22 Jul

Aceite de ajonjolí

Aceite ajonjoliDesde hace unas semanas estamos ofreciendo en La Canasta un nuevo producto adicional, se trata del aceite de ajonjolí que se fabricó artesanalmente gracias al trabajo de muchas personas. Primero, el ajonjolí fue sembrado en las fincas de dos campesinos de El Salado, Bolívar, Erasmo y Deivis son sus nombres. Ellos pusieron especial atención en este cultivo pues les pedimos que no utilizaran ningún producto químico para tratarlo, si bien el cultivo de ajonjolí lleva muy pocos productos, algunas personas acostumbran usar matamalezas para preparar el terreno antes de la siembra. El resultado de 4 meses de trabajo en las fincas de nuestros amigos de El Salado, fueron varios bultos de un delicioso ajonjolí que viajó hasta Bogotá donde otros amigos de La Canasta, Nadia y su esposo, prensaron el ajonjolí hasta obtener este rico aceite que además de tener muchas propiedades benéficas para la salud, hace parte de un proceso de solidaridad, apoyo, buenas prácticas y muchas negociaciones a favor de todos en la cadena. Una verdadera cadena de valor que construimos entre amigos en el campo y la ciudad. Nos alegra contarles que este aceite es el resultado de lo que esperamos sean las relaciones entre productores, consumidores y procesadores de alimentos en general.

Además de negociar las condiciones de producción, pudimos observar de cerca el proceso y vimos cómo hasta las abejas del bosque seco se beneficiaron con este trato. El ajonjolí, antes de secarse, florece y ofrece polen a las miles de abejas que permiten contar con tantos productos en nuestros platos cada día. Después de trabajar junto a Erasmo y Deivis en el campo, pudimos calcular los costos que implica su trabajo en el campo y negociamos un precio que los cubriera, vale la pena contarlo, muy por encima del precio que se paga por este producto en la región donde se produce también aceite de ajonjolí pero exclusivamente para exportación. El precio que se acordó es un 50% más alto que el que pagan los intermediarios en los meses de cosecha, así que Erasmo, Deivis y más de 200 familias de El Salado están entusiasmadas con la idea de poder vender mejor este producto y así mejorar sus ingresos. Es en este punto en el que entran ustedes. Contamos con su apoyo para poder cerrar el ciclo de esta cadena de valor y de amistad que estamos construyendo con muchas familias en áreas rurales, no solo alrededor de Bogotá sino en el caribe colombiano.

Para poder soportar los procesos de producción orgánica, de cuidado del bosque seco y demás ecosistemas del país, necesitamos más consumidores responsables apoyándonos desde sus casas. Los invitamos entonces a que, además de comer rico, sean y sigan siendo parte de esta Red en la que todos somos importantes.

Esta semana, receta de arroz con ajonolí


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