25 Jun

Arracacha, balú o cubio, un menú en homenaje a Nairo Quintana.

Arracacha Balu CubioEn estos días de fiebre mundialista queremos rendirle un atrasado homenaje a otro deporte muy importante en Colombia, el ciclismo, personificado hace apenas unas semanas en el ganador del Giro de Italia, Nairo Quintana. Alguien nos propuso ¿por qué no promocionan los alimentos típicos de Boyacá ahora que está Nairo en toda la prensa y la gente se entusiasma con sus logros? Un poco fuera de tiempo, aprovechamos que esta semana tenemos en todas nuestras canastas arracacha, balú o cubio, todos ingredientes del exquisito cocido boyacense, para el consabido homenaje.

A medida que Nairo ganaba premios, hemos ido conociendo su historia. Sabemos que nació en Tunja y creció en Cómbita, y que la bicicleta era su medio de transporte para ir a la escuela. También nos cuentan que Nairo cargaba en la bici a su hermana, y podemos imaginarlo trepando las cuestas montañosas de su Boyacá natal cuando lo vemos en las etapas de montaña de las competencias internacionales. Su origen campesino nos permite suponer también que la arracacha, los cubios y los balúes o nopases fueron parte de su alimentación, y que seguramente aportaron todo su poder nutritivo para que hoy sea un gran deportista. Es interesante recalcar también que se trata de alimentos nativos, utilizados históricamente en los Andes.

Además de homenajear a Nairo a través de estos alimentos, es importante insistir en el hecho que la promoción de cultivos nativos ha sido uno de nuestros objetivos desde que comenzamos con este proceso. Ya hemos hablado en nuestra página de los cubios, también de la arracacha y balú o chachafruto. Esta defensa y promoción de los alimentos nativos no es un capricho, responde a toda una posición acerca de cómo queremos construir nuestras redes agroalimentarias. Frente al “totalitarismo alimentario” (parafraseando a Vandana Shiva) de la agroindustria que transforma nuestros campos en una rama de la industria, que pretende controlar la naturaleza cual si de una fábrica se tratara, que envenena el suelo, el aire, el agua y nuestra comida, que tiene la arrogancia rayana con la estupidez de pretender torcer millones de años de evolución en un laboratorio con fines puramente comerciales, frente a todo esto, la resistencia no se hace esperar. Seguir cultivando y consumiendo productos como los que compartimos hoy es una forma de esa resistencia. Aunque pueda parecer disparatado, festejar al ganador del Giro de Italia con un buen cocido boyacense es una forma de construir alternativas.

Esta semana, receta de Cocido boyacense


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