13 Jul

Agroecología y diversidad

La Canasta surge como una manera para acercar al campo y a la ciudad y estos textos pretenden servir como un instrumento para acompañar los productos que vienen del campo y enmarcarlos en historias que nos parecen relevantes para darle a los alimentos un contexto. Esta labor no es sencilla, pues es difícil saber qué contar y cómo contarlo pues sobra decir que hay muchas historias que pueden ser interesantes, pero no siempre es fácil plasmarlas en un espacio escrito de este tipo.

De cualquier manera, cada semana nos esmeramos por compartir con ustedes historias que traigan un poco de campo a la ciudad. Esta vez queremos compartir aprendizajes que hemos tenido durante nuestras recurrentes visitas a las fincas sobre la diversidad que representa la agroecología.

Empecemos por decir que cada finca es universo en si misma, en especial las fincas agroecológicas, puesto que la diversidad que encontramos en ellas es muy grande. Dentro de nuestra red hay fincas de clima caliente como la de Wilson y Mélida en el Boquerón, o las de don Jorge, don Álvaro y sus vecinos en Vianí, de clima templado como las de Jairo y Judith en Silvania, la de Giovanna y Javier en La Vega, la de don Fabriciano en Boyacá y de clima frío que son muchas en Subachoque y Usme por no seguir con el listado.

Cada lugar tiene sus características, en unas se tienen suelos sin mucho pasto, en otras hay pastos fuertes como el quicuyo por ejemplo, en unas se sufre por insectos, en otras por pájaros, por gusanos, por falta de agua, por exceso de esta. Cada finca es única y es necesario conocer sus suelos y sembrar aquellos productos que mejor se adapten a estos y a sus condiciones climáticas. Y así como las fincas, los suelos, los animales, etc. son particulares para cada lugar, también lo son los productos que podemos sembrar. Las papas son más rudas, algunos cereales y granos también, mientras que muchas hortalizas son más delicadas y toca cuidarlas más después de la siembra. Hay productos que le dan nitrógeno la tierra, otros que lo toman, hay productos de ciclo corto, otros de ciclo largo, hay arbustos, árboles, enredaderas, hay plantas de las cuales nos comemos la raíz, de otras las hojas, de otras los frutos.

Y para darle un poquitín mas de complejidad a esto, entramos las personas que cultivamos la tierra y nuestras prioridades e intereses particulares. Todo este mundo que se conforma en esta red que constituye La Canasta es muy diverso, pero lo bonito al respecto es que hay unos principios básicos que nos hacen a todos confluir en el alimento, en especial en el alimento agroecológico, enmarcado en principios de solidaridad y de respeto por las personas y por nuestro entorno natural.

¡Ahora si disfrutemos de cada alimento que nos llega hoy!

Esta semana, prueba una rica Pasta en salsa de lentejas


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11 Jul

Pasta en salsa de lentejas

Esta receta puede sonar un poco extraña, pero créannos que es deliciosa. Hacer un buen guiso con cebolla y ajo en un poco de aceite y una buena cantidad de tomate. Después de unos 15 minutos, agregar las lentejas y suficiente agua para cubrir la mezcla (unas 2 veces la altura de la mezcla). Cocinar a fuego medio y agregar los vegetales que se deseen. Cuando las lentejas y los vegetales estén cocinados, agregar pasta larga en la misma olla y cocinarla en las lentejas hasta que la pasta esté en su punto y servir espolvoreando un poco de queso parmesano encima.


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04 Jul

El yacón, super alimento andino

El yacón (Smallanthus sonchifolius) es un tubérculo de origen andino que ha sido usado desde épocas prehispánicas, en las regiones húmedas de Perú y Bolivia, desde aproximadamente 1200 años a.C. Se han encontrado registros arqueológicos de la domesticación de esta planta en la población de Tahuantinsuyo. Por el dulzor de sus raíces engrosadas la consumían como fruta fresca o después de exponerla al sol por unos días para aumentar su dulzura. El primer registro escrito sobre el yacón, aparece con Bernabé Cobo en 1633 y se refiere a que se consume como fruta cruda que mejora su sabor si se expone al sol y al hecho de que dura muchos días después de ser cosechada, sin malograrse; por el contrario se vuelve más agradable. Por su parte Yacovleff (1933) dice que el yacón se encuentra en casi todos los fardos funerarios de Paracas. También se han encontrado diseños de sus raíces en pinturas de la cultura Nazca.

Su cultivo y uso se extendió hacia norte y sur del continente a través de los andes. Su comercialización y consumo ha aumentado en los últimos años, gracias a las investigaciones que han evidenciado su alto contenido en Fructoligosacáridos (FOS) e inulina. Debido a estos componentes, aporta desde un cuarto a la mitad de las calorías comparado con otros azúcares simples y constituye una fuente importante de fibra dietaria. Actúa como prebiótico, pues aumenta las bifidobacterias intestinales, microorganismos benéficos que limpian al colon de patógenos y toxinas.

Así, el yacón, puede ser considerado un súper alimento pues genera beneficios para la salud de las personas que quieran llevar una vida sana, que quieran bajar de peso, ayudar a  nivelar el azúcar en la sangre,  mejorar el estreñimiento y realizar algún proceso de detoxificación corporal.

El tubérculo puede usarse como fruta o verdura, le da un refrescante y crocante sabor a las comidas. Crudo después de retirar su cáscara, se consume solo o mezclado con ensaladas picado en cuadritos, rodajas o astillas. También con verduras salteadas, deshidratado o en chips. Su hoja seca o deshidratada, se puede consumir en infusión, mostrando propiedades en la reducción de los niveles de glicemia, efectos lipolíticos (quemar grasa) y un leve efecto hipotensor (disminuye presión arterial). Quiere decir, que su uso es promisorio en personas diabéticas, con hipercolesterolemia e hipertensión. Igualmente, el syrup de yacón es un edulcorante con bajo índice glicémico, excelente para seguir una dieta baja en calorías y para diabéticos. Reemplaza el azúcar y tiene el mismo uso que la miel de abejas o de maple, manteniendo sus propiedades como prebiótico.

Esta semana, prueba esta rica receta: Yacón salteado con espinacas


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04 Jul

Yacón salteado con espinacas

Puedes usar un tubérculo grande. Retiras su cáscara y lo cortas en astillas delgadas, lo reservas en un plato y le pones el jugo de medio limón para que no se oxide. Luego tomas un atado de espinacas y partes las hojas en trozos medianos. En una sartén, pones un poco de aceite, salteas el yacón por 5 minutos, luego  las espinacas. Puedes poner un poco de syrup de yacón al final de la cocción, para caramelizar la preparación y al final, antes de retirar del sartén, nueces trituradas. ¡Mezclas bien y a comer!


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27 Jun

Los bichos en un huerto agroecológico

Seguramente no es muy popular que hablemos de plagas en nuestros cultivos, pero es parte de la cultura agroecológica que promovemos y la realidad en un sistema en armonía con la naturaleza. Algunos comensales (seguramente muchos más que no nos lo han manifestado) se han encontrado alguna vez con una tijereta, una lombriz, un pulgón o con un gusano o babosa en su canasta, cosa que lamentamos. A pesar de hacer un buen lavado después de cosechar y una revisión de nuestros productos al empacarlos, es casi imposible ubicar todos los insectos que muchas veces se esconden muy bien, en ocasiones dentro de la fruta o verdura.

Entendiendo que no es agradable recibirlos en su mercado, cosa por la que nos esmeramos al máximo en los procesos de selección y postcosecha, queremos darles una perspectiva diferente sobre estos pequeños bichos. Estos insectos no pican, no contagian enfermedades, no son tóxicos o generan problemas a la salud, más allá de su molesta apariencia. ¿Cómo controlamos el daño de los bichos en los cultivos? Inevitablemente, en los cultivos agroecológicos hay una gran diversidad de insectos como las tijeretas, babosas, áfidos, pulgones, abejas, avispas, grillos, arañas, mariquitas, gusanos, chizas y otra gran cantidad de bichitos. No todos hacen daño en la huerta, de hecho se controlan entre ellos si hay equilibrio en el cultivo. Cada productor procura disminuir la incidencia de aquellos que hacen daño usando extractos de plantas amargas (ruda, manzanilla, matricaria y otras) o urticantes y de sabor fuerte (ají, ajo, ortiga) y algunos productos como los hongos entomopatógenos que los controlan o previenen. Sin embargo, la mejor prevención es la diversidad del cultivo, en nuestro caso, la mayoría de las huertas cuentan al menos con 50 variedades de plantas, entre ellas muchas flores; y la nutrición del suelo con abonos orgánicos como humus de lombriz, compostaje, microorganismos eficientes, materia orgánica y agua limpia.

Nuestra cultura de consumo actual nos ha enseñado a privilegiar lo perfecto en apariencia. El desperdicio de alimentos por cuestiones estéticas y el derroche de químicos y energía para lograr esa perfección visual, encarecen al alimento y a la final es engañoso para el consumidor, pues a pesar de su apariencia son alimentos ricos en tóxicos y pobres en nutrientes. A diferencia de la agricultura convencional, con las prácticas agroecológicas de nuestra red no eliminamos la diversidad en la huerta, trabajamos con ella y procuramos un equilibrio del ecosistema que nos permita producir en las mejores condiciones posibles. Cuidamos así los insectos y otros animales polinizadores, observamos ranas, mariposas y diversas aves que nos visitan permanentemente, controlan insectos y claro que cobran su cuota con una que otra fruta o verdura.

Esta semana, prueba una rica Ensalada de berenjena y mostaza roja


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27 Jun

Ensalada de berenjena y mostaza roja

Corta la berenjena en julianas, saltéalas en una sartén con aceite de oliva, seje o con ghee y un poco de sal durante 5 min. Después separa del tallo las hojas de mostaza y con la mano pártelas en trozos a tu gusto. Finalmente, mezcla la berenjena con la mostaza fresca. Agrega un poco de limón o haz una vinagreta con aceite, miel y limón. Disfruta de esta sencilla y rica ensalada.


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20 Jun

Cuando las vacaciones llegan

Al llegar las vacaciones buscamos desconectarnos de la rutina, pasar más tiempo en familia, conocer nuevas personas, culturas y lugares. Pero, viajar no significa alejarte del camino del consumo consciente, ni de la buena alimentación y menos del ejercicio físico si lo practicas. Al contrario, las vacaciones te dan la oportunidad de ampliar tus límites y desarrollar tu creatividad. Puedes variar tu alimentación en vacaciones sin tener culpas, disfrutando los placeres de nuevos sabores, distintas formas de preparación y además puedes tener acceso a comida y costumbres locales que te enriquecerán y te darán mucho placer.

Estos son algunos consejos para mantener unos hábitos saludables, en vacaciones:

– Dedica un tiempo del día a caminar mientras conoces nuevos lugares o practicar algún deporte. No dejes de hacer actividad física.

– Intenta ubicar una buena fuente local de alimentos, bien sea compra directa a productores, tiendas orgánicas o saludables, restaurantes de comida sana.

– Incluye frutas y verduras en las 3 comidas principales del día.

– Busca frutas, verduras locales y semillas para picar entre comidas (si hay oferta de productos agroecológicos, mucho mejor).

– Evita las bebidas ricas en calorías.

– Come más alimentos asados, hervidos o al vapor, que son mejores que las frituras.

– Busca acompañamientos de frutas o vegetales, en lugar de carbohidratos.

– Trata de controlar la cantidad de las porciones que consumas.

Y si decides no salir de la ciudad o te quedas cerca de ella, continúa con tu alimentación local y agroecológica. Llévate un buen mercado para el lugar donde te vayas a quedar. Aprovecha esta época donde tus hijos están más en casa para cocinar con ellos y que aumenten su consumo de frutas y verduras.

Por otro lado, durante las vacaciones, nuestros productores siguen trabajando, las tareas del campo no descansan. Cada época de vacaciones, o incluso en los puentes festivos, tenemos bajas considerables de pedidos, pues muchos de los comensales que piden habitualmente salen de la ciudad y esto constituye un problema porque las cantidades que pedimos a las fincas bajan, pero las cosechas no bajan por vacaciones. Aquí te pedimos que nos ayudes a que más comensales se unan a esta gran red de consumo consciente, hablando con tus vecinos, compañeros de trabajo, pequeños restaurantes locales, en especial con quienes no saldrán en vacaciones.

Esta semana te invitamos a probar unos Spaguettis de calabacín con pesto de rúgula


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20 Jun

Spaguettis de calabacín con pesto de rúgula

Solo tienes que cortar el calabacín por la mitad y colocarlo en un aparato especial para cortar pasta o en un rayador de papas, trata de sacar tajadas delgadas y alargadas. Una vez que tenemos los spaguettis, en la licuadora ponemos y mezclamos un atado de hojas de rúgula, albahaca fresca y nueces, con un poco de agua y unas gotas de limón. Luego, juntamos el pesto con los spaguettis. Y en 10 minutos hemos preparado un plato sanísimo, crudivegano, sin lactosa, libre de gluten y muy rico.


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13 Jun

Chachafruto o Baluy – El rey de las leguminosas

El chachafruto es un árbol propio de los valles interandinos del norte de Suramérica. En Colombia crece entre los 1400 y 2400 msnm. Mide 8 metros en promedio. Se siembra desde semilla o estaca y empieza a producir después de 2 años generalmente. Luego de que aparecen sus flores de color escarlata y caen sus pétalos, del mismo lugar comienzan a aparecer las vainas, muy pequeñas al inicio, pero después de 1 mes llegan a crecer unos 30 cm en promedio, incluso llegan a crecer hasta 55 cm. Produce vainas durante todo el año. Dentro de la vaina de color verde crecen unos granos que alcanzan hasta 5 cm de longitud. Su cáscara es café o rosada en algunas variedades y su pulpa es blanca.

Es una leguminosa, que alcanza una vida útil hasta de 50 años. Tiene el más alto contenido de aminoácidos frente a las demás leguminosas (arveja, frijol, habichuela, habas). Es un árbol multipropósito, pues como leguminosa aporta nitrógeno al suelo, produce alimento para humanos. Un solo árbol de chachafruto es capaz de producir toda la proteína requerida por un adulto en un año. Sus hojas y cáscaras se pueden usar como alimento para aves de corral, ovejas, cerdos, vacas, peces. Ayuda a reforestar cuencas, también se puede usar como cerca viva.

Culinariamente es muy versátil. Su consistencia es suave como la de una nuez. En algunas partes de Colombia es reconocido como un alimento que da larga vida a las personas. En el libro “Guía para el cultivo y aprovechamiento del chachafruto o Balu”, el  profesor Luis Enrique Acero, describe como un anciano indígena de la comunidad ingana del Putumayo cuenta que el “sachaporoto”, salvó de la hambruna a su comunidad durante dos hambrunas en 1910 y 1915, pues por las adversidades del clima no pudieron cultivar maíz ni fríjol, pero en cambio los chachafrutos resistieron y siempre dieron vainas.

Este es un súper alimento nativo, que fue muy abundante en las zonas cafeteras, especialmente cuando se cultivaba en Colombia en mayor proporción café de sombra. Ahora nuestra tarea es recuperarlo en los cultivos y en la mesa. Es muy nutritivo y versátil a la hora de prepararlo. Se pueden elaborar platos salados tipo guiso, salteado, en chips, mezclado con verduras u otras leguminosas, salsas o hummus. Y también postres como malteadas, natilla, torta, esponjado.

Esta semana, prueba un delicioso Hummus de chachafruto


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13 Jun

Hummus de chachafruto o balú

Prepáralo con 4 vainas. Saca los granos de la vaina y pon a cocinarlos en agua hasta que hierva. Luego saca los granos del agua y retira la cáscara. En una licuadora o procesador de alimentos pon los granos, un poco de agua, granos de ajonjolí, tres dientes de ajo grandes, tres hojas de albahaca, sal y aceite de oliva o de seje. Licúa hasta alcanzar una consistencia cremosa. Luego pon a cocinar revolviendo permanentemente durante 5 minutos. Después, coloca la preparación en un recipiente para servir. Agrega un poco más de aceite y el jugo de medio limón. Puedes usarlo para untar lo que quieras: pan, arepas, verduras crudas, carnes blancas.


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