16 Ene

Las heladas y la resiliencia

Ayer, Anaís, agricultora que habita en zona rural de Usme (Ciudad Bolívar) cerca del embalse de La Regadera, nos contó que sufrió una helada que afectó su cultivo de mora y fresa. Este es un fenómeno que se presenta cuando hay altas temperaturas en la tarde del día anterior, poco viento, muy poca nubosidad en la tarde y en la noche, baja humedad relativa, poco vapor de agua en la atmósfera y descensos de temperatura del aire en las madrugadas, además de suelos con poca humedad. Todo lo cual produce un daño en los tejidos de plantas susceptibles.

El fenómeno del niño favorece estas condiciones climáticas especialmente en zonas de alta montaña por encima de los 2400 msnm. La huerta de Anaís está ubicada a 3100 msnm en zona de páramo. En los más de 10 años que lleva cultivando es la primera vez que su huerta agroecológica se ve afectada por una helada. Ha diseñado su huerta en forma de mandalas y construido un pozo profundo para tener reservas de agua. Cultiva una variedad de hortalizas y frutas de clima frío y cuenta con árboles como cerca viva. Ningún otro producto se afectó, solo la fresa y la mora, porque coincidió la helada con el periodo de floración. Y aún así, las plantas siguen vivas.

Esta historia nos lleva a reflexionar sobre la resiliencia en la agricultura que es la tendencia de un sistema de retener su estructura organizacional y su productividad tras una perturbación. La resiliencia tiene dos dimensiones: resistencia a eventos extremos y la capacidad de recuperación del sistema. Los sistemas agroecológicos diversos tienden a ser más resilientes, ya que son capaces de seguir produciendo alimentos a pesar de las condiciones adversas. Esto sucede porque se trabaja de forma preventiva haciendo una observación consciente de los ciclos naturales y las condiciones que favorecen el crecimiento de plagas o momentos de estrés, actuando constantemente antes de que se presenten. En lugar de combatir externamente las amenazas se incentiva una autorregulación del ecosistema. Esto sucede porque hay mayor biodiversidad en plantas, animales y microorganismos. Los microorganismos son muy importantes para la salud y nutrición del suelo. No se hace laboreo excesivo, se usan coberturas en el suelo, se adecúan las eras de acuerdo a la pendiente del suelo, hay árboles que actúan como barreras, hay disponibilidad o reservas de agua limpia.

La producción agroecológica también mejora la resiliencia socioeconómica. A través de la diversificación de las huertas, los productores reducen su vulnerabilidad en caso de que falle uno de los cultivos, como en el caso Anaís, donde las fresas y moras se dañaron, pero ella todavía cuenta con muchos otros productos. La resiliencia ecológica va unida a una mejor resiliencia socioeconómica; al fin y al cabo, los seres humanos también hacemos parte de los ecosistemas.

Esta semana te invitamos a probar una rica Ensalada de pepino melocotón y zucchini


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16 Ene

Ensalada de pepino melocotón y zucchini

Retira la cáscara del pepino melocotón y las semillas. Luego córtalo en trozos finos y delgados y aparta. Corta en trozos finos y delgados un zucchini y una cebolla cabezona y mezcla todos los ingredientes. Prepara aparte una vinagreta con yerbabuena macerada, aceite de oliva, un poco de vinagre, limón y miel. Agrega a la ensalada y sirve como acompañamiento de tus comidas.


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09 Ene

Bienvenido 2019

A mediados del mes pasado se realizó la reunión de cierre de año con la red de productores de La Canasta, que se hizo en la Casa Agroecológica en Bogotá. Se vivieron momentos llenos de positivismo, esenciales para fortalecer lazos de amistad y confianza. En un ambiente de camaradería nos olvidamos de la comunicación cotidiana acerca de las cantidades y productos de las cosechas de cada semana, y en contraste, se siguieron dibujando los rostros y personalidades que no son solamente un nombre anexo a una lista de productos sino personas con formas de ver el mundo que complementa la nuestra, una imagen familiar y querida, con quien podemos hablar y compartir historias.

Es lo mismo que sucede en la celebración de las fiestas de navidad y año nuevo con familiares, compañeros de trabajo o amigos. A pesar de la distancia o incluso si tenemos una relación cercana, esta época nos lleva a fortalecer lazos de amistad y amor. Se cuentan las historias y experiencias del año llevándolas más allá de los hechos, transmitiendo las sensaciones, ideas, pasiones que hay detrás de ellas. Se expresan buenos sentimientos hacia los demás, se hacen bromas, se canta y se baila.  Esto nos lleva a estar vibrando de una forma muy parecida, y por eso a comienzo de año nos sentimos recargados de fuerza y buenos propósitos para lograr todo eso que queremos hacer entre todas las personas que hacemos parte de esta Red.

Por eso es bueno volver frecuentes los espacios de encuentro que permiten fortalecer estas alianzas, relaciones y amistades. Este año se reanudarán las visitas a las fincas donde están invitados los comensales. A su debido tiempo les informaremos las fechas y los lugares, para que podamos sacar un tiempo, romper con la rutina e ir a recargarnos de buena energía y afianzar las relaciones de confianza entre comensales y productores, quienes constantemente trabajan para producir los alimentos que llegan a nuestras mesas.

Este año también empezó con fenómeno del niño, que es una época de sequía donde se disminuyen las lluvias. Hasta ahora los productores no han manifestado estar afectados por el fenómeno, pues muchas huertas se encuentran en áreas donde el recurso está bien conservado y otros se han preparado para esta temporada, almacenándolo. De cualquier forma, es una época que nos hace apreciar más ese recurso tan valioso que es el Agua. Tanto productores como comensales debemos ser prudentes en el consumo de agua, porque cada gota cuenta.

Y como todo en el mundo está conectado, lo que se consume en la ciudad afecta al campo y viceversa. Y ya que este año estamos recargados de buenos propósitos incluyamos el ahorro de agua dentro ellos.

Esta semana les recomendamos una Sopa de quinua y verduras


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09 Ene

Sopa de quinua y verduras

Cocina la quinua (1 medida de agua por 1 del grano entero), sin dejar que se abra completamente. Luego sofreír la quinua retirando el exceso de agua, poniendo un diente de ajo partido en trozos pequeños en el aceite unos segundos antes de poner la quinua. Y aparta esto. Parte en trozos zanahoria, calabacín y champiñones. Agrega en una olla con agua (no mucha) las verduras picadas, los champiñones, arveja verde desgranada, cilantro y albahaca picados, sal al gusto. Cuando haya hervido por primera vez agrega la quinua, baja el fuego a medio y espera a que la sopa tenga una buena consistencia.


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19 Dic

Gracias por ser nuestro apoyo

Las palabras sobran cuando tenemos una inmensa gratitud, pero hoy queremos tomarnos el tiempo de expresar lo que sentimos. Hace 7 años, La Canasta se comprometió a acercar el campo a la ciudad siendo sostenible, incluyente, solidaria, aportando con acciones a una positiva transformación social y ambiental del campo,  generando posibilidades para el buen vivir. No ha sido un camino fácil pero somos perseverantes. Y por eso hemos logrado que los sueños que teníamos se hicieran realidad.

Por eso, estamos agradecidos por contar con una red sólida de productores a quienes hemos apoyado continuamente en su ardua labor de producir alimentos agroecológicos, basados en los principios de economía solidaria, a quienes hemos comprado durante este año más de 40 toneladas de productos y apoyado e incentivado a preservar y cultivar semillas nativas.

Estamos también agradecidos con nuestro equipo de trabajo por ser incondicionales, dedicados, por aportar con sus ideas y estar siempre ahí cuando los necesitamos.

Estamos agradecidos con todos los comensales que han hecho posible la materialización de este sueño, apostándole a una alimentación consciente y a estar conectados con la fuente de su comida. Han sido más de 3000 hogares en Bogotá los que han recibido alimentos agroecológicos, saludables y nativos, y  participado en este modelo agroalimentario sostenible. Juntos podemos seguir transformando el mundo como una gran comunidad comprometida con el cuidado y conservación de los recursos naturales; con la disminución de la huella de carbono; con una cadena corta de transporte y comercialización de alimentos donde hay cero desperdicios; con la compra de alimentos frescos, producidos por familias campesinas de la región; con la solidaridad y la alimentación consciente.

Mientras continuemos produciendo y llevando a los hogares estos alimentos, y podamos tener buena comida en la mesa, mientras veamos correr el agua limpia que riega las huertas, los montes puedan seguir haciendo sombra, evitemos el uso desmesurado de agroquímicos y sigamos sin contaminar el planeta con plásticos, así mismo perdurará el beneficio recibido de este ciclo agroalimentario.

El próximo año continuaremos con nuestra labor, los agricultores seguirán produciendo y esperamos seguir contando con tu apoyo. Te deseamos una Feliz Navidad y un bonito 2019.

Esta semana te invitamos a probar esta increíble receta: Zanahorias y rábanos al horno


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19 Dic

Zanahorias y rábanos al horno

Precalienta el horno a 200ºC y prepara una bandeja o molde, engrasando con un poco de mantequilla. Lava bien las zanahorias y si quieres retira la cáscara ligeramente, corta los tallos en trozos delgados y largos. Lava los rábanos y córtalos por la mitad o en cuartos. Prepara la salsa en un recipiente con un poco de mostaza, vinagre de manzana, zumo de limón, zumo de naranja, aceite de oliva y miel de yacón. Coloca los vegetales en la bandeja, añade la salsa reservando un poco para el final y mezcla bien. Hornea durante unos 20-30 minutos, removiendo a mitad de la cocción, vigilando que los rábanos no se quemen; sácalos antes si es necesario. Retira del horno cuando estén ligeramente crujientes. Vuelve a pintar con el resto de la salsa reservada justo al salir del horno. Al final añade perejil fresco picado.


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12 Dic

Las historias detrás del alimento

La alimentación es un derecho imprescindible y vital. Y, a pesar de esto, nos encontramos en un escenario mundial donde prevalece la inequidad, con presencia de obesidad y hambre al mismo tiempo, en un mismo territorio. Donde el productor es sólo el primer eslabón de una gran cadena que no lo retribuye de manera justa por su trabajo. Por eso, la misión de La Canasta se centra en el ciclo agroalimentario para que la agroecología sea una forma de vivir bien, fortaleciendo las capacidades técnicas y productivas de los agricultores que hacen parte de nuestra red, facilitando el acceso al mercado de sus productos y garantizando que reciban un pago justo: más del 60% del valor final que pagan los comensales. También trabajamos en el cuidado de la biodiversidad, la integralidad del ciclo del alimento, disminuyendo las distancias entre productores y consumidores, comunicando las historias detrás del alimento, promoviendo el consumo consciente, mejorando el acceso de alimentos agroecológicos en la ciudad y promoviendo la salud.

Así las cosas, somos un gran canasto que reúne a los diferentes actores del ciclo agroalimentario a través de relaciones de confianza, de amistad, de intercambios comerciales y de conocimientos. En este contexto, la alimentación se vuelve una experiencia que nos permite aprender cosas nuevas, vivir bien y hacer parte de una comunidad.

Son 7 años en los que hemos trabajado en el engranaje de un ciclo agroalimentario ecológico y logrado construir una red de productores, formada hoy día por más de 30 fincas ubicadas en Cundinamarca en su gran mayoría. Hemos generado espacios para compartir saberes entre fincas y, a partir de su propia iniciativa, en cooperación con la Red de Mercados Agroecológicos de Bogotá, se empezó a gestar el Sistema Participativo de Garantías (SPG) para generar confianza en toda la cadena y apoyar los procesos productivos de cada finca.

Son muchas las historias para contar y los lazos que hemos ayudado a tejer, y seguimos creyendo y trabajando en equipo para cumplir nuestra misión.  Tener una conexión a algo es parte de la naturaleza humana, así que uno de nuestros propósitos es promover esa conexión entre todos los actores del ciclo agroalimentario. Queremos que cada vez se sumen más personas y que las que ya hacemos parte, encontremos en las experiencias e historias detrás del alimento una excusa para encontrarnos, compartir conocimientos, generar posibilidades de vivir bien y hacer comunidad.

Lo más bonito de esto, es que quien pertenece a esta red, desde productores hasta comensales, se ha mantenido en ella compartiendo principios de vida similares. Y todavía nos queda mucho más por hacer.

Esta semana, los invitamos a probar una rica Ensalada de espinacas


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12 Dic

Ensalada de espinacas

Cortar y lavar las espinacas y dejarlas remojando en agua con hielo por unos minutos para que se hidraten y mejoren su textura. Aparte, tostar unas nueces en una sartén hasta que estén doradas. Escurrir las espinacas con un colador para luego colocarlas en un bol y dejar caer encima unas gotas del jugo de medio limón. Preparar una vinagreta mezclando aceite, vinagre, un poco de miel, sal y pimienta al gusto y combinarla con las espinacas y las nueces.


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05 Dic

El equipo de La Canasta

Este corto texto que enviamos cada semana con las canastas es nuestra manera de visibilizar todo lo que hay detrás del mercado que llega a las casas y a las mesas de los comensales cada semana. Hacemos lo posible por contar historias sobre los productores en las fincas, los alimentos que nos llegan y hacemos reflexiones sobre las lógicas en las que se basa La Canasta. Esto, para nosotros, es parte esencial del ejercicio, ya que insistimos en que La Canasta no es solo un mercado sino que el mercado es la materialización de los esfuerzos y la dedicación de muchas personas que siembran, cultivan, cuidan, cosechan, empacan y distribuyen los alimentos, enmarcados en lógicas diferentes a las comunes en el mercado convencional: la agroecología, las cadenas cortas de comercialización y una economía solidaria.

El ciclo agroalimentario que planteamos hace que esta red de personas en el campo y en la ciudad nos articulemos y participemos de una manera o de otra en el ejercicio, bien sea cultivando, comiendo, empacando o distribuyendo.

Gran parte de la razón de ser de La Canasta es el apoyo a las familias productoras en el campo, construyendo relaciones solidarias con las familias en la ciudad, y es por esto que mucho de lo que escribimos aquí se enfoca en temas relacionados con la producción, la vida en el campo y la comercialización de los alimentos, pero no se nos debe olvidar que un muy importante paso en este ciclo los constituye nuestro equipo de logística y empaque. Don Humberto, Diego, John Freddy, Jorge, Wilson y Fabio y sus respectivos ayudantes son quienes transportan los alimentos desde las fincas hasta nuestro centro de acopio y también de éste hasta los hogares. Claudia, Rosalba, Yamile, Julio y Juan Camilo se aseguran de que todo llegue bien y empacan los alimentos en sus respectivas canastas, haciendo un control para prevenir que los productos que no estén en buen estado no sean empacados. Por último estamos Giovana, Nicolás y Daniel que hacemos toda la labor de comunicación, coordinación y administración de La Canasta.

Este equipo de La Canasta, más que un simple equipo de trabajo en cualquier empresa, funciona de manera muy fraternal. Cada fin de año hacemos lo posible por tener un encuentro entre nosotros de alguna manera, pero este año, por diversas razones, no estábamos planeando nada, y afortunadamente algunos del equipo decidieron liderar la iniciativa y organizar un asado de fin de año en la casa de don Fabio el pasado sábado. Fue un buen momento para vernos sin las canastas de por medio y disfrutar del tiempo libre entre nosotros. Al volver al trabajo el día martes, los ánimos estaban renovados y la fraternidad que caracteriza al grupo estaba reforzada. Esperamos que esto se refleje en las canastas que reciben hoy 😊.

 Esta semana, los invitamos aprobar unos ricos Panqueques de papa, remolacha y arracacha


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05 Dic

Panqueques de papa, remolacha y arracacha

En un recipiente grande, rallar papa, remolacha y arracacha en las proporciones que se desee con la parte gruesa de un rallador. Agregar un huevo batido. Sazonar con sal y pimienta al gusto y mezclar bien. Calentar una sartén o una plancha a fuego medio-alto cubrir con una capita de aceite y poner una cucharada de la mezcla y aplanar con una espátula. Dejar que se dore por un lado por unos 5 minutos y voltear para dorar por el otro lado. Repetir haciendo panqueques hasta acabar la mezcla. Servir caliente.


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