10 Ene

Retomando labores este año

Después de un par de semanas de descanso, retomamos labores en La Canasta para este 2018 con esta primera entrega. Este año promete ser un año de ajustes para La Canasta. El último par de años han sido difíciles y hemos decidido apostarle nuestras energías a unir fuerzas con otros mercados que trabajan bajo lógicas similares a las que tiene La Canasta.

En La Asamblea de La Canasta en diciembre pasado, nos reunimos con representantes de todos los grupos de productores y con algunos comensales que han acompañado nuestro proceso desde hace tiempo, para mirar hacia atrás y plantear nuevas perspectivas para fortalecer este ejercicio. Como ha sido la constante en nuestras asambleas afortunadamente, las opiniones de todos han estado alineadas y hemos podido tomar decisiones para el bien de toda la Red de La Canasta.

De esta manera empezamos este año volviendo realidad nuestra cooperación con Jero el Granjero, un proyecto similar a La Canasta, con quienes hemos trabajado juntos en los últimos años y ahora unimos esfuerzos más formalmente. También arrancamos el año estrechando lazos con otros mercados y proyectos afines y entre muchas otras posibilidades de cooperación que estamos explorando, compartiremos un centro de acopio y nos daremos las manos en temas de logística entre otros.

Poco a poco iremos contándoles más detalles de este nuevo tren en el que nos estamos montando para unir esfuerzos y tener más impactos positivos. A medida que han pasado los años, desde que empezamos con el ejercicio de La Canasta, nos hemos dado cuenta que tanto nosotros como otros proyectos con ideales similares, duplicamos tareas, lo cual constituye una oportunidad para volver más eficientes nuestras iniciativas mediante la cooperación y coordinación de las actividades. Con la Red de Mercados Agroecológicos de Bogotá, entre otras formas, hemos estrechado lazos y hemos podido comprender mejor dónde podemos cooperar para fortalecer nuestros proyectos. Este es el año para empezar a volver una realidad las oportunidades que hemos identificado.

Esperamos que este año venga con mucha energía positiva para estos nuevos procesos que seguramente demandarán energía de nuestra parte. Sabemos que contamos con el apoyo de toda la red de productores y productoras que cultivan los alimentos que trae La Canasta a la ciudad y también sabemos que contamos con el apoyo de muchos de los y las comensales que reciben canastas en sus casas y disfrutan de una alimentación sana, variada y cultivada con amor.

Esta semana les sugerimos preparar una rica Pasta de arroz con verduras y salsa de ostras


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20 Dic

Nuestra última entrega de este año

Así como cada año, este no fue la excepción. Muchas personas salen de la ciudad, muchas otras andan con compromisos navideños, pero en general lo que siempre podemos identificar, es que mucha gente deja de pedir canasta para estas fechas. Es por esto y también porque nos merecemos el descanso, que en la última semana y la primera semana de cada año no hacemos entregas de canastas.

En estos días, esto nos da vuelta a la cabeza, pues para muchos negocios, esta es la mejor temporada del año, para La Canasta claramente no lo es. Lo paradójico aquí es que como bien sabemos, los productos no dejan de crecer y madurar, así en la ciudad sean vacaciones, y a los productores les toca usar su ingenio para no perder los alimentos que maduran. En principio debería no ser tan difícil planificar las siembras para no sembrar productos que maduren en este par de semanas, pero con la naturaleza hay muchas variables que no podemos controlar, como las lluvias, el sol, etc., que hacen que los alimentos crezcan más o menos rápido, lo cual hace más compleja esta planificación de siembras.

De cualquier manera, así son las dinámicas de lo que hacemos y cada año aprendemos a planificar y sobrellevar estos periodos de mejor manera. Lo bueno es que aparentemente el tema de los propósitos de nuevo año ha sido fructífero para La Canasta en otros años y si bien enero tiende a ser un mes donde muchos estamos sin plata por los regalos y las vacaciones, los niveles de pedidos no dejan mucho que desear normalmente en ese mes. Esperamos que muchas personas tengan como propósito de nuevo año una alimentación sana, que apoye a pequeños productores y productoras campesinos, que cuide del medio ambiente, que no genere desechos innecesarios por empaques, que esté basada en lógicas de economía social y solidaria y no de acumulación de capital y muchos de los otros beneficios que creemos que tiene el modelo de La Canasta.

2018 trae consigo varios retos para nosotros. 2017 fue un año difícil, en el cual los niveles de ventas de nuestras canastas fueron mucho menos que deseables, en parte por más iniciativas que han surgido que ofrecen productos similares a los nuestros y en parte también porque ha sido un año difícil en general para la economía del país, creemos. De cualquier manera, nuestro propósito para 2018 es que La Canasta crezca mucho y pueda trabajar con más familias campesinas y probar que este es un modelo que tiene más ventajas para todas las personas que participan y no únicamente para algunas, o para unas más que para otras.

¡Por lo pronto les deseamos unas felices fiestas y lo mejor para el año que viene!

Esta semana les sugerimos un Arroz con guiso de calabaza


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13 Dic

La Canasta Participativa

El sábado que pasó tuvimos la Asamblea Anual de La Canasta. Éste, como todos los años, tuvimos un muy grato encuentro entre muchos de los productores y productoras, algunos comensales y el equipo de La Canasta.

Para quienes no saben, La Canasta es una fundación y La Asamblea es uno de los órganos de decisión más importantes de la organización. La Asamblea de La Canasta está compuesta por representantes de cada uno de los grupos de productores, por comensales que estén matriculados o hayan recibido canastas periódicamente en el último año y por los gestores de La Canasta. En esta reunión anual se hace un reporte sobre el año que acaba y se toman decisiones sobre el futuro de la organización. La reunión ha sido siempre un muy bonito encuentro entre todas las partes que hacen parte de esta red y año tras año se fortalece más este espacio, pues las caras son las mismas y las discusiones son cada vez más interesantes.

Algo que nos parece muy gratificante y diciente es que, si bien las decisiones se deben tomar por votación, siempre hemos logrado tomar todas las decisiones por consenso entre todas las partes. Normalmente, el equipo de La Canasta presenta la información necesaria para poder tomar decisiones informadas y luego se generan charlas y discusiones al respecto y al final siempre ha habido consenso y no ha sido necesario votar para decidir.

La Asamblea de este año fue particular, pues siempre se había llevado a cabo en Bogotá, en el centro de acopio de La Canasta, y esta vez decidimos combinarla con una despedida del año y hacerla en Subachoque. Éramos alrededor de 40 personas, todas enfocadas en el mismo tema y se generaron intercambios y discusiones muy interesantes que nos hubieran dado para muchas horas de reunión, pero “desafortunadamente” teníamos un rico almuerzo y música de carranga programadas para la tarde y nos tocó interrumpir las discusiones y deliberaciones para darle paso a un poco de descanso. Las charlas siguieron, pero ya particulares y no entre todas las personas juntas.

Terminó el día y quedamos con mucha alegría de ver como esta red entre el campo y la ciudad está funcionando tan bien y como se han estrechado lazos entre todas las partes que hacemos parte de este sueño que es La Canasta.

Ahora los dejamos con la receta de la deliciosa sopa que preparamos ese día en fogata. Sopa de verduras y cebada


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08 Dic

La relevancia de la alimentación

Día tras día hacemos esta reflexión que parece muy trivial y lógica, pero en realidad nos parece que actualmente la alimentación ha perdido relevancia, en especial una alimentación que cuide de nuestro cuerpo y también del medio ambiente en el que vivimos. Todos los días, varias veces al día, nos alimentamos, muchas veces, tomando decisiones que no necesariamente son beneficiosas para nuestra salud y para la del planeta. Posiblemente por nuestro agitado día a día, por simple falta de conocimiento o porque las opciones más fáciles son aparentemente las que nos ofrece el mercado en general.

El día de hoy sale al aire una breve charla/entrevista que tuve con dos amigas que tienen una muy bella iniciativa que está directamente relacionada con este tema. Su proyecto se llama Franca Comilona y es una plataforma de Activismo Positivo alrededor de la comida. Fue creado por María Paula, quien trabaja como health coach con niños y familias que quieren adquirir hábitos más saludables con el medio ambiente (www.sanacomilona.com) y por Camila, también health coach y bloguera que tiene una pasión por ayudar a las mujeres en hacer las pases con la comida y con sus platos (www.francamaravilla.com). Ambas, conscientes de la desconexión en la que vivimos la mayoría de personas, al no saber de dónde vienen los alimentos que comemos ni qué tanto nos afectan, han decidido generar conciencia a través de su canal de YouTube llamado Franca Comilona. Juntas exploran el mundo de la comida con un lente activista, y en los diferentes episodios muestran alternativas o soluciones más saludables o más responsables con el mundo en el que vivimos.

Ellas se han esmerado por entender mejor la relación que existe entre nuestra salud y la del planeta, así como las implicaciones internas y externas de nuestras decisiones cotidianas al respecto. Muchas veces somos nosotros mismos quienes no nos permitimos tomar ciertas decisiones por hábitos y creencias infundadas. Pero ¿por dónde empezar? A diario, recibimos todo tipo de información sobre cómo debemos comer, qué hábitos adoptar, y cómo podemos llevar una vida más amigable con el medio ambiente y con nuestros propios cuerpos. Sin embargo, las recomendaciones son muchas y a menudo contradictorias, y terminamos confundidos y sin saber, finalmente, qué hábitos seguir.

Los invitamos a que reflexionemos sobre cómo tomamos nuestras propias decisiones y a que echen un vistazo a sus propuestas de cómo tomar decisiones que tengan impactos positivos en nuestras vidas en vez de dedicarnos a criticar lo que no está bien. ¡Vamos a meterle activismo positivo a nuestras vidas!

Hoy nos comparten esta rica receta: Dip de remolacha y nueces


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30 Nov

Viajando a la Colombia rural

Impresiones de la visita de A.R.A.C. a A.P.A.C.R.A. (Asociación de productores Agroecológicos de la cuenca del río Anaime, ubicada en Cajamarca- Tolima). Relato escrito por Alexandra y Andrés, miembros de A.R.A.C. en Subachoque.

Al subirnos al bus que arrancaba desde Subachoque, nuestra vecina de silla anunció que a Cajamarca la llamaban la “Despensa de Colombia”, eso resultaba un pronóstico inquietante para un grupo de productores que estaba viajando 200 kilómetros para reconocer a otros colegas de oficio, quienes habían resuelto hace años asociarse y seguían unidos trabajando después del tiempo.

Acercándonos a nuestro destino, desde la ventana rápidamente nos percatamos que cada centímetro de tierra se aprovecha para sembrar. Nuestra impresión era un paisaje impactante desde el contraste de donde veníamos, no se encontraban extensiones de pastos para vacas o podados jardines destinados a la contemplación y al descanso, a rugidos el paisaje mostraba que la tierra estaba trabajada para producir comida.
Deslumbrados desde los caminos, a lo lejos veíamos cuerdas y cuerdas de cultivos tutoriados como frijol, habichuela,  maracuyá y otras frutas; sorprendidos pensábamos que en nuestra tierra lo único que se cuelga es la arveja(!). Cajamarca es el mayor productor de arracacha y frijol en Colombia, además se encuentran importantes siembras de gulupa y tomate bajo cubierta.

La gran productividad de estos terrenos se debe a los minerales que han arrojado las erupciones del volcán Machín, el cual sigue aún activo. Estos cultivos se dan en laderas con una pendiente hasta del 75%, y al momento de sacar las cosechas, estos retos geográficos se resuelven con mulas y clásicos vehículos Carpaty.

Yolanda, una líder de A.P.R.A.C.A., que honra y rescata con su práctica la tradición de sus ancestros, nos relata que el municipio tiene cerca de 100 años de fundado y este retraso se debe a la resistencia que ofrecieron los indios Pijaos, mientras que sus familias llegaron de Boyacá admirados por la abundancia de agua y la fertilidad de la tierra. La herencia de estas dos fuertes culturas ha permitido que hoy el pueblo de Cajamarca se levantara y dijera no más ante un ambicioso proyecto de minería y al mismo tiempo exista una asociación campesina liderada por mujeres que buscan autonomía siguiendo los parámetros de la agroecología.

 A.P.A.C.R.A. involucra a 50 personas pertenecientes a 13 familias, que han construido su proceso a lo largo de los 12 años que llevan formalmente asociadas, en su búsqueda han encontrado en los productos procesados un renglón de importancia para su economía. Estos productos procesados utilizan de manera importante las materias primas que producen sus huertas. Gracias a la creatividad culinaria de este grupo, han desarrollado originales productos como el manjar de arracacha, galletas de chachafruto y yogurt de zanahoria entre otros.

Regresamos admirados de la Colombia Rural, donde todavía hay muchos campesinos, donde se cultiva en abundancia los alimentos y hay organizaciones sociales trabajando. Un país muy rural que hay que cuidar y apoyar en su labor.

Y como aprendimos allá: Moneditas de plátano guineo


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23 Nov

Todo lo que hay detrás…

Cada semana, los miércoles como hoy, entregamos las canastas que nos pidieron desde la semana anterior. Muy probablemente se podrán imaginar que detrás de los alimentos que llegan cada semana hay muchas manos, historias, personas, lugares y actividades. Una de las razones de ser de La Canasta es precisamente el visibilizar todo lo que hay detrás de un alimento que recibimos en la puerta de nuestra casa. Cuando vamos a un mercado cualquiera, las historias que podremos rescatar de la mayoría de los productos son normalmente las historias e información que hace que el producto se venda mejor.

Claro está que desde La Canasta queremos también que nuestros mercados se vendan mejor, pero esa no es nuestra motivación. Por el contrario, vender los mercados es solo una excusa y un medio para poder acercar al campo a la ciudad, para lograr que quienes vivimos en la ciudad entendamos de mejor manera las lógicas detrás de las decisiones que se toman en las fincas en el día a día. Desde la ciudad es muy habitual ir a un mercado y sentir que las cosas están muy caras por ejemplo, pero cuando entendemos toda la labor que hay detrás de un brócoli por ejemplo, es más fácil comprender que puede que el precio errado no sea el alto sino el bajo.

La semana pasada fuimos a la finca de Alex y entre varias personas alistamos el terreno para sembrar lechugas, espinacas, y calabacines si no nos falla la memoria. Después de arreglar el terreno y abonarlo con minerales y con el compost, sembramos varias plantulitas y las regamos para iniciar su proceso de crecimiento en tierra. Luego deshierbamos otra parcelita para permitir a los cultivos el crecimiento sin mucha competencia de otras matas.

Vivir esta experiencia nos permitió comprender mejor que detrás de los mercados hay mucho trabajo y cariño que les da un toque extra especial a nuestras canastas.

En efecto, detrás de cada canasta, cada semana, está el conocimiento de doña Anaís y su esposo Liborio que han cultivado la tierra desde niños en su tierra natal Usme y Sumapaz. También está la historia de don Pedrito, ahora presidente de ARAC en Subachoque que por problemas de salud ocasionados por sus trabajos previos, decidió para nuestra fortuna volver a cultivar como lo hacían sus ancestros y ahora nos brinda las delicias de su huerta. No podemos olvidar la incansable labor de doña María que desde su huerta en los cerros de Bogotá y con ayuda de don José su esposo, nos llenan las canastas de ricas y frescas lechugas entre otros. Detrás de los calabacines encontramos el empuje de Jairo que desde su finca en Aguabonita y con la invaluable sabiduría de Judith nos llenan las canastas de una variedad increíble de productos. Al saborear los cítricos recordamos la labor de Wilson y Mélida que los recolectan cada semana y los sacan en mula hasta la principal para embarcarlos en algún colectivo que los lleva a Fusa donde los recogemos. Y así podemos seguir llenando páginas y páginas.

Esta semana te invitamos a probar un rico Puré de papa con cubios, ahuyama y zanahoria


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15 Nov

Nuestro fin de semana y el mortiño

Este segundo puente de noviembre fue uno bastante movido y con un par de increíbles experiencias para nosotros. El viernes fuimos invitados a participar en un evento organizado, entre otras, por una comensal de La Canasta, con la participación de doña Anaís y su esposo don Liborio. Y el domingo estuvimos visitando la finca de Alex y su familia en Subachoque con un grupo de personas en un evento organizado por nuestros amigos de Con la cuchara no se juega.

El evento del viernes fue un gran encuentro entre personas y académicos de Bogotá por un lado y campesinos y campesinas habitantes de las zonas rurales de Usme y Sumapaz por el otro lado. Dentro del marco de una beca del Instituto Distrital de Patrimonio llamada “Campos, mercados y cocinas”, nuestros amigos se han investigado sobre 5 productos típicos de la zona rural de Usme y Sumapaz. Basados en exploraciones y entrevistas a pobladores de la zona, organizaron la primera parte de un evento en el cual las personas hicieron memoria sobre las historias, los sabores, las preparaciones y los saberes recibidos de sus ancestros y entre todos cocinamos con productos típicos de la zona, olvidados en muchos casos.

La cocinada trajo increíbles discusiones sobre como cada cual recuerda cada producto y entre todos hicimos un gran almuerzo con papa corneta, cubios, hierbas silvestres, mora silvestre, mortiño y uva caimarona, entre otros. Con la presencia de cocineras, comensales y campesinos y campesinas, pasamos un día lleno de intercambios de saberes y de cooperación, rescatando sabores y prácticas ancestrales. La segunda parte del evento cambiará en su dinámica un poco, pues la batuta de la cocinada pasará de los habitantes de la región a las dos cocineras que crearán, con ayuda de todos los demás, un almuerzo con los mismos ingredientes como base.

Fue ahí que conocimos el mortiño, que Anaís y Liborio cosecharon, como lo hacían sus respectivos padres una vez al año cuando estos frutos silvestres están disponibles. Liborio se trepa a los espinosos árboles como si tuviera 20 años y baja estos ricos frutos que muchos de ustedes recibirán en sus canastas de hoy para que prueben haciendo una mermelada, un rico jugo, o comiendo así no más. Anaís recuerda que de niños comían hasta quedar con la lengua negra como un perro chau chau :).

El domingo, con las memorias del primer evento aún frescas, fuimos con un grupo de personas de Bogotá a conocer un poco más sobre el día a día de Alex en Subachoque. La primera parada fue en el punto de venta de ARAC en la plaza, donde nos contaron sobre ARAC y La Canasta al tiempo que tomábamos un rico refrigerio. De ahí seguimos para la finca de Alex, donde el, doña Paulina y María nos enseñaron a preparar un terreno para sembrarlo e incluso sembramos repollos, brócolis, lechugas y calabacines. Aprendimos a usar el azadón y a abonar con compost y minerales para preparar el suelo. Luego tomamos un rico almuerzo y concluimos la jornada aprendiendo a reconocer qué hierbas arrancar y cuáles son las sembradas para limpiar las camas y retirarle la competencia a los cultivos.

Esta semana, intenten probar el Jugo de mortiño


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01 Nov

De brujas y brujas

La Canasta, desde hace 5 años, celebra el día de las brujas compartiendo historias de calabazas, ahuyamas y otras delicias. Este año, para hacerle honor a las brujas, queremos compartir algo de la historia de estos personajes tan controvertidos. Las brujas no existen, pero de que las hay las hay… Esto depende de quién cuente la historia.

Desde la edad media, las brujas son mujeres perseguidas por la iglesia y otras instituciones, que por diferentes intereses quisieron silenciar el poder y el conocimiento que algunas mujeres tenían y ejercían a través de la sanación y el conocimiento de la naturaleza. No es tan claro por qué, pero el “poder” femenino ha sido perseguido en diferentes culturas y la imagen de la bruja, un ser malvado que quiere hacer daño y comer niños se popularizó a través de cuentos infantiles, logrando que 700 años después, sigamos de alguna manera asustados con sus caras verdes, uñas largas y malas intenciones.

Sin embargo, en muchas culturas y muchos pueblos, se sabe que ese conocimiento femenino está basado en una consciente y juiciosa relación con la naturaleza, las plantas, las comidas y sus poderes curativos. Las mujeres, en muchísimos casos, han sido las recolectoras de este conocimiento y son quienes ponen en práctica aún en muchos lugares del país, este conocimiento. Las brujas, curanderas, parteras y sanadoras, conocen los beneficios de una buena curación con cúrcuma para algunas heridas, los beneficios de una agua de canela o de anís para malestares estomacales y de las ventajas de las gárgaras de tinto con sal para salir de una gripa fuerte.

En este espacio, queremos hoy hacer honor a las brujas de esta familia y compartir con ustedes algunos de sus secretos para que puedan poner en práctica en sus casas. Si estamos haciendo este esfuerzo por alimentarnos sano, es importante poner en práctica también estas recetas que nos ayudaran a darle al cuerpo alivio cuando algún mal nos aqueja. Tomen remedios caseros, reciban los que les den en sus casas, repitan las recetas con sus familias y no olviden que lo que más rápido cura cualquier dolencia, es el amor de la mano de quien prepara el bebedizo… que disfruten Halloween, Noviembre y el fin de este año extraño…

Para inspiración, Bebidas para brujas


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25 Oct

Las historias de La Canasta

La Canasta es una Red de personas y cada persona es una historia. En este espacio hemos contado las historias de muchas de las personas que hacen parte de esta Red. La historia de hoy llega desde el Caribe, y es la primera entrega de la historia del Ñame.

Hace algunas semanas, se volvió viral en redes sociales un video (ver abajo) de un grupo de youtubers montemarianos que se lanzaron al estrellato para ofrecer un producto tradicional de la costa colombiana: el ñame. La razón por la que se lanzaron a las redes sociales es porque la sobreproducción de ñame de este año, y el poco acceso a redes justas de comercialización, generaron una acumulación de ñame nunca antes vista en los municipios de los Montes de María. Se llegó a hablar de más de 4 mil toneladas de ñame recogido acumulado en las parcelas de las familias campesinas que lo produjeron. Por más ganas de comer mote de queso, una familia no puede consumir 800 bultos de ñame. Quienes tuvieron suerte lograron vender algunos kilos en mercados locales, pero a precios irrisorios que no cubrían casi ni los costos del transporte para llevarlo a los pueblos más cercanos. Algunas familias, pagaron hasta 5 mil pesos por transportar un bulto desde sus parcelas para lograr vender a 7 u 8 mil pesos el mismo bulto en el mercado. En algunos casos el bulto se vendió a 15 mil, pero ese fue el precio más alto que se logró en el mercado local. La sobreproducción tiene mucho que ver con el precio del ñame y esto se debe por supuesto a las prácticas de no regulación de precios en el mercado, sino a la lógica de la oferta y la demanda que hace muy difícil para una familia campesina vivir de la producción agropecuaria. Lo hemos dicho y ejemplificado con diferentes casos, para el campesinado la lógica del mercado neoliberal es una condena a los ciclos de pobreza. El Estado ha intentado, en escenarios políticos y económicos distintos, intervenir en la comercialización de productos del agro para regular precios, ofrecer incentivos y reducir la intermediación, pero estas alternativas, como el extinto Idema, se convirtieron en espacios para la corrupción y el clientelismo y su función original, que era la de regular las condiciones del mercado a favor de pequeños y medianos productores, muy pronto fue distorsionada y generó más problemas. Así, una vez liquidado el Idema en 1997, las federaciones debían asumir esta labor de regulación. Sin embargo, y sin entrar en los detalles de la regulación por gremios y sus bemoles, hubo productos como el ñame que quedaron des agremiados y dependientes del mejor postor. La cantidad de ñame que se produjo en 2017 es responsabilidad en parte de los proyectos que el mismo Gobierno promovió en la región, la pregunta es: ¿Quién puede comprar tanto ñame? O mejor ¿Quién comercializa en mejores condiciones todo ese ñame para que valga la pena el esfuerzo de producirlo, transportarlo y venderlo?

Hace poco, por iniciativa de la Gobernación de Bolívar se organizó un Ñameton en Cartagena y se vendieron más de 70 toneladas de ñame en un día, entonces sí hay consumidores, lo que necesitamos son más espacios de comercio justo, así que ¡Inviten a sus amigos a comprar La Canasta!

Y para disfrutar los productos frescos de esta semana, Sopa de tomate fría

 


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20 Oct

El campesinado organizado, en Chaparral, Tolima

Esta semana conversamos con Fredy Páez, del Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali, para que nos cuente acerca del encuentro nacional de Zonas de Reserva Campesina -ZRC- que se hizo en Chaparral, Tolima, entre el 14 y el 16 de octubre. Que se haya hecho en Chaparral es particularmente interesante para La Canasta, ya que recibimos los productos de esa zona que cultivan y nos envían Wilson y su familia. Las ZRC son figuras consagradas en la Ley 160 de 1994, y que permiten ordenar social, productiva y ambientalmente el territorio. Permiten el acceso a tierras por parte del campesinado, buscan estabilizar la economía campesina, mejorar los ingresos y la calidad de vida del campesinado, y ordenar ambientalmente el territorio, concretando la función social y ecológica de la propiedad, tal como está consignado en la Constitución Política. Desde 1994 a la actualidad se han constituido 6 ZRC, hay 7 en proceso de constitución y decenas de solicitudes para realizar el proceso de constitución. Las ZRC que están más avanzadas en el proceso para constituirse en el corto plazo son las de Sumapaz, en la localidad 20 de Bogotá, y la de Ariari-Güejar-Cafre en el Meta.  Un dato interesante de este encuentro, que es el 6to Encuentro Nacional coordinado por la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina –ANZORC- es que fue el 2do Encuentro de Mujeres de las Zonas de Reserva Campesina. El anterior, el año pasado, fue en Curumaní, César. En esta oportunidad, las mujeres completaron su plataforma política, posicionando los temas que muchas veces, en contextos tradicionalmente patriarcales, se pasan por alto e invisibilizan.

Otro tema clave que se trató en el encuentro, con delegaciones de todo el país donde hay procesos de conformación de ZRC o ZRC ya constituídas, fue el ambiental. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las ZRC están en áreas de protección ambiental, como zonas de Ley Segunda, zonas de amortiguación de los Parques Nacionales Naturales u otras. Salieron varias propuestas para avanzar en el tema del ordenamiento ambiental del territorio. Por un lado, las ZRC tienen que elaborar participativamente un Plan de Desarrollo Sostenible, que contempla 4 ejes: lo productivo, lo ecológico, lo cultural y lo organizativo. Pero más allá de eso, se ha identificado la necesidad de contar con procesos de formación en temas ambientales para el campesinado que lleven a acciones concretas de cuidado del medioambiente, que se les reconozca como sujetos de protección ambiental, que se avance en procesos de reconversión productiva agroecológica, que se analice el proyecto de ley que busca modificar la Ley Segunda con la que se crearon las Zonas de Reserva Forestal, entre otras. También se discutieron temas relacionados con la sustitución de cultivos y las dificultades actuales que enfrenta lo acordado en el Acuerdo de Paz, y sobre la constitución de territorios interculturales con comunidades indígenas.

Esta semana, para aprovechar las moras que nos llegan, les sugerimos preparar un Mousse de mora


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