13 Jul

Agroecología y diversidad

La Canasta surge como una manera para acercar al campo y a la ciudad y estos textos pretenden servir como un instrumento para acompañar los productos que vienen del campo y enmarcarlos en historias que nos parecen relevantes para darle a los alimentos un contexto. Esta labor no es sencilla, pues es difícil saber qué contar y cómo contarlo pues sobra decir que hay muchas historias que pueden ser interesantes, pero no siempre es fácil plasmarlas en un espacio escrito de este tipo.

De cualquier manera, cada semana nos esmeramos por compartir con ustedes historias que traigan un poco de campo a la ciudad. Esta vez queremos compartir aprendizajes que hemos tenido durante nuestras recurrentes visitas a las fincas sobre la diversidad que representa la agroecología.

Empecemos por decir que cada finca es universo en si misma, en especial las fincas agroecológicas, puesto que la diversidad que encontramos en ellas es muy grande. Dentro de nuestra red hay fincas de clima caliente como la de Wilson y Mélida en el Boquerón, o las de don Jorge, don Álvaro y sus vecinos en Vianí, de clima templado como las de Jairo y Judith en Silvania, la de Giovanna y Javier en La Vega, la de don Fabriciano en Boyacá y de clima frío que son muchas en Subachoque y Usme por no seguir con el listado.

Cada lugar tiene sus características, en unas se tienen suelos sin mucho pasto, en otras hay pastos fuertes como el quicuyo por ejemplo, en unas se sufre por insectos, en otras por pájaros, por gusanos, por falta de agua, por exceso de esta. Cada finca es única y es necesario conocer sus suelos y sembrar aquellos productos que mejor se adapten a estos y a sus condiciones climáticas. Y así como las fincas, los suelos, los animales, etc. son particulares para cada lugar, también lo son los productos que podemos sembrar. Las papas son más rudas, algunos cereales y granos también, mientras que muchas hortalizas son más delicadas y toca cuidarlas más después de la siembra. Hay productos que le dan nitrógeno la tierra, otros que lo toman, hay productos de ciclo corto, otros de ciclo largo, hay arbustos, árboles, enredaderas, hay plantas de las cuales nos comemos la raíz, de otras las hojas, de otras los frutos.

Y para darle un poquitín mas de complejidad a esto, entramos las personas que cultivamos la tierra y nuestras prioridades e intereses particulares. Todo este mundo que se conforma en esta red que constituye La Canasta es muy diverso, pero lo bonito al respecto es que hay unos principios básicos que nos hacen a todos confluir en el alimento, en especial en el alimento agroecológico, enmarcado en principios de solidaridad y de respeto por las personas y por nuestro entorno natural.

¡Ahora si disfrutemos de cada alimento que nos llega hoy!

Esta semana, prueba una rica Pasta en salsa de lentejas


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04 Jul

El yacón, super alimento andino

El yacón (Smallanthus sonchifolius) es un tubérculo de origen andino que ha sido usado desde épocas prehispánicas, en las regiones húmedas de Perú y Bolivia, desde aproximadamente 1200 años a.C. Se han encontrado registros arqueológicos de la domesticación de esta planta en la población de Tahuantinsuyo. Por el dulzor de sus raíces engrosadas la consumían como fruta fresca o después de exponerla al sol por unos días para aumentar su dulzura. El primer registro escrito sobre el yacón, aparece con Bernabé Cobo en 1633 y se refiere a que se consume como fruta cruda que mejora su sabor si se expone al sol y al hecho de que dura muchos días después de ser cosechada, sin malograrse; por el contrario se vuelve más agradable. Por su parte Yacovleff (1933) dice que el yacón se encuentra en casi todos los fardos funerarios de Paracas. También se han encontrado diseños de sus raíces en pinturas de la cultura Nazca.

Su cultivo y uso se extendió hacia norte y sur del continente a través de los andes. Su comercialización y consumo ha aumentado en los últimos años, gracias a las investigaciones que han evidenciado su alto contenido en Fructoligosacáridos (FOS) e inulina. Debido a estos componentes, aporta desde un cuarto a la mitad de las calorías comparado con otros azúcares simples y constituye una fuente importante de fibra dietaria. Actúa como prebiótico, pues aumenta las bifidobacterias intestinales, microorganismos benéficos que limpian al colon de patógenos y toxinas.

Así, el yacón, puede ser considerado un súper alimento pues genera beneficios para la salud de las personas que quieran llevar una vida sana, que quieran bajar de peso, ayudar a  nivelar el azúcar en la sangre,  mejorar el estreñimiento y realizar algún proceso de detoxificación corporal.

El tubérculo puede usarse como fruta o verdura, le da un refrescante y crocante sabor a las comidas. Crudo después de retirar su cáscara, se consume solo o mezclado con ensaladas picado en cuadritos, rodajas o astillas. También con verduras salteadas, deshidratado o en chips. Su hoja seca o deshidratada, se puede consumir en infusión, mostrando propiedades en la reducción de los niveles de glicemia, efectos lipolíticos (quemar grasa) y un leve efecto hipotensor (disminuye presión arterial). Quiere decir, que su uso es promisorio en personas diabéticas, con hipercolesterolemia e hipertensión. Igualmente, el syrup de yacón es un edulcorante con bajo índice glicémico, excelente para seguir una dieta baja en calorías y para diabéticos. Reemplaza el azúcar y tiene el mismo uso que la miel de abejas o de maple, manteniendo sus propiedades como prebiótico.

Esta semana, prueba esta rica receta: Yacón salteado con espinacas


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27 Jun

Los bichos en un huerto agroecológico

Seguramente no es muy popular que hablemos de plagas en nuestros cultivos, pero es parte de la cultura agroecológica que promovemos y la realidad en un sistema en armonía con la naturaleza. Algunos comensales (seguramente muchos más que no nos lo han manifestado) se han encontrado alguna vez con una tijereta, una lombriz, un pulgón o con un gusano o babosa en su canasta, cosa que lamentamos. A pesar de hacer un buen lavado después de cosechar y una revisión de nuestros productos al empacarlos, es casi imposible ubicar todos los insectos que muchas veces se esconden muy bien, en ocasiones dentro de la fruta o verdura.

Entendiendo que no es agradable recibirlos en su mercado, cosa por la que nos esmeramos al máximo en los procesos de selección y postcosecha, queremos darles una perspectiva diferente sobre estos pequeños bichos. Estos insectos no pican, no contagian enfermedades, no son tóxicos o generan problemas a la salud, más allá de su molesta apariencia. ¿Cómo controlamos el daño de los bichos en los cultivos? Inevitablemente, en los cultivos agroecológicos hay una gran diversidad de insectos como las tijeretas, babosas, áfidos, pulgones, abejas, avispas, grillos, arañas, mariquitas, gusanos, chizas y otra gran cantidad de bichitos. No todos hacen daño en la huerta, de hecho se controlan entre ellos si hay equilibrio en el cultivo. Cada productor procura disminuir la incidencia de aquellos que hacen daño usando extractos de plantas amargas (ruda, manzanilla, matricaria y otras) o urticantes y de sabor fuerte (ají, ajo, ortiga) y algunos productos como los hongos entomopatógenos que los controlan o previenen. Sin embargo, la mejor prevención es la diversidad del cultivo, en nuestro caso, la mayoría de las huertas cuentan al menos con 50 variedades de plantas, entre ellas muchas flores; y la nutrición del suelo con abonos orgánicos como humus de lombriz, compostaje, microorganismos eficientes, materia orgánica y agua limpia.

Nuestra cultura de consumo actual nos ha enseñado a privilegiar lo perfecto en apariencia. El desperdicio de alimentos por cuestiones estéticas y el derroche de químicos y energía para lograr esa perfección visual, encarecen al alimento y a la final es engañoso para el consumidor, pues a pesar de su apariencia son alimentos ricos en tóxicos y pobres en nutrientes. A diferencia de la agricultura convencional, con las prácticas agroecológicas de nuestra red no eliminamos la diversidad en la huerta, trabajamos con ella y procuramos un equilibrio del ecosistema que nos permita producir en las mejores condiciones posibles. Cuidamos así los insectos y otros animales polinizadores, observamos ranas, mariposas y diversas aves que nos visitan permanentemente, controlan insectos y claro que cobran su cuota con una que otra fruta o verdura.

Esta semana, prueba una rica Ensalada de berenjena y mostaza roja


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20 Jun

Cuando las vacaciones llegan

Al llegar las vacaciones buscamos desconectarnos de la rutina, pasar más tiempo en familia, conocer nuevas personas, culturas y lugares. Pero, viajar no significa alejarte del camino del consumo consciente, ni de la buena alimentación y menos del ejercicio físico si lo practicas. Al contrario, las vacaciones te dan la oportunidad de ampliar tus límites y desarrollar tu creatividad. Puedes variar tu alimentación en vacaciones sin tener culpas, disfrutando los placeres de nuevos sabores, distintas formas de preparación y además puedes tener acceso a comida y costumbres locales que te enriquecerán y te darán mucho placer.

Estos son algunos consejos para mantener unos hábitos saludables, en vacaciones:

– Dedica un tiempo del día a caminar mientras conoces nuevos lugares o practicar algún deporte. No dejes de hacer actividad física.

– Intenta ubicar una buena fuente local de alimentos, bien sea compra directa a productores, tiendas orgánicas o saludables, restaurantes de comida sana.

– Incluye frutas y verduras en las 3 comidas principales del día.

– Busca frutas, verduras locales y semillas para picar entre comidas (si hay oferta de productos agroecológicos, mucho mejor).

– Evita las bebidas ricas en calorías.

– Come más alimentos asados, hervidos o al vapor, que son mejores que las frituras.

– Busca acompañamientos de frutas o vegetales, en lugar de carbohidratos.

– Trata de controlar la cantidad de las porciones que consumas.

Y si decides no salir de la ciudad o te quedas cerca de ella, continúa con tu alimentación local y agroecológica. Llévate un buen mercado para el lugar donde te vayas a quedar. Aprovecha esta época donde tus hijos están más en casa para cocinar con ellos y que aumenten su consumo de frutas y verduras.

Por otro lado, durante las vacaciones, nuestros productores siguen trabajando, las tareas del campo no descansan. Cada época de vacaciones, o incluso en los puentes festivos, tenemos bajas considerables de pedidos, pues muchos de los comensales que piden habitualmente salen de la ciudad y esto constituye un problema porque las cantidades que pedimos a las fincas bajan, pero las cosechas no bajan por vacaciones. Aquí te pedimos que nos ayudes a que más comensales se unan a esta gran red de consumo consciente, hablando con tus vecinos, compañeros de trabajo, pequeños restaurantes locales, en especial con quienes no saldrán en vacaciones.

Esta semana te invitamos a probar unos Spaguettis de calabacín con pesto de rúgula


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06 Jun

Agricultura ecológica y medio ambiente

Ayer se celebró el día mundial del medio ambiente, por eso hemos querido aprovechar el momento para recordar lo que aporta la agricultura ecológica en el cuidado del medio ambiente. La emisión de gases de combustibles fósiles y otros (Gases de efecto invernadero GEI), provoca un calentamiento global de la superficie de la tierra que altera los ciclos naturales de energía, produciéndose graves impactos ambientales. La agricultura convencional aporta el 20% del total de GEI liberados al ambiente a nivel mundial y además tiene una menor captación de carbono que un sistema de producción agroecológica, cuyos beneficios son:

  • Favorece la preservación de la biodiversidad de microorganismos, plantas y animales.
  • Mejora la fertilidad del suelo, haciendo que diversas combinaciones de plantas y animales optimicen los ciclos de los nutrientes y la energía,  reduciendo así el uso de energía y recursos y asegurando un flujo eficiente de la misma.
  • Cuida y preserva el agua para que se conserve en el tiempo y permanezca limpia.
  • Emplea métodos de producción que reestablecen los mecanismos homeostáticos del ecosistema, por ejemplo, se cuidan los insectos polinizadores y algunos otros animales como ranas, mariposas y diversas aves, que a su vez controlan insectos, o se utilizan plantas o microorganismos como controladores biológicos.
  • Hace reciclaje de materia orgánica y también de nutrientes, especialmente por la elaboración de abonos verdes con insumos naturales, labranza mínima, rotación de cultivos, entre otros.
  • Fomenta la producción local de alimentos, con lo cual tiene impacto socioeconómico en los productores y ambiental al no transportar alimentos a grandes distancias.
  • Reduce los costos y aumenta la eficiencia y la viabilidad económica de los pequeños y medianos agricultores, fomentando así un sistema agrícola potencialmente resiliente y diverso, buscando un equilibrio también entre productividad del ecosistema y sostenibilidad económica.

Por lo tanto, apoyar la agricultura ecológica y de cercanía es una forma de contribuir al cuidado del medio ambiente. De este modo, sabemos con certeza cuál es la procedencia de nuestros alimentos, nos aseguramos de que ningún ecosistema haya sido degradado para su obtención y así también estamos contribuyendo a la mitigación del cambio climático.

Esta semana, prueba una rica Sopa de cebolla cabezona


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30 May

Construyendo redes

Construir trabajo en red ha sido y será una de las principales tareas y principios de La Canasta. De esta forma, se han creado fuertes lazos de confianza entre productores y comensales de nuestra Red, hacemos parte de la Red de Mercados Agroecológicos de Bogotá – Región que busca la construcción colectiva y cooperada de conocimientos y prácticas entorno a la agroecología y se han realizado intercambios de saberes entre los productores para fortalecer sus procesos productivos y promover buenas prácticas, entre otras varias actividades encaminadas a fortalecer y construir esta red sostenible.

Con el tiempo, hemos logrado que haya una dinámica de cooperación muy fuerte entre los diferentes actores, que hoy día, fluye por si sola. Después de más de 6 años de haber empezado con este proyecto, estos logros son motivo de alegría y orgullo para todo el equipo de La Canasta. Podemos decir que se puede construir país con las pequeñas acciones, con la cooperación, el intercambio de saberes, sin pretensiones de protagonismo, sólo a partir de la confianza y la buena voluntad de los actores, en este caso, de la cadena de valor que une al productor agroecológico con el comensal.

Sabiendo que en este engranaje, si beneficiamos a un actor de la cadena, estamos creando beneficios para todos por que todo está ligado, como ocurre en el universo, todos hacemos parte del todo. En este caso, Wilson es un productor de la red, su finca está ubicada en El Boquerón, municipio de Icononzo, Tolima. Wilson tiene actualmente un problema de enfermedad con un par de sus árboles de limón mandarino y nos preocupa que este se propague y afecte el resto de sus frutales. Gracias a las visitas de acompañamiento que se realizan a las fincas se logró identificar que los árboles que se están secando están probablemente contaminados con un hongo, según las opiniones de Doña Anaís y otros que visitaron a Wilson la semana pasada. Estas visitas las estamos realizando idealmente con un equipo conformado por alguien del equipo de La Canasta y uno o dos productores, todavía con la esperanza que más comensales se unan a éstas. En este caso, se detectó el problema en la finca y se socializó dentro de la red de productores, buscando una solución al problema que presentan estos árboles. De aquí resultaron varias opiniones y sugerencias de tratamiento.

Con una intervención a tiempo, estaremos beneficiando al productor económica y ambientalmente. Así mismo, generaremos más conocimiento dentro de la red, en otras palabras, incrementamos capacidades y conocimiento de los productores. Más aún, haciendo la correcta retroalimentación a la red de productores, lograremos evitar inconvenientes a futuro en otras fincas, podremos seguir disfrutando de los productos cultivados por Wilson, no contaminamos usando pesticidas, llega un producto de buena calidad a los hogares. Es decir, el beneficio que recibe la finca de Wilson repercute en toda la cadena. Eso es trabajo en red.

Esta semana, prueba un Batido verde para limpiar colon e hígado


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23 May

¿Qué comemos hoy?

Hay algo claro, si nos gusta la buena vida, nos gusta la buena comida. Si en algo tenemos que invertir tiempo y dinero en la vida es en una buena alimentación, recuperar costumbres gastronómicas alrededor de la cocina, disfrutar con las sensaciones de olores, sabores y colores que hay alrededor del alimento, compartir en familia, disfrutar el momento de llevarnos a la boca algo recién preparado, agradecer por tener ese alimento que viene de manos que trabajan con amor, en nuestra mesa.

Con esto queremos decirles, que la buena alimentación no es sólo una suma y resta de nutrientes, es un acto social que afecta positivamente muchas familias del campo, afianza relaciones personales y construye cultura. Nuestra civilización comenzó hace miles de años con la domesticación de las plantas y el fuego para preparar los alimentos. Es decir, la alimentación es lo más cotidiano que tenemos, tan vital como el aire que respiramos.

La vida moderna con su afán ha facilitado que la industria de alimentos nos haya llenado de comidas ultraprocesadas para hacer de la alimentación un acto rápido y superfluo de la vida, generando una falsa tranquilidad en la adición de nutrientes de origen químico. Así, hemos llegado hoy al punto que la gente que vive en el campo no produce su propia comida y en cambio compra en el supermercado, no se cocina en casa sino en restaurantes y sitios de comida rápida en el peor de los casos, poco nos alimentamos con comida fresca y en cambio preferimos la conveniencia de alimentos llenos de calorías vacías listos para consumir. Pero, todavía hay mucho por hacer. Desde La Canasta promovemos que nuestra red de productores produzca su propia comida, en otras palabras fomentamos la soberanía alimentaria. No hay nada más delicioso que cosechar algo fresco de la huerta y comerlo al instante. Esta es la experiencia que queremos reproducir al llevar a tu casa un producto cosechado hace uno o dos días normalmente y que además tiene una historia detrás, buena calidad, sabores profundos, colores vivos y que está lleno de salud y buena energía.

Conociendo esto, ¿cómo organizamos nuestro menú diario? Pensemos en ponerle verdura a todo, experimentemos con nuevas formas de preparación, arriesguémonos a probar de todo. Por ejemplo, se pueden preparar los huevos del desayuno con verduras, saltear verduras y mezclarlas con el arroz de todos los días, hacer moldes al horno con vegetales semejando una lasaña, picar verduras y hacer salsas para untar y picar, apanarlas, hacer chips, si se come carne, mezclar verduras en su preparación. En lugar de salsa boloñesa con carne hacerla con quinua. Comer fruta con el desayuno y en un refrigerio. Tener siempre en la alacena cereales enteros, frutos secos, conservas hechas con ingredientes agroecológicos, nada o poca azúcar, mejor panela o miel, aceites prensados en frío o ghee.

Esta semana, los invitamos a probar un rico Ceviche de yacón o guatila


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16 May

¿Por qué la alimentación saludable no es una prioridad para muchos?

Cada vez que vemos de cerca cómo las costumbres de consumo de las personas se mueven entre objetos de tecnología, ropa de marca, viajes, licores de marca, comida ultraprocesada, obsequios valiosos, juguetes y regalos para los niños, un buen colegio, vehículos, entre otros, nos preguntamos ¿por qué la alimentación saludable no es valorada como una prioridad? ¿Por qué los menús infantiles ofrecen la comida menos saludable? ¿Por qué no invertimos en la buena alimentación, como la base de nuestra salud?

Lo último que consideramos cuando consumimos es un estilo de vida sostenible y saludable. El mercado de consumo va acompañado de producción de basura constante, de desperdicio, de comida chatarra, de contaminación ambiental. De nuevo nos preguntamos ¿por qué no somos consumidores conscientes?

Te invitamos a reflexionar sobre esto y comunicarlo entre las personas más cercanas a ti, teniendo en cuenta que el consumidor consciente de alimentos:

–   Valora la producción agroecológica u orgánica de alimentos, por ser una forma sostenible de generar trabajo digno en el campo, de pagar un precio justo al productor, de producir alimentos limpios de tóxicos, de mejorar la calidad del aire, el agua y los suelos.

–   Entiende que el precio que se paga por un producto agroecológico valora el trabajo y el tiempo del productor durante el cultivo, cuidado, cosecha, post cosecha y/o procesamiento de alimentos, y que llega al cliente final con poco impacto al medio ambiente.

–   Sabe que un alimento agrícola convencional es en general barato en el mercado porque no se le paga un precio justo al productor y que los grandes comercializadores se quedan con los mayores márgenes al movilizar grandes volúmenes.

–   No negocia el precio del producto por su calidad e impacto sobre la naturaleza y los productores.

–   Comprende que los costos de producir un alimento contaminando el suelo, el agua y el aire los está asumiendo indirectamente el sistema de salud y el medio ambiente, los productores y otros. Pero, nadie en particular está asumiendo este costo. Si éste se incorporara en el valor del producto, sería más costoso un producto convencional que uno agroecológico. Es decir, que el consumidor consciente sabe que está pagando por un alimento que lo mantendrá sano a él, a su familia y al planeta. Es una prioridad en sus valores de consumo.

ALGUNAS SUGERENCIAS PARA UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Tips básicos para que nos alimentemos bien:

1.  Todos en la familia debemos comer frutas y verduras agroecológicas todos los días, los niños siguen las costumbres de sus padres.

2.  No a los ultraprocesados: cereales, jugos, harinas fortificadas, dulces, frituras empacadas, etc. Debemos preferir alimentos integrales y completos.

3.  Comamos en casa o alimentos preparados en casa.


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09 May

Visitas cruzadas a las fincas

Las últimas semanas han estado bastante movidas para nuestra red de productores. Por un lado hemos tenido ya tres sesiones de capacitación para productores sobre nuestro Sistema Participativo de Garantías. Por otro lado, nuestro equipo de acompañamiento en campo acompañó a todas las visitas de verificación de los productores de ARAC en Subachoque. Y por último se han organizado ya tres visitas entre productores de nuestra red, unos a otros.

Como les hemos comentado en otras ocasiones, dentro de nuestra Red de Mercados Agroecológicos de Bogotá Región diseñamos un Sistema Participativo de Garantías – SPG para hacer seguimiento a los procesos en las fincas y aprender unos de otros. El año pasado hicimos las pruebas piloto visitando algunas fincas y este año nos hemos dedicado a pulir el sistema y a empezar con la implementación. Para esto tuvimos 3 capacitaciones para los productores, así podíamos explicarles de qué se trata el SPG y recibir su retroalimentación para luego hacer las visitas. Lo interesante de estas visitas es que siempre debe ir alguien con experiencia técnica en agroecología, alguien del mercado y preferiblemente otro productor y un consumidor en la medida de lo posible. Esto hace que las visitas no sean únicamente de verificación, sino que se fomente la retroalimentación y la visión desde las diferentes perspectivas presentes. En estas 3 capacitaciones, hemos recibido más de 120 productores de toda la red y las discusiones han sido muy enriquecedores, además que ellos han podido dimensionar la Red de la que hacen parte por intermedio de sus mercados.

En el mismo campo, ARAC, la Asociación de productores de Subachoque con quienes trabajamos desde nuestros inicios, también implementó un SPG hace un tiempo y hace unas semanas se hicieron las visitas de seguimiento. Rosalba, por parte de La Canasta, acompañó al equipo que realizó las visitas y pudo ver los avances y estado de los cultivos en las fincas de los asociados de ARAC. Esto es clave para nosotros por la confianza que nos tienen y para retroalimentarlos como sus clientes.

Por último, como también les hemos contado antes, nuestra red de productores ha estado organizando visitas cruzadas entre productores de la red. Así, en diciembre fueron miembros de las fincas de Silvania, de Subachoque y de Bogotá a visitar las fincas en Usme. Productores de Silvania también han ido a visitar fincas en Subachoque y la semana pasada un grupo de Subachoque, doña María y doña Anaís de la zona rural de Bogotá fueron a visitar las fincas de Ana y Mario y de Judith y Jairo en la vía a Fusa. Estas visitas han dado no solamente para que hagan planificaciones de siembra conjuntas y para aprender unos de otros sino también para fortalecer la red para cualquier actividad que se quiera emprender en el futuro. ¡Desde el equipo de La Canasta celebramos todas estas actividades de los productores!

Esta semana, te invitamos a probar un rico Molde de papa y calabacín gratinado


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02 May

Reflexiones sobre el Día del Trabajo

Ayer, primero de mayo, día del trabajo, decidimos trabajar recibiendo los productos de las fincas y empacándolos para podérselos llevar a sus casas hoy dos de mayo. Fue una decisión consensuada con todas las personas que dedicaríamos nuestro festivo a trabajar, celebrando así el día del trabajo. La verdad que no fue muy complicado consensuar esto, nadie se opuso a la idea de trabajar en este día. De cualquier manera, aprovechamos este espacio para agradecer a todas las personas que con su trabajo hacen que La Canasta sea una realidad. La gran alegría para compartir en un día como este es que el trabajo en La Canasta puede ser pesado y complicado por momentos, pero hacemos lo posible por hacerlo con la mejor actitud y afortunadamente el equipo de trabajo se ha fortalecido no solo en lo laboral sino también en lo personal y nos apoyamos y procuramos aprender unos de otros afianzándonos cada vez más como equipo.

Claramente, una cosa es el equipo aquí en Bogotá y otra cosa son todas las personas en las fincas. Afortunadamente nuestra red de productores es como una gran familia y cada vez se tejen más lazos solidarios entre todos. El día de hoy, un grupo de Subachoque, un par de Usme, y Rosalba de nuestro equipo estarán visitando la finca de Jairo y Judith en Aguabonita, vía a Fusa. Ya hubo una visita de está índole hace unos meses en Usme y ahora se retomarán temas de coordinación entre los diferentes grupos, se recorrerá la finca para compartir experiencias y aprender unos de otros y seguramente compartirán unas enriquecedoras horas juntos hablando sobre agroecología, la vida en el campo y la manera de hacer la labor campesina una posibilidad real de subsistencia en condiciones de buen vivir.

Para todos es claro que sin el campo y sus campesinos, las ciudades serían insostenibles, pues dependemos de su trabajo para alimentarnos. Lamentablemente, en general, por lo menos no en el mercado convencional, queremos conseguir alimentos cada vez más baratos lo cual representa un reto grande, pues esto va en contravía de la idea de garantizar un buen vivir por medio la labor campesina. Y precisamente esta es una de las razones de ser de La Canasta y agradecemos a todos los comensales que apuestan por este modelo que dignifica el trabajo campesino.

Afortunadamente, nuestra red de productores se fortalece cada vez más y encuentra cada vez más maneras de trabajar solidariamente. Para no ir más lejos, el domingo pasado tuvimos una minga de siembra en Subachoque, donde mientras unos trasplantaron matas de mora, otros cocinamos y otros prepararon la tierra para sembrar hortalizas al final del día. Se logró avanzar mucho en la siembra con el trabajo cooperativo de todas las personas que participamos, de otra manera los resultados serían menores. Pronto habrá más posibilidades de retribuir el trabajo en otras fincas y así cooperar entre varios para facilitar procesos que cada familia no lograría avanzar en solitario tan ágilmente.

Esta semana los invitamos a probar una receta de Raviolis con salteado de orellanas


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