07 Nov

Lo que debes saber sobre los alimentos procesados

Muchas veces hemos hablado de evitar los alimentos procesados. Pero, ¿qué son exactamente? ¿Todos son malos? Pues no. En la cocina procesamos alimentos todo el tiempo. De hecho, la humanidad lo ha hecho desde hace miles de años, desde cuando éramos cazadores y recolectores.

Actualmente, las Organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud (OMS/OPS) usan el sistema NOVA para hacer sus recomendaciones nutricionales. Este sistema, se basa en el grado de procesamiento de los alimentos. En el Grupo 1 están los mínimamente o no procesados, frutas, verduras, carnes, huevos y leche, sometidos a procesos como el limpiado, pelado, corte, secado, descremado, pasteurizado, esterilizado, refrigeración, congelamiento, embotellamiento, empaquetado al vacío. Asimismo, la fermentación siempre y cuando no genere alcohol. Muchas de éstas acciones las realizamos en nuestras cocinas para preparar diariamente nuestra comida. No contienen otros ingredientes.

El Grupo 2 está formado por los ingredientes culinarios. Los productos de este grupo no se consumen de forma aislada, son: sal de mesa; azúcar y sus derivados y similares como la panela; miel de abejas y jarabes vegetales como de agave o yacón; aceites vegetales obtenidos de aceitunas o de semillas; mantequilla y manteca; y almidones extraídos del maíz u otras plantas.

El Grupo 3 está conformado por procesados relativamente sencillos, obtenidos mediante la adición de los productos del grupo 2 -sal, azúcar, aceites, etc.- a los alimentos del grupo 1. No contienen más de dos o tres ingredientes, algunos son: las conservas de vegetales, frutas o leguminosas; los frutos secos y las semillas saladas o azucaradas; las carnes y los pescados en salazón, curados o ahumados; las conservas de pescado; las frutas en almíbar; los quesos.

En el Grupo 4 están los productos ultraprocesados, que son fabricados por procedimientos industriales complejos que generalmente no se pueden llevar a cabo en los hogares, y con presencia de derivados sintéticos e industriales que no se encuentran en las cocinas normalmente. Encontramos aquí, los refrescos de todo tipo y sabor; snacks dulces y salados; helados, chocolate, chucherías; panes envasados y panes de molde, pasteles, y galletas industriales; margarinas y otras grasas untables; cereales “de desayuno” y barritas de cereales, bebidas energéticas y muchos más.

Después de contarles todo esto, los invitamos a seguir los consejos de OPS y OMS: procura que los alimentos del grupo 1 constituyan la parte principal, más amplia y visible de tu alimentación. En especial los de origen vegetal; usa ingredientes culinarios del grupo 2 en cantidades menores que las empleadas con el grupo 1 con el fin de condimentar y cocinar; limita o controla la presencia de los alimentos procesados o del grupo 3, formando parte de otras recetas o junto a alimentos del grupo y por último, evita los productos ultraprocesados.

Esta semana te invitamos a probar este rico Batido energizante


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03 Oct

Huerta en casa

Las huertas urbanas son cada vez más comunes, las vemos en patios, terrazas, escuelas, parques o parcelas comunitarias. Esto pasa por una sencilla razón: nada es más satisfactorio que cultivar tu propia comida. Es una experiencia que requiere de paciencia, mucha observación, instinto de cuidado, inversión de tiempo y trabajo, pero resulta en grandes recompensas. Estos son algunos de los beneficios que tiene hacer una huerta en casa.

Permite pasar tiempo en familia: todos los miembros de la familia pueden participar moviendo la tierra, regando o recogiendo los frutos.

Se comen más frutas y verduras: quienes cultivan sus propios alimentos, en especial los niños, se acostumbran más a comer frutas y verduras, toda la familia vive la experiencia de la cosecha a la mesa donde apenas hay que recorrer unos pasos para servir un delicioso plato natural.

Tener un huerto es un trabajo diario, que exige responsabilidad y dedicación, nos da la oportunidad de tener actividades y es una buena excusa para desprendernos de las pantallas que hoy en día abundan, en especial para los niños. En las huertas se viven momentos tranquilos, de actividades minuciosas, de hecho se usa como terapia para personas mayores. 

Se perciben los ciclos naturales: se aprende cómo funcionan los ciclos de la naturaleza, comprobando cómo una semilla se convierte en una planta y cómo, en su caso, de ella se obtienen los frutos. También se verá cómo los cambios del clima afectan a las plantas, si necesitan una frecuencia de riego diferente en época de lluvia o en verano. Se fomenta la conexión con la tierra, a los niños les encanta jugar con tierra y con agua. 

Por lo tanto, también es una herramienta educativa: la naturaleza es variada y casi infinita. Tiene de todos los colores y sabores. Se puede hacer un diario con anotaciones periódicas e incluso dibujos de los cambios que se producen en el semillero y la huerta. Descubrirán que es una actividad divertida y llena de novedades. Al comprender cómo funcionan las cosechas se entiende cómo es el funcionamiento de la naturaleza lo cual ayuda a conectarse con ella, en especial para los niños.

Más alimentos agroecológicos: al hacer tu propia huerta seguramente vas a preferir usar abonos ecológicos y olvidarte de los agentes químicos para proteger las plantas. 

Satisfacción personal: tanto los niños como los adultos sienten una enorme gratificación al recoger sus hortalizas y preparar la comida que ellos mismos han obtenido, al comprobar que todo trabajo tiene su fruto. 

Cuidar de la naturaleza: todo esto hará que conozcamos más la naturaleza y nos preocupemos más por cuidarla y conservarla, empezando por nuestro entorno más directo. 

Esta semana, les recomendamos un rico Molde de verduras


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12 Sep

¿Qué pasa con las abejas?

El 9% de las especies de abejas están en vías de extinción. Lo que está pasando con las abejas es el resultado del daño ambiental ocasionado por la humanidad a los ecosistemas terrestres. Debemos reconocer que es un problema ocasionado por la civilización humana con acciones como: la pérdida de los hábitats de las abejas con la tala de bosques, el cambio climático acelerado, la emanación de sustancias tóxicas al ambiente como plaguicidas e insecticidas usados en la agricultura convencional.

La disminución de la población de abejas a nivel mundial tiene efectos en la reducción de la polinización y por ende en la reproducción de las plantas, es decir, menos alimentos para animales y seres humanos. Este problema, nos permite entender muy bien cómo nuestra gran casa que es el planeta tierra es un gran ser viviente o un gran ecosistema en el que cada ser vivo cumple una función y pertenece a una red de interacciones, intercambios, entradas y salidas, un gran sistema que busca una homeostasis constante.

Lo que el ser humano, como especie, ha ocasionado es un desequilibrio permanente de ese gran sistema, como si nos hubiéramos apropiado literalmente de la instrucción bíblica de que dominamos sobre las demás especies. Muchos sabemos que lo anterior no es cierto, es un hecho que somos parte del todo y el todo es parte de nosotros y por lo tanto todas nuestras acciones tienen consecuencias sobre otro ser humano, animal, planta o recurso natural y queda demostrado con el caso de las abejas. La extinción de un ser tan pequeño como la abeja, puede afectar gravemente nuestra supervivencia. Pero, como nunca es tarde para empezar y contrarrestar el efecto negativo de nuestras acciones, estas son algunas cosas que podemos hacer:

–          Dejar de usar productos que contaminen el medio ambiente, sobre todo pesticidas, plaguicidas e insecticidas químicos, y en su reemplazo usar productos naturales con el mismo efecto.

–          Apoyar más la agricultura ecológica, tanto a nivel particular como por parte de los gobiernos. Esto quiere decir que como comensal de La Canasta estás ayudando a salvar abejas. Si consumimos miel, debemos asegurarnos que sea de producción ecológica.

–          Sembrar plantas en jardines, públicos y privados, parques, fincas que sean de los tipos que atraen a las abejas. Pueden ser ornamentales, aromáticas, hortalizas o frutas.

–          Apoyar asociaciones y organizaciones que tengan proyectos de protección de estos polinizadores.

–          Construir colmenas en las ciudades o en el campo para ayudarlas.

Esta semana te recomendamos una rica Tortilla con vegetales


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05 Sep

Los superalimentos y la alimentación

Superalimentos, esta palabra tan pronunciada últimamente en la onda de la buena alimentación, utilizada con muchos sentidos y propósitos, es un término que nosotros hemos utilizado para promover el consumo de alimentos que nos ayudan a tener una mejor nutrición.

Este término lo empiezan a usar muchas empresas de productos saludables como una estrategia de mercadeo desde que la FAO promueve la quinua como alimento de alto valor nutritivo en el año 2013 y las legumbres en el año 2016. No obstante, la información que genera el mercadeo no es, en términos generales, la más precisa ni objetiva. Podríamos decir que cualquier alimento puede ser un superalimento, si cuenta con buenos nutrientes, especialmente si son plantas que provienen de suelos agroecológicos y diversos, si no son sometidos a procesos industriales que modifiquen sus propiedades naturales o no son elaborados a partir de la síntesis química de sustancias como ciertas bebidas, es decir, entre más naturales y frescos mejor.

En últimas, una buena alimentación es un adecuado y balanceado aporte de nutrientes: proteínas vegetales o animales, grasas no saturadas, carbohidratos complejos (granos y cereales enteros), vitaminas y minerales. En este sentido, es importante el retorno a lo natural y el privilegio a alimentos sostenibles, nativos, locales y ecológicos. Pero, alimentarse no es sólo una suma y resta de calorías, es también un acto cultural. La domesticación de los alimentos inició una era nueva en la humanidad, es la combinación de sensaciones, de olores, colores y sabores que trae el alimento, es compartir un buen momento con otros, es experimentar con la alquimia de la cocina, es mezclar y activar canales en nuestro cuerpo con lo salado, ácido, amargo y dulce, es sentirnos parte de la naturaleza. En este sentido, la alimentación también debe ser un acto de consumo consciente, a través del cual se mueva la economía local, se exija una mejor calidad de alimentos, información de los contenidos precisos de los mismos, se conozca cómo seleccionar los buenos alimentos, se promueva el valor del alimento entre nuestra red de familiares y conocidos.

Durante este mes, La Canasta en alianza con los 3 proyectos (Jero El Granjero, Sembrando Confianza y Semilla Andina) con los que compartimos actualmente la Casa Agroecológica, nuestro actual centro de operaciones, realizará un ciclo de talleres llamado ¨Alimentación Consciente¨, para compartir ideas y conocimientos sobre los temas tratados en este texto. El 10 de septiembre el tema será: ¿Por qué comer agroecológico, sano y local?; el 22 de septiembre: Kale, superalimento. Clase demostrativa de cocina; el 27 de septiembre: Comida creativa para pequeños y grandes y el 6 de octubre cierra el ciclo: Siembra en casa tus hortalizas, aromáticas y condimentarias. Si quieres recibir más información nos puedes escribir al correo.

Esta semana te invitamos a probar un rico Batido de banano y chachafruto


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08 Ago

Cocinando con La Canasta

Cada semana llega a nuestra casa La Canasta. Al recibirla, toca pensar en cómo almacenar los alimentos recibidos. Hay algunos que deben ir a la nevera para que se conserven mejor, otros deben quedarse afuera para que terminen de madurar o incluso ser envueltos en papel periódico para ayudarles a su proceso de maduración. Otros deben ser alistados para guardarse en recipientes que los mantengan en buen estado. Lo cierto es que La Canasta nos da la oportunidad de pensar un rato en nuestros alimentos y en nuestra alimentación.

A medida que transcurre la semana debemos ir pensando en qué cocinar, dependiendo de nuestros antojos y de la durabilidad de un producto u el otro. Es aquí dónde nuestra imaginación y creatividad en la cocina toman alas. También, para los momentos de poca inspiración, podemos consultar las recetas e ideas de preparaciones que hemos publicado semana a semana en la página de La Canasta.

A lo largo de los años en que hemos estado recibiendo La Canasta, hemos aprendido infinidad de recetas y preparaciones, hemos aprendido a comer y disfrutar productos desconocidos anteriormente y productos que no eran nuestros favoritos. Es aquí dónde las diversas preparaciones dan riqueza a nuestro día a día. En todo caso, lo que siempre debemos tener en mente son las implicaciones que tiene esta manera de consumir, cocinar y comer en otras personas en la cadena. Gracias a que nosotros estamos acogiéndonos a los productos que hay en cosecha, varios productores y productoras campesinas pueden tener una mayor previsibilidad de ingresos para sus hogares y se generan menos desperdicios en general.

La Canasta no es solamente un mercado, como siempre lo hemos dicho, es mucho más que eso. Es una oportunidad para darle más tiempo e importancia a nuestra alimentación, pero no solo desde el punto de vista de nuestra salud sino también teniendo en cuenta todo el ciclo agroalimentario en el que está inmerso, desde la semilla hasta el plato en nuestra mesa. Es esto precisamente lo que hace que La Canasta sea un modelo agroalimentario sostenible.

Pero volviendo a la cocina, como mencionamos antes, es importante ir observando los alimentos y no dejar que se dañen.

Las hojas y productos como la yuca, la mora y la fresa los que más delicados son. Si no pensamos cocinarlos en los primeros días, es recomendable que los guardemos correctamente para que no se dañen. Las hojas podemos arreglarlas y guardarlas en recipientes que ayuden a que no se deshidraten, las moras y las fresas se pueden congelar para que no les salgan hongos, la yuca se puede pelar y cocinar y guardar en un recipiente o en bolsas ziplock en el congelador para ser preparada fácilmente en otra ocasión.

Esta semana te recomendamos que prepares un delicioso Balú dorado


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25 Jul

Varias razones para comer más pepino

El pepino cohombro (Cucumis sativus), de la familia de las cucurbitáceas, la misma del calabacín, la sandía, el melón, la calabaza, es originario de la India y su llegada a Europa fue debido a los romanos y los árabes. Hay informes de su cultivo en Francia (siglo IX) e Inglaterra (siglo XIV). En América, fue introducido por los colonos europeos. Se cultiva en primavera y verano en países con estaciones, en nuestro país se da mejor en climas templados. Es una hortaliza que exige mucho trabajo en el cultivo. Pide buenos nutrientes, suelos drenados, buena materia orgánica, crece como una enredadera entonces debe ponerse sobre tutores para que se oriente hacia arriba, su flor debe ser polinizada, una buena cobertura en el suelo para que no crezca hierba a su alrededor. Con todos estos cuidados, obtenemos después de 4 meses desde la germinación de la planta, un delicioso y saludable alimento.

El pepino tiene muchas propiedades. Lo primero que hay que decir sobre él, es que contiene mucha agua, lo que hace que sea un alimento bajo en calorías y por ende un buen hidratante de la piel y en general del organismo. Cien gramos de pepino, crudo y sin pelar, tienen entre 12 y 15 calorías, ya que su ingrediente principal es agua, alrededor de 95% del total. Los pepinos son buena fuente de fibra y vitamina A si los consumimos con cáscara, por esto y su alto contenido de agua, previenen y tratan el estreñimiento. Es bueno para el corazón por su contenido de potasio (que no es muy alto), apenas suficiente para tener un efecto vasodilatador y controlar la presión arterial,  hace que los huesos sean más fuertes por su contenido de vitamina K, que a su vez aumenta la absorción de calcio. También tiene vitamina C, carotenoides, ácido fólico, vitamina B1, biotina, cobre, triterpenoides, flavonoides y lignanos, nutrientes que tienen efectos antiinflamatorios y antioxidantes, razón por la cual ayuda a prevenir el cáncer especialmente de mama, ovario, útero, próstata y páncreas. Es un diurético natural, por eso no debemos consumirlo en exceso. También previene enfermedades neurológicas por su contenido de magnesio, es ideal para los diabéticos, pues tiene un índice glucémico muy bajo, es decir, su ingesta no provoca picos de glucosa en la sangre, que sobrecargan el páncreas. Y lo más interesante: el pepino tiene una hormona requerida por las células beta del páncreas para sintetizar la insulina. Ayuda a bajar de peso, por su bajo contenido de calorías.  Es muy frecuente usarlo para preparar ensaladas, en tiras o en encurtidos como aperitivo o elaborar rellenos. También se pueden preparar sopas calientes o frías, purés y salteados. Es el ingrediente estrella de los llamados “zumos desintoxicantes” o “batidos verdes” y del “agua de pepino”, bebidas refrescantes que ayudan a eliminar las toxinas del cuerpo.

Y para empezar con nuevas preparaciones con este delicioso producto, Gazpacho de tomate y pepino


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20 Jun

Cuando las vacaciones llegan

Al llegar las vacaciones buscamos desconectarnos de la rutina, pasar más tiempo en familia, conocer nuevas personas, culturas y lugares. Pero, viajar no significa alejarte del camino del consumo consciente, ni de la buena alimentación y menos del ejercicio físico si lo practicas. Al contrario, las vacaciones te dan la oportunidad de ampliar tus límites y desarrollar tu creatividad. Puedes variar tu alimentación en vacaciones sin tener culpas, disfrutando los placeres de nuevos sabores, distintas formas de preparación y además puedes tener acceso a comida y costumbres locales que te enriquecerán y te darán mucho placer.

Estos son algunos consejos para mantener unos hábitos saludables, en vacaciones:

– Dedica un tiempo del día a caminar mientras conoces nuevos lugares o practicar algún deporte. No dejes de hacer actividad física.

– Intenta ubicar una buena fuente local de alimentos, bien sea compra directa a productores, tiendas orgánicas o saludables, restaurantes de comida sana.

– Incluye frutas y verduras en las 3 comidas principales del día.

– Busca frutas, verduras locales y semillas para picar entre comidas (si hay oferta de productos agroecológicos, mucho mejor).

– Evita las bebidas ricas en calorías.

– Come más alimentos asados, hervidos o al vapor, que son mejores que las frituras.

– Busca acompañamientos de frutas o vegetales, en lugar de carbohidratos.

– Trata de controlar la cantidad de las porciones que consumas.

Y si decides no salir de la ciudad o te quedas cerca de ella, continúa con tu alimentación local y agroecológica. Llévate un buen mercado para el lugar donde te vayas a quedar. Aprovecha esta época donde tus hijos están más en casa para cocinar con ellos y que aumenten su consumo de frutas y verduras.

Por otro lado, durante las vacaciones, nuestros productores siguen trabajando, las tareas del campo no descansan. Cada época de vacaciones, o incluso en los puentes festivos, tenemos bajas considerables de pedidos, pues muchos de los comensales que piden habitualmente salen de la ciudad y esto constituye un problema porque las cantidades que pedimos a las fincas bajan, pero las cosechas no bajan por vacaciones. Aquí te pedimos que nos ayudes a que más comensales se unan a esta gran red de consumo consciente, hablando con tus vecinos, compañeros de trabajo, pequeños restaurantes locales, en especial con quienes no saldrán en vacaciones.

Esta semana te invitamos a probar unos Spaguettis de calabacín con pesto de rúgula


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23 May

¿Qué comemos hoy?

Hay algo claro, si nos gusta la buena vida, nos gusta la buena comida. Si en algo tenemos que invertir tiempo y dinero en la vida es en una buena alimentación, recuperar costumbres gastronómicas alrededor de la cocina, disfrutar con las sensaciones de olores, sabores y colores que hay alrededor del alimento, compartir en familia, disfrutar el momento de llevarnos a la boca algo recién preparado, agradecer por tener ese alimento que viene de manos que trabajan con amor, en nuestra mesa.

Con esto queremos decirles, que la buena alimentación no es sólo una suma y resta de nutrientes, es un acto social que afecta positivamente muchas familias del campo, afianza relaciones personales y construye cultura. Nuestra civilización comenzó hace miles de años con la domesticación de las plantas y el fuego para preparar los alimentos. Es decir, la alimentación es lo más cotidiano que tenemos, tan vital como el aire que respiramos.

La vida moderna con su afán ha facilitado que la industria de alimentos nos haya llenado de comidas ultraprocesadas para hacer de la alimentación un acto rápido y superfluo de la vida, generando una falsa tranquilidad en la adición de nutrientes de origen químico. Así, hemos llegado hoy al punto que la gente que vive en el campo no produce su propia comida y en cambio compra en el supermercado, no se cocina en casa sino en restaurantes y sitios de comida rápida en el peor de los casos, poco nos alimentamos con comida fresca y en cambio preferimos la conveniencia de alimentos llenos de calorías vacías listos para consumir. Pero, todavía hay mucho por hacer. Desde La Canasta promovemos que nuestra red de productores produzca su propia comida, en otras palabras fomentamos la soberanía alimentaria. No hay nada más delicioso que cosechar algo fresco de la huerta y comerlo al instante. Esta es la experiencia que queremos reproducir al llevar a tu casa un producto cosechado hace uno o dos días normalmente y que además tiene una historia detrás, buena calidad, sabores profundos, colores vivos y que está lleno de salud y buena energía.

Conociendo esto, ¿cómo organizamos nuestro menú diario? Pensemos en ponerle verdura a todo, experimentemos con nuevas formas de preparación, arriesguémonos a probar de todo. Por ejemplo, se pueden preparar los huevos del desayuno con verduras, saltear verduras y mezclarlas con el arroz de todos los días, hacer moldes al horno con vegetales semejando una lasaña, picar verduras y hacer salsas para untar y picar, apanarlas, hacer chips, si se come carne, mezclar verduras en su preparación. En lugar de salsa boloñesa con carne hacerla con quinua. Comer fruta con el desayuno y en un refrigerio. Tener siempre en la alacena cereales enteros, frutos secos, conservas hechas con ingredientes agroecológicos, nada o poca azúcar, mejor panela o miel, aceites prensados en frío o ghee.

Esta semana, los invitamos a probar un rico Ceviche de yacón o guatila


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16 May

¿Por qué la alimentación saludable no es una prioridad para muchos?

Cada vez que vemos de cerca cómo las costumbres de consumo de las personas se mueven entre objetos de tecnología, ropa de marca, viajes, licores de marca, comida ultraprocesada, obsequios valiosos, juguetes y regalos para los niños, un buen colegio, vehículos, entre otros, nos preguntamos ¿por qué la alimentación saludable no es valorada como una prioridad? ¿Por qué los menús infantiles ofrecen la comida menos saludable? ¿Por qué no invertimos en la buena alimentación, como la base de nuestra salud?

Lo último que consideramos cuando consumimos es un estilo de vida sostenible y saludable. El mercado de consumo va acompañado de producción de basura constante, de desperdicio, de comida chatarra, de contaminación ambiental. De nuevo nos preguntamos ¿por qué no somos consumidores conscientes?

Te invitamos a reflexionar sobre esto y comunicarlo entre las personas más cercanas a ti, teniendo en cuenta que el consumidor consciente de alimentos:

–   Valora la producción agroecológica u orgánica de alimentos, por ser una forma sostenible de generar trabajo digno en el campo, de pagar un precio justo al productor, de producir alimentos limpios de tóxicos, de mejorar la calidad del aire, el agua y los suelos.

–   Entiende que el precio que se paga por un producto agroecológico valora el trabajo y el tiempo del productor durante el cultivo, cuidado, cosecha, post cosecha y/o procesamiento de alimentos, y que llega al cliente final con poco impacto al medio ambiente.

–   Sabe que un alimento agrícola convencional es en general barato en el mercado porque no se le paga un precio justo al productor y que los grandes comercializadores se quedan con los mayores márgenes al movilizar grandes volúmenes.

–   No negocia el precio del producto por su calidad e impacto sobre la naturaleza y los productores.

–   Comprende que los costos de producir un alimento contaminando el suelo, el agua y el aire los está asumiendo indirectamente el sistema de salud y el medio ambiente, los productores y otros. Pero, nadie en particular está asumiendo este costo. Si éste se incorporara en el valor del producto, sería más costoso un producto convencional que uno agroecológico. Es decir, que el consumidor consciente sabe que está pagando por un alimento que lo mantendrá sano a él, a su familia y al planeta. Es una prioridad en sus valores de consumo.

ALGUNAS SUGERENCIAS PARA UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Tips básicos para que nos alimentemos bien:

1.  Todos en la familia debemos comer frutas y verduras agroecológicas todos los días, los niños siguen las costumbres de sus padres.

2.  No a los ultraprocesados: cereales, jugos, harinas fortificadas, dulces, frituras empacadas, etc. Debemos preferir alimentos integrales y completos.

3.  Comamos en casa o alimentos preparados en casa.


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01 Nov

De brujas y brujas

La Canasta, desde hace 5 años, celebra el día de las brujas compartiendo historias de calabazas, ahuyamas y otras delicias. Este año, para hacerle honor a las brujas, queremos compartir algo de la historia de estos personajes tan controvertidos. Las brujas no existen, pero de que las hay las hay… Esto depende de quién cuente la historia.

Desde la edad media, las brujas son mujeres perseguidas por la iglesia y otras instituciones, que por diferentes intereses quisieron silenciar el poder y el conocimiento que algunas mujeres tenían y ejercían a través de la sanación y el conocimiento de la naturaleza. No es tan claro por qué, pero el “poder” femenino ha sido perseguido en diferentes culturas y la imagen de la bruja, un ser malvado que quiere hacer daño y comer niños se popularizó a través de cuentos infantiles, logrando que 700 años después, sigamos de alguna manera asustados con sus caras verdes, uñas largas y malas intenciones.

Sin embargo, en muchas culturas y muchos pueblos, se sabe que ese conocimiento femenino está basado en una consciente y juiciosa relación con la naturaleza, las plantas, las comidas y sus poderes curativos. Las mujeres, en muchísimos casos, han sido las recolectoras de este conocimiento y son quienes ponen en práctica aún en muchos lugares del país, este conocimiento. Las brujas, curanderas, parteras y sanadoras, conocen los beneficios de una buena curación con cúrcuma para algunas heridas, los beneficios de una agua de canela o de anís para malestares estomacales y de las ventajas de las gárgaras de tinto con sal para salir de una gripa fuerte.

En este espacio, queremos hoy hacer honor a las brujas de esta familia y compartir con ustedes algunos de sus secretos para que puedan poner en práctica en sus casas. Si estamos haciendo este esfuerzo por alimentarnos sano, es importante poner en práctica también estas recetas que nos ayudaran a darle al cuerpo alivio cuando algún mal nos aqueja. Tomen remedios caseros, reciban los que les den en sus casas, repitan las recetas con sus familias y no olviden que lo que más rápido cura cualquier dolencia, es el amor de la mano de quien prepara el bebedizo… que disfruten Halloween, Noviembre y el fin de este año extraño…

Para inspiración, Bebidas para brujas


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