11 Abr

Cada vez más cooperación

Como muy probablemente saben por otras comunicaciones de nuestra parte en las últimas semanas, desde hace poco más de un mes nos mudamos a una casa en donde compartimos con otras organizaciones afines espacios de bodega, empaque y oficinas. Las sinergias que se están construyendo han ido sobrepasando las expectativas que teníamos. Todas las organizaciones que compartimos la casa veníamos con nuestros procesos y herramientas con las que funcionábamos y estar en un solo lugar ha permitido que trabajemos más eficientemente cada uno, apoyándonos en las herramientas de todos y aprendiendo de los procesos de los otros también.

En la casa estamos trabajando cuatro mercados diferentes, un cocinero y una fundación con trabajo de construcción de tejido social en barrios de escasos recursos de Bogotá. El espíritu de la casa es cooperar y trabajar solidariamente. Día a día vamos aprendiendo de lo que vemos del trabajo de los otros, operamos más cómodamente usando las herramientas los unos de los otros y evaluamos procesos y proyectos que podemos compartir o emprender en conjunto, además de tener ahorros en costos, que era desde un principio lo más evidente.

También les habíamos contado hace unas semanas sobre el trabajo en red de varios de los productores y productoras con quienes trabajamos en el campo. Hace unas semanas se hizo una planificación de siembras combinada entre productores de Usme, de Silvania y de Subachoque. Esto fue también más allá y hoy recibimos un bulto de semillas de papas nativas que compraron para compartir entre los de Usme y los de Subachoque. Nos da mucha alegría que La Canasta pueda ser la facilitadora de esta Red entre el campo y la ciudad, que es como siempre nos hemos entendido. Y nos alegra aún más que esta red se esté ampliando y que otros mercados, sus productores y productos puedan interactuar y generar sinergias positivas para todos.

Si bien los niveles de ventas han dejado mucho que desear en el último año, vemos un panorama muy positivo y lleno de oportunidades. Claro está que nos tocas seguir trabajando duro para volver a distribuir más canastas, pues ha habido una baja considerable. Muchas veces hemos oído que las crisis son oportunidades para replantear y mejorar y esta vez parece que lo estamos viviendo en carne propia. Paradójicamente, estamos en un momento complicado en términos de sostenibilidad del proceso, pero sentimos que la Red que hemos ido construyendo es más robusta que nunca y tiene mucho potencial para seguir haciendo este trabajo y acercando al campo y la ciudad de manera solidaria.

Esta semana, prueba unos deliciosos Panqueques de papa y espinaca


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04 Abr

La cúrcuma

Esta semana nos llega cúrcuma en raíz para algunas canastas. Esta cúrcuma nos la manda Juan Miguel, un chileno exiliado en Colombia hace varios años. Juan Miguel vive en Yopal, Casanare, donde tiene su cultivo de cúrcuma y sábila principalmente. Después de varios años de trabajar en cooperación y de promover la agroecología y el desarrollo rural con comunidades indígenas y campesinas en Putumayo y Caquetá principalmente, estableció sus cultivos y en esta ocasión recibimos un poco de la cúrcuma de su finca y la compartimos con ustedes.

La cúrcuma es un alimento con muchas bondades, entre las cuales enumeramos algunas a continuación.

1. La cúrcuma ha demostrado que mata las células cancerosas e incluso inhibe su multiplicación

2. Es una forma natural para la prevención y tratamiento de la diabetes

3. La cúrcuma es depurativa y nos ayuda a eliminar toxinas y metales pesados del organismo

4. El extracto de cúrcuma puede ser una alternativa natural a los antidepresivos

5. Ayuda a regenerar las células del hígado y tiene efecto hepatoprotector

6. La cúrcuma es un remedio natural y efectivo para los procesos inflamatorios y dolorosos como la artritis

7. Estimula a nuestro sistema inmunológico

8. Ayuda a perder peso, por lo que puede ser un complemento en las dietas para adelgazar

9. Cuida del buen funcionamiento de nuestro sistema cardiovascular

10. Favorece la función cognitiva

¡Y lo mejor de todo es que es un alimento que da un sabor delicioso y mucho color a las comidas!

La cúrcuma, también conocida como azafrán amarillo es uno de los ingredientes principales del curry de la India.

En ocasiones es utilizada para reemplazar el azafrán, pues el costo de ambas no tiene comparación. Recomendamos su uso de manera gradual, en especial para quien nunca haya cocinado con ella, pues si se usa mucho, puede dar un sabor un poco amargo a las comidas.

Si la quieres consumir con fines medicinales principalmente, se recomienda usarla al final de la cocción, pues sus propiedades se mantienen mejor de esta manera.

Esta semana, los invitamos a probar unas ricas Lentejas con cúrcuma


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14 Mar

Soplan nuevos vientos

Los últimos días han sido de soles intensos y vientos fríos en Bogotá y sus alrededores. Clima fuerte para los cultivos, como se podrán imaginar, pues las diferencias en temperaturas y los vientos hacen que las plantas deban adaptarse a estos extremos. Pero las plantas son resilientes, en especial aquellas de cultivos agroecológicos, que como nos ha demostrado la experiencia, responden mejor a condiciones adversas pues no son variedades únicas en grandes áreas sino más bien muchas variedades de plantas que se asemejan más a ecosistemas biodiversos.

Pero en este caso no estamos refiriéndonos a los vientos que soplan en los cultivos sino a los que soplan dentro de nuestra organización. Como les hemos comentado en otras ocasiones últimamente, La Canasta está uniendo esfuerzos con otros mercados similares. Es así como desde esta semana estamos trabajando en una nueva locación. En compañía de Jero el Granjero, Sembrando Confianza y Semilla Andina, nos mudamos a un nuevo centro de operaciones, donde compartimos bodega, lugar para empaque y oficinas.

Esperamos que esta nueva etapa sea provechosa para todos y tenemos la confianza que así será. Con toda seguridad podremos aprender los unos de los otros y reforzar nuestras actividades. Por el momento podemos contarles que la disposición de todos a cooperar es grande. Esperamos que día a día podamos reforzar más los procesos de cada uno y que podamos sumar los esfuerzos individuales que hemos venido haciendo y que en vez de duplicar esfuerzos logremos obtener más resultados con esfuerzos combinados.

De entrada podemos decirles que en cuanto a espacio físico e infraestructura de trabajo, ahora contamos con mejores condiciones para poder preparar sus mercados más cómodamente y esperamos que esto se vea reflejado en las canastas que están recibiendo hoy.

Seguramente nos tomará un par de semanas acoplarnos al nuevo espacio y empezar a cooperar en diferentes frentes de trabajo, pero ya hay mucho terreno ganado y la cercanía física que nos brinda el nuevo espacio de trabajo compartido, junto con la cercanía en principios que todas las organizaciones compartimos, nos permitirán seguramente fortalecernos a cada unas de las organizaciones por su parte y a todas en conjunto. Les iremos contando hacia donde nos van llevando estos nuevos vientos.

Esta semana, nuestra amiga Pilar nos comparte una de sus ricas recetas: CURCURUBITA. ¡Muchas gracias Pilar¡


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28 Feb

La alimentación es una prioridad

Esta semana queremos presentarles una nueva finca que hace parte de nuestra Red Agroeocológica La Canasta. A continuación una presentación de su proyecto y sus valores de trabajo y vida.

Este proyecto de producir y comercializar alimentos orgánicos empezó cuando mi esposo y yo sentimos la necesidad de sembrar y cosechar nuestra propia comida, para asegurarnos de conocer su procedencia, no aplicar tóxicos en su producción y que estuviera regada con agua limpia, pues esperábamos nuestro primer hijo. Y así mismo, queríamos contribuir con la conservación del medio ambiente. Eso, hace 9 años.

Todos los fines de semana viajábamos a la finca de los padres de mi esposo, y nuestra pequeña huerta crecía poco a poco. Nuestros hijos, que rápidamente fueron 2, la pasaban muy felices untándose de tierra, gateando, caminando en el prado, en contacto con animales del campo. Con el tiempo nos dimos cuenta, que no queríamos estar en la ciudad y nos propusimos tener una vida coherente con nuestros principios. Es así como hace 6 años vivimos en una finca en La Vega – Cundinamarca, hacemos parte de la red de productores agroecológicos de Jero El Granjero y La Canasta. Y hoy día, también hacemos parte de la Red de Reservas Naturales de la sociedad civil.

La buena alimentación es vital y por ende una prioridad, es un acto social y cultural. Comer con otros nos permite conversar, recordar, tomar decisiones, que bueno que en estos momentos podamos utilizar alimentos frescos, orgánicos y locales. A través de la alimentación nuestro organismo recibe lo más esencial para mantener la vida y la salud. Debemos apropiar muchas costumbres entorno a la alimentación para ponerla como una meta: las prácticas agroecológicas, la permacultura, las culinarias, cocinar en casa, el retorno al uso de alimentos nativos, el consumo responsable.

Debemos prepararnos para el mundo que enfrentaremos en los próximos 100 años, con mayor esperanza de vida, escasez de recursos naturales, enfermedades crónicas y degenerativas. No podemos simplemente dejarnos llevar por el mercado y el consumismo, y seguir alimentando generaciones enfermas. Si no hacemos un alto y frenamos el consumo de ultraprocesados, harinas refinadas, azúcares refinados, comida chatarra, si no respiramos aire puro, vamos a seguir alimentando no nuestro cuerpo sino los bolsillos de las grandes industrias farmacéuticas.

En resumen, comer orgánico es vivir bien. Esta premisa, debe agrupar cada vez a más consumidores, que deben exigir comida limpia y sana. A medida que sean más los consumidores, habrá mayor oferta y los precios van a poder ser accesibles para todos. Ojalá en el futuro podamos ir a las plazas de mercado con la tranquilidad de que encontraremos alimentos agroecológicos y que vamos a conocer su procedencia.

Esta semana te recomendamos un rico Jugo de tomate de árbol con mora


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21 Feb

Agricultura urbana y campesina

En los últimos años, la agricultura urbana y los jardines en todas sus formas han tenido un auge en nuestra ciudad. Hoy en día hay muchos muros verdes, plantas sembradas en botellas PET, en llantas, etc, huertos comunitarios, terrazas, patios y balcones con frutas y hortalizas sembradas e incluso encontramos por aquí y por allá pequeñas huertas, árboles nativos o jardines sembrados por ciudadanos en parques, andenes y separadores de la ciudad.

Este reverdecimiento de la ciudad es celebrado por nosotros y apoyamos estos esfuerzos de la manera que nos sea posible. Varias organizaciones amigas tienen proyectos de esta índole y en la medida que podamos articular procesos con ellas, lo haremos.

No obstante, La Canasta optó desde un principio por apoyar a pequeños productores campesinos principalmente. En este orden de ideas, y como posiblemente lo saben, todos los productos que distribuimos en nuestras canastas vienen de este tipo de producciones. Esta decisión es muy consciente, pues son estas personas quienes tienen más difícil acceso al mercado de la ciudad, precisamente por los volúmenes de producción que pueden manejar y por las distancias y tiempos para traer sus cosechas a la ciudad.

Muchas de las personas que cultivan para La Canasta no cuentan con grandes extensiones de tierra, sino más bien con pequeños lotes en donde tienen sus huertas y/o sus gallinas. Para alguien que solo puede cosechar un par de canastillas de productos cada semana, pensar en acceder al mercado de la ciudad es imposible y por lo tanto, la motivación para cultivar, o seguir cultivando es muy baja, pues la comercialización es el cuello de botella, y es ahí donde La Canasta entra en juego y cobra relevancia.

De cualquier manera, el reverdecimiento de la ciudad y las iniciativas que fomenten la agricultura y jardinería urbanas son afines a nosotros y por eso queremos resaltar un hermoso trabajo de un amigo nuestro. Manuel, artista y co-fundador del restaurante Mini Mal, ha estado sembrando pasto en el Parkway de una manera muy particular en las últimas semanas. El año pasado hubo una iniciativa ciudadana para reverdecer esta avenida, donde nosotros participamos para recaudar fondos y sembrar pasto en las zonas en las que el pasto no ha sobrevivido por diversas razones. La iniciativa de Manuel ha consistido, en vez de sembrar grandes áreas, en trasplantar “hilos de pasto” en forma de hoja en las zonas más peladas. El resultado es un bello dibujo en pasto sobre un fondo de tierra, que llama mucho la atención cuando se ve de cerca. Una transeúnte lo llamó “Hojas de hierba” y los invitamos a darse una caminadita por esta bella avenida y admirar este trabajo. Manuel dice: “Si necesitas sembrar, hay lugares que necesitan ser sembrados. La ciudad tal vez sea un terreno árido pero puede convertirse en uno fértil.”

Esta semana les recomendamos una rica Crema de coliflor con puerro


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14 Feb

Los dilemas de las certificaciones

El tema de las certificaciones es un tema bastante complejo, en especial para iniciativas como La Canasta y otros mercados afines que no funcionamos con las lógicas convencionales comerciales sino que por el contrario escogemos trabajar con campesinos con pequeñas producciones, con diversas personas preparando productos artesanales y en general en pequeña escala.

Desde que comenzó La Canasta y aún ahora, escogemos no exigir certificaciones de ninguna clase a las personas que producen los alimentos que ofrecemos en nuestros mercados, tanto para los productos frescos como para los procesados. Eso no quiere decir que no estemos de acuerdo con muchos de los requisitos que hacen parte de las certificaciones, tanto del tipo de producción como de índole fitosanitarias, sino que para producciones con escalas pequeñas y medianas no es muy viable acceder a estas certificaciones.

Por ejemplo, para recibir una certificación orgánica para los productos frescos que vienen de una finca, es necesario invertir una buena cantidad de dinero, y para recuperar esta sería necesario vender grandes cantidades de productos o subir los precios mucho y así de cierta manera salir de competencia o apuntar únicamente a mercados de nicho para gente con suficientes recursos para poder acceder a estos. Y esto es algo no deseado por nosotros, pues queremos que nuestros productos sean asequibles para la mayoría de personas de la ciudad.

En esta misma lógica, nos encontramos con el tema de los registros fitosanitarios que exige el Invima para los productos transformados. Por convicción, escogimos trabajar con productos artesanales y apoyar pequeños emprendimientos e incluso la transformación y de productos frescos en las mismas fincas para darles mayor valor agregado a los productos y contribuir con estos de mayor manera a la economía familiar. Para este tipo de producciones, es difícil cumplir todos los requerimientos impuestos para recibir las certificaciones y sellos.

La misma lógica de nuestros mercados y la decisión de apoyar producciones artesanales, agroecológicas y campesinas constituye un dilema difícil de resolver pues las certificaciones están pensadas y diseñadas principalmente para producciones grandes y de cierta manera tecnificadas.

Visita del Sistema de Garantías Participativo

Para afrontar este dilema, estamos trabajando desde varios frentes y en cooperación con otros productores y mercados. En términos de las certificaciones del tipo de producción, estamos implementando un Sistema de Garantías Participativo que busca que entre nosotros mismos podamos “certificar” las producciones en las fincas. Por otro lado estamos investigando las posibilidades de obtener registros Invima o por lo menos cumplir con los requisitos más importantes, pero evaluados desde las lógicas de la producción artesanal. Les iremos contando los avances…

Esta semana te invitamos a probar Arvejas en crema de leche


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07 Feb

La red de productores en marcha

Como muchos sabemos, la Asociación Red Agroecológica  Campesina de Subachoque, ARAC, es un excelente ejemplo de asociatividad. Los miembros de ARAC no son solamente un grupo de productores que se juntan para vender sus productos sino que han constituido mucho más que eso. El grupo es cada vez más fuerte y los frutos de esta unión son cada día más evidentes.

Los ejemplos son varios, pero sobre lo que queremos escribir hoy es sobre la iniciativa que se comenzó a gestar hace unos meses cuando un pequeño grupo de algunos de los miembros de ARAC decidió hacer sociedad para sembrar papas nativas en conjunto. Gracias a esta unión, recibimos muchas variedades de papas nativas en las últimas semanas del año pasado. No solo eso sino que también logramos hacer una alianza con el restaurante Brot, a quienes hemos llevado de esas ricas papas para su menú.

Lo interesante de esto es que esa alianza nos llevó a tener que coordinar la producción de papas nativas con las otras fincas que también están sembrando estos tipos de papas para por un lado poder aumentar nuestra oferta, pero por otro lado para que no se traslapen las cantidades y quedemos con más papas que las que podemos comercializar en un determinado momento.

De esta manera, hoy mismo se están reuniendo Pedro y Orlando de ARAC, Jairo de Aguabonita, Rosalba de nuestro equipo de trabajo y Doña Anaís, en la finca de la última en la zona rural de Usme. La razón para esta visita/encuentro es principalmente hacer acuerdos y proyecciones sobre la siembra de papas nativas, entre algunos otros productos que siembran todos en sus respectivas tierras. Desde La Canasta celebramos este tipo de iniciativas de los productores ya que nos ayudan a seguir tejiendo y fortaleciendo esta Red que nos propusimos montar hace ya algunos años.

El tema de la planificación de siembras entre varias fincas es complejo y ya hemos hecho varios intentos por coordinar las siembras dentro de nuestra red, pero no ha sido fácil. No obstante, empezar con solo algunos productos puede simplificar mucho las cosas. El encuentro de hoy es esencial para fortalecer este aspecto de nuestra red.

Con este ejercicio tendremos más herramientas para ser más fuertes como red y también podremos tomar decisiones más acertadas sobre el eventual crecimiento de los volúmenes de alimentos que podemos comercializar desde La Canasta. De esta manera podremos comprometernos con mayores cantidades y constituir alianzas con otros restaurantes y tiendas para eventualmente poder aumentar nuestros volúmenes de distribución y por ende apoyar a más campesinos.

Esta semana les recomendamos una rica Sopa de garbanzos y pasta


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24 Ene

Un sentido homenaje al “profe”

Hoy queremos escribir sobre el profe Ernesto Barón, quien falleció el pasado fin de semana…

Conocimos al profe desde antes que La Canasta fuera una realidad. El profe fue unos de los miembros de ARAC, la Asociación de productores en Subachoque, que nos abrió las puertas de su casa, de su huerta y de su corazón desde que nos conocimos en una de las reuniones de ARAC en La Conejera en La Pradera, cuando empezábamos con las canastas solidarias y asimismo cuando empezaban los asociados de ARAC a formar su organización. Esto fue hace unos 7 años o más y durante todo este tiempo solo tenemos imágenes del profe sonriendo e irradiando tranquilidad.

Como si supiera que íbamos a ir a las reuniones, cada vez que asistíamos a éstas, al final se nos acercaba el profe con algún detalle de su huerta, bien fueran un par de lechugas, unos duraznos, unas ciruelas o cualquier otro detalle para compartir con nosotros. El profe vivía en su finca entre Subachoque y La Pradera en una casa llena de calor humano y vegetal porque tenía una especie de solar una veranera que crecía por gran parte del espacio y nos hacía sentir muy a gusto.

Según entendemos el profe no era profe, pero se ganó ese cariñoso apodo, pues los niños de la vereda iban a su casa frecuentemente y el les ayudaba con las tareas de la escuela. Esto muestra la clase de persona que nos dejó, alguien dispuesto a compartir y ayudar en lo que estuviera a su alcance y alguien que siempre daba un aire de positivismo a cualquier conversación y reunión donde estuviera presente.

El profe tenía una huerta con varios frutales como durazno, ciruela y manzana y nos deleitaba con estas frutas en sus cosechas. También cultivaba hortalizas de distintas clases, tenía panales de abejas y un pequeño invernadero donde hacía lo posible por sacar tomates y otros productos difíciles de cultivar en el frío clima de la zona.

No necesariamente hay una relación directa, pero esta semana nos mandaron unas ricas ciruelas multicolor de la finca de Inés y Gaby que nos recuerdan mucho al profe. Por sus problemas de salud, en los últimos meses no había podido participar mucho en la Asociación y afortunadamente otros compañeros lo ayudaron un poco con su huerta y hace unas semanas todos sus compañeros de la Asociación trasladaron la reunión semanal a su casa para que el pudiera asistir a la que fue su última reunión de ARAC. Nos contaron lo feliz que lo hizo esto y celebramos que su segunda familia hubiera tenido ese bello gesto de solidaridad y cariño con un hombre que creyó en la ARAC desde sus inicios.

¡Gracias profe por todas las enseñanzas!

Esta semana sugerimos esta preparación: Crema de apio con cubio


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20 Dic

Nuestra última entrega de este año

Así como cada año, este no fue la excepción. Muchas personas salen de la ciudad, muchas otras andan con compromisos navideños, pero en general lo que siempre podemos identificar, es que mucha gente deja de pedir canasta para estas fechas. Es por esto y también porque nos merecemos el descanso, que en la última semana y la primera semana de cada año no hacemos entregas de canastas.

En estos días, esto nos da vuelta a la cabeza, pues para muchos negocios, esta es la mejor temporada del año, para La Canasta claramente no lo es. Lo paradójico aquí es que como bien sabemos, los productos no dejan de crecer y madurar, así en la ciudad sean vacaciones, y a los productores les toca usar su ingenio para no perder los alimentos que maduran. En principio debería no ser tan difícil planificar las siembras para no sembrar productos que maduren en este par de semanas, pero con la naturaleza hay muchas variables que no podemos controlar, como las lluvias, el sol, etc., que hacen que los alimentos crezcan más o menos rápido, lo cual hace más compleja esta planificación de siembras.

De cualquier manera, así son las dinámicas de lo que hacemos y cada año aprendemos a planificar y sobrellevar estos periodos de mejor manera. Lo bueno es que aparentemente el tema de los propósitos de nuevo año ha sido fructífero para La Canasta en otros años y si bien enero tiende a ser un mes donde muchos estamos sin plata por los regalos y las vacaciones, los niveles de pedidos no dejan mucho que desear normalmente en ese mes. Esperamos que muchas personas tengan como propósito de nuevo año una alimentación sana, que apoye a pequeños productores y productoras campesinos, que cuide del medio ambiente, que no genere desechos innecesarios por empaques, que esté basada en lógicas de economía social y solidaria y no de acumulación de capital y muchos de los otros beneficios que creemos que tiene el modelo de La Canasta.

2018 trae consigo varios retos para nosotros. 2017 fue un año difícil, en el cual los niveles de ventas de nuestras canastas fueron mucho menos que deseables, en parte por más iniciativas que han surgido que ofrecen productos similares a los nuestros y en parte también porque ha sido un año difícil en general para la economía del país, creemos. De cualquier manera, nuestro propósito para 2018 es que La Canasta crezca mucho y pueda trabajar con más familias campesinas y probar que este es un modelo que tiene más ventajas para todas las personas que participan y no únicamente para algunas, o para unas más que para otras.

¡Por lo pronto les deseamos unas felices fiestas y lo mejor para el año que viene!

Esta semana les sugerimos un Arroz con guiso de calabaza


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13 Dic

La Canasta Participativa

El sábado que pasó tuvimos la Asamblea Anual de La Canasta. Éste, como todos los años, tuvimos un muy grato encuentro entre muchos de los productores y productoras, algunos comensales y el equipo de La Canasta.

Para quienes no saben, La Canasta es una fundación y La Asamblea es uno de los órganos de decisión más importantes de la organización. La Asamblea de La Canasta está compuesta por representantes de cada uno de los grupos de productores, por comensales que estén matriculados o hayan recibido canastas periódicamente en el último año y por los gestores de La Canasta. En esta reunión anual se hace un reporte sobre el año que acaba y se toman decisiones sobre el futuro de la organización. La reunión ha sido siempre un muy bonito encuentro entre todas las partes que hacen parte de esta red y año tras año se fortalece más este espacio, pues las caras son las mismas y las discusiones son cada vez más interesantes.

Algo que nos parece muy gratificante y diciente es que, si bien las decisiones se deben tomar por votación, siempre hemos logrado tomar todas las decisiones por consenso entre todas las partes. Normalmente, el equipo de La Canasta presenta la información necesaria para poder tomar decisiones informadas y luego se generan charlas y discusiones al respecto y al final siempre ha habido consenso y no ha sido necesario votar para decidir.

La Asamblea de este año fue particular, pues siempre se había llevado a cabo en Bogotá, en el centro de acopio de La Canasta, y esta vez decidimos combinarla con una despedida del año y hacerla en Subachoque. Éramos alrededor de 40 personas, todas enfocadas en el mismo tema y se generaron intercambios y discusiones muy interesantes que nos hubieran dado para muchas horas de reunión, pero “desafortunadamente” teníamos un rico almuerzo y música de carranga programadas para la tarde y nos tocó interrumpir las discusiones y deliberaciones para darle paso a un poco de descanso. Las charlas siguieron, pero ya particulares y no entre todas las personas juntas.

Terminó el día y quedamos con mucha alegría de ver como esta red entre el campo y la ciudad está funcionando tan bien y como se han estrechado lazos entre todas las partes que hacemos parte de este sueño que es La Canasta.

Ahora los dejamos con la receta de la deliciosa sopa que preparamos ese día en fogata. Sopa de verduras y cebada


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