23 Oct

Cocina rápida

Amigos de La Canasta, hoy queremos compartir con ustedes algunas de las reflexiones que nos hicieron pensar en la necesidad de contar con un espacio como La Canasta para replantear nuestra relación con el campo y con la comida. Estamos convencidos que la salud del planeta y de nosotros depende en gran parte de nuestra alimentación, y esto implica ser conscientes de todo el proceso de producción y preparación, desde la semilla hasta el tenedor.

Una de las cosas que nos motivó desde el principio fue la necesidad de contar con alimentos frescos e intentar cambiar lo más posible nuestros hábitos al comer y al cocinar. Los ritmos de nuestra ciudad a veces nos empujan a sentir que no tenemos tiempo para comer bien y caemos innecesariamente en la solución de la comida rápida. Justamente en estos días nos encontramos con varios artículos relacionados con los problemas de la comida rápida y la cantidad de engaños que la rodean. Probablemente ustedes también vieron la polémica que se generó a raíz de la publicación del Chef Jamie Oliver en la que explicaba los métodos de producción e ingredientes que lleva la carne de las hamburguesas y los nuggets que vende MacDonalds. Oliver explica cómo, al tratarse de las partes más grasosas de millones de animales, la pasta de carne es lavada con hidróxido de amonio para controlar la presencia de bacterias. Esa pasta de cosas, porque no se le puede decir carne, es vendida por toneladas industriales gracias a los genios de la publicidad que hay detrás de empresas como esa y a que su mayor logro fue cambiar los hábitos alimenticios de la población, basados en unos supuestos falsos de eficiencia y rapidez.

Los amigos del Slowfood combaten justamente esta teoría, promoviendo la comida con productos locales, de estación, o de cosecha en nuestro caso, y recetas sencillas y rápidas que son mejores no solo para el cuerpo, sino también para el espíritu y de paso para este planeta al que hemos apaleado tanto. Los invitamos a saborear sus comidas, a tomarse el tiempo de cocinar y a convencer a sus amigos que no coman cuento, más bien que coman rico! Y a que se unan a las redes que se van tejiendo para construir formas distintas de relacionarnos con la comida, con las personas y con el planeta.

Y para comer algo freso y saludable, un par de recetas con tomates.


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