08 Ago

Cocinando con La Canasta

Cada semana llega a nuestra casa La Canasta. Al recibirla, toca pensar en cómo almacenar los alimentos recibidos. Hay algunos que deben ir a la nevera para que se conserven mejor, otros deben quedarse afuera para que terminen de madurar o incluso ser envueltos en papel periódico para ayudarles a su proceso de maduración. Otros deben ser alistados para guardarse en recipientes que los mantengan en buen estado. Lo cierto es que La Canasta nos da la oportunidad de pensar un rato en nuestros alimentos y en nuestra alimentación.

A medida que transcurre la semana debemos ir pensando en qué cocinar, dependiendo de nuestros antojos y de la durabilidad de un producto u el otro. Es aquí dónde nuestra imaginación y creatividad en la cocina toman alas. También, para los momentos de poca inspiración, podemos consultar las recetas e ideas de preparaciones que hemos publicado semana a semana en la página de La Canasta.

A lo largo de los años en que hemos estado recibiendo La Canasta, hemos aprendido infinidad de recetas y preparaciones, hemos aprendido a comer y disfrutar productos desconocidos anteriormente y productos que no eran nuestros favoritos. Es aquí dónde las diversas preparaciones dan riqueza a nuestro día a día. En todo caso, lo que siempre debemos tener en mente son las implicaciones que tiene esta manera de consumir, cocinar y comer en otras personas en la cadena. Gracias a que nosotros estamos acogiéndonos a los productos que hay en cosecha, varios productores y productoras campesinas pueden tener una mayor previsibilidad de ingresos para sus hogares y se generan menos desperdicios en general.

La Canasta no es solamente un mercado, como siempre lo hemos dicho, es mucho más que eso. Es una oportunidad para darle más tiempo e importancia a nuestra alimentación, pero no solo desde el punto de vista de nuestra salud sino también teniendo en cuenta todo el ciclo agroalimentario en el que está inmerso, desde la semilla hasta el plato en nuestra mesa. Es esto precisamente lo que hace que La Canasta sea un modelo agroalimentario sostenible.

Pero volviendo a la cocina, como mencionamos antes, es importante ir observando los alimentos y no dejar que se dañen.

Las hojas y productos como la yuca, la mora y la fresa los que más delicados son. Si no pensamos cocinarlos en los primeros días, es recomendable que los guardemos correctamente para que no se dañen. Las hojas podemos arreglarlas y guardarlas en recipientes que ayuden a que no se deshidraten, las moras y las fresas se pueden congelar para que no les salgan hongos, la yuca se puede pelar y cocinar y guardar en un recipiente o en bolsas ziplock en el congelador para ser preparada fácilmente en otra ocasión.

Esta semana te recomendamos que prepares un delicioso Balú dorado


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