02 Jun

Comida orgánica, claves de una tendencia en auge

Artículo publicado en el diario El Tiempo en la edición del domingo 2 de junio de 2013 basado entre otros en una entrevista al equipo de La Canasta, a Andrés Montes, uno de los productores del grupo de Subachoque de La Canasta y a Juan Pedro Cordoba, agroecólogo del Colectivo Tierra Libre, quien hizo el acompañamiento en campo a los productores y las productoras de La Canasta hasta enero, cuando su compañera Nubia lo reemplazó en esta tarea.

Comida orgánica, claves de una tendencia en auge

Expertos hablan de las bondades del consumo de productos sin químicos.

 Aunque cada vez es más común encontrar personas que prefieren consumir alimentos orgánicos en lugar de los producidos convencionalmente, la información sobre sus ventajas nutricionales y ambientales es escasa.

Para empezar, vale la pena aclarar que quienes cultivan orgánicos no usan plaguicidas (insecticidas, fungicidas y fertilizantes químico-sintéticos) y se ocupan de conservar el suelo para evitar daños en los ecosistemas.

No es exagerado decir que su consumo constituye una forma de vida en muchas regiones del mundo. En Europa, por ejemplo, las ventas de orgánicos se han triplicado desde el comienzo de siglo.

América Latina no se queda atrás. De acuerdo con el reporte ‘El mundo de la agricultura orgánica 2012’, México muestra un crecimiento en su producción del 32 por ciento desde 1996. Colombia, por su parte, es pionera en la exportación de café orgánico y destina para ello 30.000 hectáreas; a eso se suma el surgimiento de mercados locales de frutas, verduras, panela, aceites esenciales, plantas medicinales y mermeladas, entre otros.

Expertos sostienen que los alimentos orgánicos son más saludables que los que son cultivados con químicos. Lucy Hoyos, dietista y nutricionista de la Universidad Nacional, explica que los agroquímicos que se utilizan en los cultivos convencionales podrían afectar las estructuras moleculares y modificar las características alimentarias de algunos productos. “Estos químicos impactan en las condiciones organolépticas, como el olor, la textura y, en ocasiones, el sabor de los alimentos”, dice.

Con su argumento coincide Andrés Montes, biólogo dedicado a la producción agroecológica. “Los alimentos orgánicos tienen un mejor contenido nutricional. Los convencionales, al ser producidos con muchos fertilizantes, tienden a absorber mucha agua –explica–. Los orgánicos tienen menos porcentaje de agua y son secos; ese contenido de materia seca se relaciona con una mayor cantidad de nutrientes”.

Contenido de minerales

En el mundo se utilizan unos 850 plaguicidas. De acuerdo con un reporte de la Unión Europea, que recoge los resultados de análisis practicados a alimentos cultivados de alto consumo, cerca del 42 por ciento contiene residuos de plaguicidas; de ese total, el 5 por ciento está por encima de los niveles permitidos.

En ese sentido, el agroecólogo Juan Pedro Córdoba asegura que en la tierra no se deberían usar productos como el nitrógeno. “El nitrógeno –dice– desplaza los minerales del suelo. La calidad de los alimentos depende de la cantidad de minerales que tenga. La agricultura orgánica, en cambio, no los desplaza. Al contrario: unos 72 permanecen alrededor de la planta para que esta los absorba”.

Precisamente, un estudio del 2000, de la Universidad de Rutgers, en el Reino Unido, mostró que el contenido en minerales de las verduras orgánicas era entre 10 y 50 veces mayor que el de las convencionales, y que cuando se consumían estas últimas, solo se obtenía el 13 por ciento de los minerales, comparado con las orgánicas.

Sin embargo, una investigación de la Universidad de Stanford, publicada en el 2011, concluyó que hay poca evidencia de que los alimentos orgánicos sean más sanos que los tradicionales. Los investigadores analizaron los resultados de 17 estudios hechos con humanos con alimentación orgánica y tradicional, que comparaban niveles de nutrientes, bacterias y contaminación por pesticidas. El análisis no demostró diferencias significativas en el contenido vitamínico.

La verdad frente a este tema parece no estar dicha. Lo cierto es que quienes consumen alimentos orgánicos los defienden: “Noto una diferencia en mi cuerpo –dice Montes–. Desde que los como me siento más sano, no me dan gripas, no me enfermo.Con mi esposa estamos esperando bebé y la idea es que desde un principio se alimente con productos orgánicos”.

Cómo reconocerlos

Liliana Morales, propietaria de la tienda ecológica Clorofila, explica que los alimentos orgánicos se pueden reconocer por su etiquetado con sellos de organismos certificados a nivel internacional, como son Ecocert y Usda. Esta certificación demuestra que el alimento ha sido producido de acuerdo a un protocolo y que está completamente exento de sustancias químicas.

Hay también una certificación de confianza, que va dirigida a quienes producen alimentos de forma agroecológica, que constituye una visión más integral del ecosistema y que tiene en cuenta a los productores campesinos, sus tradiciones y conocimientos, pero que no persigue certificaciones comerciales. “Hay redes de campesinos con los que trabajamos y sabemos que no utilizan productos químicos, pero ellos no tienen dinero para ir tras una certificación comercial, lo cual no quiere decir que sus alimentos no sean seguros”, sostiene Morales.

La Canasta, una opción a domicilio

Con sede en Bogotá, La Canasta es una opción de consumo consciente, responsable y solidario. Ofrece a domicilio un mercado de alimentos frescos y locales de temporada provenientes de pequeños productores campesinos. Trae frutas, verduras, tubérculos y huevos.

Pedidos entre lunes y jueves, en www.la-canasta.org

SERGIO CAMACHO IANNINI

Redactor de EL TIEMPO

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One thought on “Comida orgánica, claves de una tendencia en auge

  1. Me encantó este artículo, recuerdo que hace poco trataba sobre este tema con una amiga, donde pudimos concluir que en verdad con el paso del tiempo se ha sentido el cambio en los sabores, tamaños, formas y hasta colores en algunos de los alimentos que consumimos, algo que personalmente no me da mucha confianza, no creo que el usar químicos sea del todo sano; especialmente para algo que vamos a tener en nuestro cuerpo y nos debe nutrir.

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