26 Jun

Con las manos en la masa…

Esta semana queremos hacerles una invitación. ¿Qué tal si un fin de semana de estos nos agarra con las manos en la masa, o mejor, en la tierra? ¿Si nos untamos de tierra, aprendemos sobre el cultivo de nuestros alimentos y de paso, participamos en su producción?

La cosa es simple. Por un lado, quienes vivimos en la ciudad, estamos esperando con ansias que llegue el fin de semana para escaparnos del trajín urbano, tomar un poco de aire fresco, cambiar el gris cemento por una buena dosis de verde vivo.

Por otro lado, en las fincas, donde abunda el aire fresco y el verde vivo, esperan con ansias que unas manos con disposición de colaborar apoyen las labores cotidianas, que son muchas y no dan respiro, porque todas se relacionan con la vida que no descansa: animales que comen todos los días, y exigen ser atendidos y consentidos, y plantas que no distinguen si fueron invitadas o no a crecer en los lotes, y aprovechan la fertilidad y vitalidad de los suelos para crecer a velocidades extravagantes.

Finca de Judith y Jairo

Finca de Judith y Jairo

Si unimos estos dos deseos, y coordinamos las acciones, podemos reforzar el tejido de nuestra red. Esta idea nació de la visita que hicimos la semana pasada a la finca de Judith y Jairo en Silvania. Uno de los temas más urgentes por resolver en la red es el de la variedad de productos que van cada semana en la canasta. Para asegurar que tengamos una dieta variopinta, hemos venido trabajando el tema de la planificación de las siembras. Así, tenemos un calendario de siembras, con los productos que hay que sembrar cada semana y sus respectivas cantidades, para que al cabo de los meses que necesitan para crecer y madurar, contemos con ellos en nuestra canasta. Parece simple, pero no lo es. Empezamos el proceso en los últimos meses del año pasado, y ahora estamos disfrutando algunos de los alimentos “planificados”. Sin embargo, múltiples factores intervienen y hacen que la planificación no sea una operación con resultados matemáticos. Por un lado, la naturaleza tiene sus ritmos y lógicas, y nuestra apuesta no es encuadrarla a la fuerza en nuestros cálculos. Así, por ejemplo, en la siembra de las arvejas y las habas no contamos con el apetito de los pájaros que adoran estos granos, y están felices con la planificación, porque han podido comer su plato favorito. Otro tema importante es la disponibilidad de semillas, por ejemplo de papa, difíciles de conseguir sin tratamientos con agrotóxicos.

La dificultad que identificamos ahora, luego de la charla en Aguabonita, es que no hay personas dispuestas a trabajar en las fincas. Esto hace que las labores de planificación se trastoquen, porque no hay suficientes manos para el trabajo necesario. ¿Alguien se anima? La invitación está abierta y las personas interesadas no tienen más que contactarnos para coordinar… ¡Y manos a la obra!

Esta semana ¡Tzatziki con yogurt de Andrés y Oliva, y pepinos cohombros de Wilson, su primera cosecha!


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