08 Feb

De comensal a comensal

La Canasta 2013-05-15 052Ser comensal de La Canasta es agregar una forma de ser, definirse o presentarse, a las muchas que podemos haber heredado, elegido, elaborado. Ser comensal no es cualquier cosa, genera ciertas redes, fraternidades/sororidades, medio difusas a veces, pero presentes en cada plato de comida que se elabora con lo que sale de la caja que nos llega cada semana a nuestras casas, y aporta a ser lo que somos. Ser comensal es asumir unas responsabilidades, aceptar unas reglas de juego, pero sobre todo… ser muy muy afortunada/o. Yo soy una comensal que se mudó de Bogotá, feliz con el cambio de aires, pero que no calculó que una parte de lo que era se iba a quedar por allá, hasta tanto logre ser una comensal en otro lado.

Ahora, me veo sometida a los rigores de tener que hacer el mercado cada semana. No me acordaba que fuera tan demandante. Hay que pensar en todo: conseguir el mercado agroecológico que sea confiable, que sea justo, que tenga precios razonables. Además, levantarse temprano los sábados… sí, señoras y señores, ¡Los sábados! Porque caimán que se durmió es cartera, y si no llegás temprano al mercado no queda nada, nada, sólo el vacío al fondo de la canasta. Y una semana de complicaciones para encontrar qué comer sin tener que hacer un ejercicio de autocontrol para no pensar en qué será que estás comiendo. El peor panorama: que te toque ir al supermercado a comprar frutas y verduras. Se siente como un sacrilegio. Ahí están todas esas verduras anónimas, sin origen, sin manos campesinas conocidas, sin información de ningún tipo. En un orden simétrico asfixiante, que se junta con el orden simétrico de pasillos sin fin de paquetes, paquetes y más paquetes en un mundo de envoltorios que parece que te va a enterrar en una montaña de empaques desechables…. Uff, es duro no ser comensal de ninguna parte.

La Canasta 2013-07-17 035Por eso, mis queridos y queridas comensales, disfruten esta canasta que les llega hoy. Sé que lo hacen, pero piensen en lo que sería la vida sin ella, para sentir el vacío, un ratito nomás. Piensen en el tiempo que se están ahorrando, en la belleza de saber de dónde viene lo que estás comiendo. Disfruten esa oda de huevos multicolores, el festival de fríjoles, los maíces, que si bien a veces son como una lotería, no vienen de una lata que se envasó a miles de kilómetros e ingresa al país a acabar con la agricultura campesina. Disfruten su “comensalidad” sin tapujos, grítenla a los 4 vientos, que el mundo conozca que existen comensales, y que sabemos muy bien lo que queremos…

Esta semana les sugerimos esta rica preparación: Pasta con salsa de tomate, acelga y calabaza


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