22 Jun

De paros y naranjas

Esta semana queremos contarles acerca de las cosas que ocurren en la cotidianeidad de la red La Canasta, ahora que las organizaciones campesinas levantaron el paro con el fin de adelantar su proceso de negociación con el gobierno nacional.

Una primera constatación de estas semanas, es que estamos en época de vacaciones y muchas de las personas de la red han salido de Bogotá. Eso implica que los pedidos bajan un poco, y que el sábado, cuando cruzamos la información de los productos ofertados con los productos pedidos, hacemos malabares para tratar de que la baja de pedidos se distribuya equitativamente entre los grupos productores.

La segunda constatación es que en la zona central del país hay cosecha de cítricos. Los La Canasta 2013-07-18 021frutales no se toman vacaciones, y como bien nos advirtió don Jorge de Vianí, este año se vino la cosecha en forma. El “timing” no nos ayuda en este caso, y mucha de la oferta de las fincas no encuentra salida en la red.

Como nos pasa con otras cosechas de frutas, como la que acaba de pasar de peras y manzanas, o la que se vendrá en breve de mangos, en estos momentos volvemos a lamentar la falta de procesos productivos de transformación en las fincas y veredas, que permitirían aprovechar las cosechas de mejor manera y darles valor agregado. Estos procesos productivos dependen en gran medida de la inversión en infraestructura, que brillan por su ausencia generalmente en las zonas rurales, acompañadas de canales de comercialización que garanticen su salida. Estos temas hacen parte de las reivindicaciones de las organizaciones campesinas cuando hablan de reforma agraria integral. En este caso, tenemos la tierra, tenemos la producción, tenemos algunas redes de comercialización, pero hacen falta más inversiones y más posibilidades de aprovechar esa producción. Los grupos productores no se quedan de brazos cruzados, y buscan formas para que las frutas no se pierdan. Algunas son las “tradicionales” y que perpetúan los círculos viciosos en el campo: aceptar el precio que ponga el intermediario que llega a la finca, así sea mínimo y casi regalar la cosecha, mientras al menos compense los costos de recogerla. Otros apuntan a procesos de transformación que es posible hacer de manera más o menos artesanal, como por ejemplo, la elaboración de “vino de naranja” con el que nos deleita don Jorge en cada visita a Vianí, y que incluímos en las canastas navideñas cada fin de año. También hemos probado con jarabe de mandarina, mermeladas, entre otras cosas. Si bien estas iniciativas pueden funcionar, es necesario encontrar soluciones estructurales que realmente honren la prodigalidad de la naturaleza y la necesidad de tener alimentos de calidad y accesibles a todas las personas. Ojalá uno de los resultados del paro sea dar soluciones a este tipo de cuestiones, entre tantas otras que están pendientes en el campo colombiano.

Esta semana una receta de una Ensalada con guatila y salsa de naranjas, para empezar a aprovechar la cosecha de naranjas.


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