31 Ene

Decisiones de compra y su impacto

En nuestro día a día, tomamos muchas decisiones que tienen impactos que no tendemos a imaginarnos. Con una de nuestras actividades cotidianas más normales, alimentarnos, hay muchos caminos que podemos tomar y cada uno de estos tiene una serie de implicaciones, tanto para nosotros mismos como para otras personas y para nuestro planeta.

Con nuestras decisiones de compra, apoyamos cadenas de producción de gran o pequeña escala, nacionales o internacionales, agroecológicas o convencionales, etc. Dependiendo de qué productos escojamos, dónde los compremos, qué precio paguemos por ellos, qué exigencias o requerimientos pongamos a los productos en términos de calidad, cantidad y tamaño por ejemplo, estamos fortaleciendo a toda la cadena de suministro que está detrás de los productos que elijamos comprar para alimentarnos.

En La Canasta siempre hemos sostenido que comprando los mercados que ofrecemos, estamos elevando una voz que elige sistemas de producción de alimentos basados en la conservación de la naturaleza y en el respeto por las personas que hacen parte de la cadena de producción. Con una de nuestras acciones más cotidianas, comer, tenemos un poder muy grande. Cada quien toma las decisiones que considera más acordes a su estilo de vida, a sus costumbres, a sus gustos y a sus deseos. Lo que es claro es que estas decisiones tienen impactos más allá que en si mismo.

Por ejemplo se puede escoger entre comprar productos que han sido producidos localmente y que contribuyen a la economía local o escoger aquellos que han viajado grandes distancias generando más huella de carbono y contribuyen a economías ajenas a nosotros.

Un claro ejemplo de esto es el ajo que normalmente consumimos y que compramos en la mayoría de supermercados. Ese ajo blanquito que viene en una mallita es un ajo importado de China, a diferencia de nuestros ajos moraditos criollos que son en efecto un poco más difíciles de pelar pero que están mas frescos, que saben delicioso y que fueron cultivados cerca de nosotros y por ende contribuyen a la economía de campesinos locales.

También podemos elegir entre productos que han pasado por varios intermediarios antes de llegar a las góndolas de los supermercados, dejando únicamente alrededor de un 30% a los campesinos que cultivaron los productos o incluso ni siquiera eso, pues los campesinos deben emplearse en grandes cultivos que son quienes tienen mayor poder de negociación y por ende mayor acceso a los mercados.

En vez, podemos elegir cadenas cortas de suministro, donde se compra directamente a los campesinos y se vende directamente al consumidor final y que dejan entre el 50% y el 80% del valor a los campesinos.

Los ejemplos son muchos, pero lo importante es que asumamos esa responsabilidad y que tomemos decisiones que vayan en línea con nuestros valores.

Esta semana les recomendamos una receta de Dulce de mamoncillo


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