28 Sep

Disfrutemos este momento

Ya se acerca la votación para el plebiscito de refrendación de los acuerdos de paz. Acá hemos escrito en las últimas semanas sobre temas relacionados con el punto 1 de Reforma Rural Integral, y con los acuerdos en general. Seguramente muchos de ustedes vieron ayer la transmisión de la firma en Cartagena. Una de las cosas que pensábamos mientras estábamos viendo las imágenes era: disfrutemos este momento. Disfrutemos esta sensación de que el cambio es posible, de que el futuro puede ser mejor que el pasado, de que podremos vivir en un contexto distinto, de que el fin de la guerra puede ser real. Porque es algo a lo que no estamos acostumbrad@s. Si bien desde hace un año, cuando las FARC declararon el cese al fuego unilateral, el número de personas muertas por el conflicto disminuyó drásticamente, en más de un 90 %, y mucha gente de las zonas de mayores enfrentamientos puede decir que hace un año no le zumban las balas en los oídos, siempre estuvimos en la zozobra de que se reanudaran los enfrentamientos. Con la firma y refrendación de los acuerdos, el actor armado insurgente más grande del país dejará las armas y se incorporará a la vida civil y política del país.

La Canasta 2011-11-26-012Una de las cosas que más nos impresionan es el cambio en la retórica: de una guerrerista, basada en el objetivo de aniquilar al otro, de profundizar la guerra, de invertir recursos en armas cada vez más poderosas y sofisticadas, de bombardear al enemigo, de fumigar a diestra y siniestra, de sentir la guerra ahí, presente, así viviéramos en la ciudad y no tuviéramos que padecerla en carne propia necesariamente, ahora nos estamos acostumbrando a escuchar y a hablar de paz, de reconciliación, de reparación integral, de no repetición. Parece como si se abriera un espacio de posibilidad nuevo, que no estaba antes. Y si bien lo que está en los acuerdos, como nos escribió alguien a raíz de nuestra comunicación de hace un par de semanas, son cosas que en su mayoría ya existen en las leyes y en la Constitución, que se vuelvan a poner en el debate público, que hagan parte de un acuerdo de paz y que se sometan a un plebiscito no es un detalle menor.

Como lo dijimos hace dos semanas, si la gente en el campo, en las zonas más golpeadas por el conflicto, si las organizaciones campesinas de esas regiones, entre otros grupos y organizaciones, están haciendo campaña por el Sí, porque consideran que es necesario dar ese paso, ¿con qué argumentos, serios, vamos nosotr@s a oponernos?

En todo caso, sea cual sea el resultado, el lunes 3 empieza el trabajo en serio. No estamos exent@s de preocupaciones frente a ciertas dinámicas que pueden afectar a los territorios: temas de seguridad en el sentido integral del término, el avance de procesos extractivos sin ton ni son, la profundización de las lógicas de exclusión en lugar de las de inclusión, por mencionar sólo algunos.

Pero como dijimos arriba, por ahora queremos disfrutar este momento de euforia política, en el que la gente se sube a un taxi y discute con quien conduce sobre si votar Sí o votar No, en que los y las estudiantes de las universidades se congregan en auditorios a debatir, en que mucha gente en el campo no tiene las balas zumbándole en los oídos, en el que miembros del Ejército hablan de los miembros de las FARC no ya como enemigos, sino como población que tienen que proteger.


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