26 Oct

El modelo de La Canasta

Muchas veces nos preguntamos por qué seguimos apostándole a un modelo tan complejo en vez de dedicar nuestra energía a hacer las cosas de una manera más fácil… Cuando nos hacemos ese tipo de cuestionamientos, siempre hay algo que nos recuerda las razones para hacer los que hacemos, y como lo hacemos.

La Canasta 2014-08-14 006Hace unos días conocimos a alguien que ha participado en un modelo de canasta en Barcelona. Nos contaba lo fácil que funciona su modelo y lo exitoso que es. Hace un poco más de tiempo, una de las más fieles comensales de La Canasta estuvo en Nueva York visitando amigos que participan en una cooperativa que tiene un supermercado muy exitoso basado en muchas de las mismas lógicas de La Canasta. En esos momentos siempre intentamos vernos desde afuera para ver qué podemos aprender de otras iniciativas para enriquecernos con otras experiencias.

Una conclusión es que el pasto siempre se ve más verde desde el otro lado de la cerca. En realidad, si bien no podemos quejarnos de los grandes logros que hemos tenido en estos escasos cuatro años de funcionamiento, sí tenemos claro que nos falta mucho aún para que La Canasta sea lo que nos imaginamos que puede ser, desde que fue concebida.

Una lección importante de compararnos con otras iniciativas es que cada contexto es diferente y que las lógicas y los enfoques de cada ejercicio son diferentes. No es lo mismo un modelo donde hay una sola finca (o un par) produciendo alimentos para un grupo de personas en la ciudad que una constelación de varias pequeñas producciones campesinas, muchas sin previa organización y/o articulación. Las variables son muchas más y el control que se tiene sobre los procesos es mucho mayor en el primer caso, haciendo la operación más controlada y manejable. Con eso en mente, reivindicamos que La Canasta quiere ofrecer una oportunidad de comercialización a la mayor cantidad posible de familias campesinas con pequeñas producciones.

Por otro lado, desde que comenzamos, se nos ha cuestionado la idea de canasta cerrada, donde los comensales no pueden escoger los alimentos que llegan a sus casas. Tenemos claro que esto hace que nuestros productos sean menos “comerciales”, pero es precisamente nuestro voto por un sistema que nos hace pensar en qué es lo que comemos y cuestionarnos la idea de que siempre tiene que haber lo que queramos, pues “el mercado” nos lo proporciona, ¿pero con qué implicaciones? En otras palabras, es claro para nosotros que participar en La Canasta desde la ciudad implica responsabilidades, pero también beneficios para todas las partes implicadas, y eso no es nada despreciable.

Cuando repasamos todo esto, La Canasta cobra otra vez todo su sentido. No creemos que sea la única o mejor manera, pero sí estamos convencidos de que es una buena manera y queremos ser lo más consecuentes posible con nuestros principios y con quienes participan desde el campo y la ciudad.

¡Invitemos a más personas a sumarse a esta travesía!

Esta semana los invitamos a probar la receta de Arvejas con cebolla y pimentón en crema de leche


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