28 Ago

El precio y los costos de La Canasta

Como saben, en nuestra red, una Canasta cuesta $50,000 y media cuesta $30,000. Esta semana queremos contarles un poco sobre la razón de ser de estos precios.

Primero que todo, en La Canasta buscamos que los precios sean justos, tanto para las personas que producen los alimentos como para las que los consumen. Esto implica, entre otras cosas, que La Canasta no compra barato para vender caro. Por el contrario, los precios de los alimentos se acuerdan con quienes los producen, teniendo en cuenta todos los costos del proceso, incluyendo el tiempo de trabajo, que muchas veces no es tenido en cuenta. Estos precios no varían con las fluctuaciones de los precios del mercado, que muchas veces responden a lógicas meramente especulativas. De esta manera, se garantiza una mayor previsibilidad de ingresos para campesinos y campesinas.

Además del valor pagado por los alimentos, el precio incluye otros costos directamente relacionados con La Canasta, como los transportes desde las fincas hasta el centro de acopio en Bogotá, los empaques (cajas, bolsas, etc.), el domicilio y los costos de logística y gestión de la organización. Estos costos se manejan de manera responsable, intentando que sean lo más bajo posible. A medida que trabajemos con volúmenes mayores, más eficiente será el ejercicio. De esta forma, los precios son también justos para las personas que reciben La Canasta, ya que funcionamos como facilitadores de una relación entre productores y consumidores y no como intermediarios que buscan maximizar los márgenes de ganancia. Pero eso no es todo…

Además de los costos ya mencionados, La Canasta destina un porcentaje de sus ingresos para hacer acompañamiento y capacitaciones a productores. Con esto, hacemos visitas periódicas a las fincas, financiamos la participación de las personas en talleres y seminarios, hacemos préstamos para insumos, apoyamos el fortalecimiento de las estructuras organizativas, y contratamos a un agroecólogo para que haga el acompañamiento técnico necesario para mejorar la producción.

Además, se destina otro porcentaje para el fortalecimiento del consumo responsable, para brindar información a los consumidores sobre los productos y las personas que los cultivan, compartir recetas, explicaciones, y para fortalecer las redes de consumo consciente, responsable y solidario. Cuando se generen excedentes al final del año, serán reinvertidos en los beneficiarios de La Canasta, es decir, en quienes producen y quienes consumen los alimentos de la red.

El producto de esta semana: los tallos

Esta semana incluimos media libra de tallos en La Canasta. Gabriela, del grupo de La Pradera, Subachoque, explica: “desde que mi mamá nos enseñó a cocinar, no hay mazamorra sin tallos”. También nos contó que el tallo es de la familia de las coles, y comparte sus calidades nutricionales. Se usa la hoja picada, especialmente en la preparación de sopas o fríjoles, y es infaltable en la mazamorra subachoqueña. Remata Gabriela “sacarle el tallo al cuchuco es como sacarle las guascas al ajiaco”.

¡Vean nuestra página y anímense a hacer su propia mazamorra subachoqueña con los tallos de esta semana!


¿Quieres saber más sobre La Canasta?

¡Haz click aquí!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *