05 Jul

El tamaño es lo de menos

En el mercado convencional se habla constantemente sobre el tamaño “parejo” de los productos. Esto quiere decir que cada uno de los alimentos debe tener un tamaño “normal” para poder ser vendido a cierto precio. Si es más grande o más pequeño que el tamaño “parejo”, se paga a un precio diferente o no es aceptado en ciertos mercados.

Afortunadamente existe mercado para los tamaños no parejos, claro está con precios menores normalmente. De esta manera, las grandes superficies y supermercados de cadena pueden exhibir en sus estantes los productos parejos y los mercados que venden a menores precios, ofrecerán a sus clientes los productos de tamaños disparejos.

De cualquier manera, esto genera desperdicios innecesarios y además, como hemos discutido en varias ocasiones, quien tiene que absorber estas exigencias finalmente termina siendo la persona que cultivó los alimentos, estando ésta en una situación de desventaja competitiva.

Por otro lado, existe la creencia que los productos orgánicos tienen que ser más pequeños que los convencionales. Si bien el tamaño “parejo” de los convencionales tiende a ser más grande, pues se utilizan procesos precisamente para que los productos sean más grandes, pesen más y duren menos en fase de producción, esto no quiere decir que si el producto es grande, entonces tiene químicos. El tamaño que alcanzan los diferentes productos tiene que ver en gran parte con los nutrientes que tengan los suelos donde crecen los alimentos, con la cantidad de lluvia o de sol que reciban los productos en sus diferentes fases de crecimiento y maduración.

Cada producto tiene un punto de maduración ideal, en el cual debe ser cosechado para que no esté ni muy maduro o pasado ni muy verde o falto de madurez. Este punto es clave para que el producto tenga mejor sabor y para aprovechar sus nutrientes más eficientemente. Ahora bien, un producto puede alcanzar este grado de madurez en tamaños diferentes dependiendo de las condiciones climáticas, los abonos o nutrientes que tenga el suelo. De esta manera podemos recibir zanahorias de más de una libra como muchas de las que recibimos hoy o zanahorias de algunos gramos como hemos recibido en otras ocasiones.

Claro está que si las zanahorias nos salen miniatura o gigantes en una cosecha, debemos ver cómo balanceamos nuestros suelos mejor para que el crecimiento sea más “parejo” en próximas cosechas, pues si bien no es un requerimiento o una causal de rechazo de un productos, si es deseable que el tamaño extremo ni para un lado ni para el otro. Eso si con una premisa que es que las consideraciones de tamaño o forma de los alimentos no debe ser causal de desperdicio ni de aprovechamiento de para hacer pagos menores, pues en últimas son alimentos con propiedades similares y esto es lo más importante.

Esta semana los invitamos a probar una rica Ensalada de zanahoria y remolacha


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