16 Sep

En la diversidad está el placer

IMG_4343Dicen que en la diversidad está el placer. Pues si eso es cierto, entonces La Canasta es puro placer. Como podrán ver en la foto que tomamos ayer y publicamos en la cuenta de Instagram de La Canasta @lacanastaorg, cada semana nos llega una diversidad deliciosa, no solo de productos, sino de formas, colores, tamaños, olores, sabores, etc. ¡Es realmente un placer para los sentidos!

Y esta diversidad es básicamente lo que nos da la naturaleza. Lamentablemente, con La Revolución Verde del siglo pasado, nos han ido acostumbrando a la uniformidad más que a la diversidad. Hoy en día podemos entrar a casi cualquier gran supermercado en el mundo y encontraremos muchos de los mismos productos, casi siempre la mayoría con la misma forma, tamaño, color y olor. Queremos controlar la naturaleza al máximo posible, usando semillas modificadas, fertilizantes, plaguicidas, invernaderos de condiciones controladas, acelerantes, retardantes, fungicidas, plaguicidas y quien sabe que más, solo con el fin de controlar los procesos naturales. Es la única manera de tener grandes plantaciones y tener márgenes financieros cada vez más altos, al menos para algunos. ¿Y el placer qué?

Si bien la elección de La Canasta de trabajar basándose en la agroecología y trabajando con agricultura familiar campesina no es necesariamente la opción que nos generará los mayores márgenes financieros, la idea es que sí genere placer para todas las partes involucradas. Placer por cultivar productos naturales para las personas en las fincas; placer de alimentarse con estos productos para las personas en la ciudad, que hacen un voto por una manera diferente de alimentarse; y placer para todos por sentir que estamos trabajando juntos en una red de confianza que gira en torno a la alimentación y que no le hace daño a nadie ni a los ecosistemas que se intervienen.

IMG_4346Ahora bien, esta elección trae consigo muchas responsabilidades y nos hace que asumamos muchos de los riesgos. Sin ir más lejos, en este momento estamos viviendo una época de sequía muy fuerte en muchas partes del país. Y esto se ve reflejado en los alimentos también. Las mandarinas un poco blandas y deshidratadas, pero deliciosas son un buen ejemplo. Esta mañana nos llamó Ana a decirnos que de los 180 huevos que se había comprometido a mandar, solo pudo recoger 130. Hace unas semanas nos mandaban entre 210 y 240 huevos, pero las gallinas están poniendo menos por el calor y la falta de agua. Se les secó la quebrada que usaban para regar los cultivos y esperan que llueva pronto para que todo se normalice.

Mucho de esto no pasaría si las personas con las que trabajamos tuvieran la infraestructura para prevenir estos cambios, pero no es así. Pero en todo caso elegimos trabajar con familias campesinas que necesitan quien se alimente con los productos de diversas formas, colores, tamaños, olores y sabores. ¡Y que lo hagan con el placer que genera participar en esta red y alimentarse con esta diversidad!

Esta semana los invitamos a probar una rica receta de Crema de calabacín, papa y cubio


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