11 Jun

En la Diversidad está la riqueza

Este fin de semana pudimos conocer y conversar con algunas familias de campesinos que se han dedicado a la siembra de diferentes variedades de maíz y otros productos en condiciones muy adversas. No tienen agua, no hay buenas vías, pero la agricultura es su vocación y su única opción de subsistencia. El problema es que los canales de comercialización son tan malos que no quieren ni pensar en la cantidad de plata que pierden pagando el transporte a la carretera más cercana donde además les regatean los precios y apenas alcanzan a juntar algo de plata para comprar comida y subirse de nuevo a sus veredas. Es triste, pues esta historia se repite y se repite en muchos rincones del país.

Hablando con ellos nos dimos cuenta que tienen unas buenas cantidades de maíz guardado en sus casas y que lo reservan para sembrar más adelante (cuando llueva), para alimentar a sus gallinas y para hacer ricas preparaciones. Probamos unos envueltos amarillos, otros blancos, tenían diferentes texturas y sabores. Nos contaron que varios de sus vecinos se han metido en proyectos patrocinados por algunas entidades que les han llevado unas variedades de maíz híbrido, pero ellos decidieron no meterse en los proyectos pues les preocupa perder las variedades criollas. Se han dado cuenta que los maíces de su región son más resistentes a plagas y enfermedades, e incluso a las fuertes sequías de la región. Nos decían además que saben que ese maíz que les llevan es infértil, que no pueden guardarlo para semilla y que han visto a sus vecinos apurados buscando semillas o comprando en el pueblo pues no les queda más opción, un ciclo que se empieza a volver común en el campo colombiano: depender de las semillas que producen las grandes empresas. Si los campesinos entran en esta dinámica, perderemos la gran diversidad en variedades de alimentos y así, en preparaciones, conocimiento y autonomía.

Nos contaban que ya ha pasado con algunas variedades de frutas. Se han perdido variedades de melones, patillas y pepinos de agua locales. Si en el campo se pierden las semillas, en la ciudad se pierden sabores, en el país se pierden conocimientos y a largo plazo nos volvemos dependientes de un sistema que nos lleva a comer lo mismo en cada rincón del mundo.

Una de las personas con las que hablamos nos decía que ella sabía que no tenía mucho, pero que al ver a sus vecinos sin si quiera semillas se sentía rica pues considera que en esa diversidad está la memoria y la riqueza de toda la región. Por eso guarda con amor y cuidado las semillas de maíces de colores, frutas, tubérculos y hierbas de todas clases. ¡Gracias a ella por su esfuerzo! Y ¡Gracias a ustedes por comprar estas canastas y apoyar este ejercicio de protección de la diversidad!

Esta semana, receta de Postre de Naranja.


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