15 Ago

¿Estas haciendo algo para mejorar el mundo?

Esperamos que cada vez sean más las respuestas positivas, pues en la actualidad los impactos negativos de la economía de capital son el pan de cada día. Con la revolución industrial nos alejamos como especie de la naturaleza. Bajo el concepto medieval de la naturaleza inagotable, hemos extraído, agotado, acabado y extinguido lo que más hemos podido para crear un mundo de consumo desmesurado que mantiene la economía global.

Este camino ha llevado a tener impactos positivos en la sociedad, se han tenido grandes logros tecnológicos y científicos como las vacunas, la alta tecnología en salud, las comunicaciones y muchos más. No obstante, este modelo también ha fomentado la creación de grandes empresas muy lucrativas que hoy dominan el mundo, pero, en muchos casos, a costa de la explotación del medio ambiente, de la enfermedad y el sufrimiento, como Monsanto. Esta empresa fue condenada el viernes pasado a indemnizar a un jardinero estadounidense quien desarrolló un linfoma terminal por el uso de su herbicida estrella el Round Up, cuyo componente principal es el glifosato. Sí, el mismo que se usa en las fumigaciones aéreas de los cultivos de coca. De hecho el uso de Round Up y otras marcas es muy común en el campo y en los jardines de nuestras fincas y casas. Es de venta libre, nadie lo regula.

Esto demuestra, lo que todos sabemos, que el mundo se maneja con lógicas de acumulación de capital, sin ética, sin entender los valores reales de las cosas, sin importar las dinámicas de la naturaleza. Lo que importa es hacer más y más dinero. Así hemos llegado a un punto crítico, donde existen grandes empresas que promueven sustancias tóxicas para los humanos, básicamente porque es lucrativo. Es el caso del uso de agroquímicos en el campo, entre otros. El periódico El País de España, que relata sobre el caso en mención, dice que Monsanto tenía sospechas desde los años 80 que esta sustancia podía ser cancerígena y de todas formas, ocultó la información. Ver aquí para otro artículo sobre el tema en el Espectador

Este caso nos ha hecho reflexionar mucho y es bueno que como consumidores comencemos a cuestionarnos más y a tener más consciencia e información sobre lo que compramos, pues no es justo que estemos a merced de la gran industria que sin valores éticos nos vende alimentos sin poner toda la información de su contenido en las etiquetas por ejemplo. Resulta que como consumidores tenemos el poder. Tenemos que exigir inocuidad en los productos que consumimos, saber que podemos darle un vuelco a la economía de consumo que ha generado una inequidad y unas brechas socioeconómicas tan grandes. Nosotros desde La Canasta le apostamos a mejorar al mundo impulsando una economía solidaria, a mejorar la calidad de vida de los pequeños productores, que con su trabajo y cuidado del medio ambiente nos permiten llevar alimentos libres de tóxicos a nuestros hogares.

Esta semana, un Batido verde para detoxificar


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