27 Nov

Fabriciano y sus semillas

Esta semana queremos compartir con ustedes algunas historias de don Fabriciano, quien estuvo charlando un rato con nosotros este martes mientras armábamos las canastas, aprovechando que venía a traer sus zanahorias. Ya se los hemos presentado antes, pero para quienes no lo conocen, don Fabriciano Ortiz es un guardián de semillas de Boyacá, donde tiene su finca y dedica grandes esfuerzos a recuperar y reproducir nuestras semillas nativas y criollas.

Don FabricianoFabriciano tiene la memoria fresca de cuando en el campo colombiano no se usaban agrotóxicos ni fertilizantes químicos, porque en realidad no hace tanto tiempo que la llamada “Revolución Verde” alcanzó las diferentes regiones de producción campesina del país. Rosalba, quien hace parte del equipo de La Canasta y está a cargo de coordinar el armado de sus canastas, agregó que en su vereda, Las Cruces, de Chaparral, Tolima había una familia que en su momento tuvo grandes cultivos de aguacates a los que se les aplicaba grandes cantidades de agrotóxicos, y que hoy, como consecuencia de ese manejo, la tierra está exhausta, acabada, y ya no da nada.

Afortunadamente la historia de Fabriciano demuestra que hay otras formas de relacionarse con la tierra y de producir los alimentos. En su finca tiene unas 70 variedades de maíz, que cultiva en un sistema rotativo cuidadosamente planificado para conservar las variedades, que se mezclan muy fácilmente porque el maíz es de polinización aérea. Esto también los hace vulnerables a ser polinizados por maíces transgénicos, lo que implica que la información genética del maíz genéticamente modificado entra en el maíz nativo o criollo y lo “contamina” con una información genética que ha sido introducida en un laboratorio, y que no es producto del proceso natural de la planta. Esa contaminación es irreversible.

Es por este tipo de cosas y por la conciencia profunda de la importancia de las semillas que don Fabriciano viene trabajando muy fuerte en las demandas judiciales que buscan cambiar la legislación que las amenaza. Ha pasado mucho tiempo en Bogotá últimamente, presionando al grupo de abogados para agilizar los procesos, buscando firmas de apoyo a la demanda por todo el país, donde ha encontrado gran eco de las comunidades campesinas, y hasta de muchos transportadores que se han ofrecido a traer las planillas hasta Bogotá. Mientras, uno de sus hermanos maneja la finca (¡y decidió sembrar muchos repollos verdes! ¿quién quiere?).

Hay algo que refleja el espíritu de Fabriciano: cada vez que podemos, le hacemos un pedido para La Canasta, y al momento de fijar los precios, o coordinar los pagos, siempre nos dice “Por la plata no se preocupen, eso es lo de menos”.

Esta semana compartimos una receta de brócoli y/o coliflor gratinados


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