03 Oct

Huerta en casa

Las huertas urbanas son cada vez más comunes, las vemos en patios, terrazas, escuelas, parques o parcelas comunitarias. Esto pasa por una sencilla razón: nada es más satisfactorio que cultivar tu propia comida. Es una experiencia que requiere de paciencia, mucha observación, instinto de cuidado, inversión de tiempo y trabajo, pero resulta en grandes recompensas. Estos son algunos de los beneficios que tiene hacer una huerta en casa.

Permite pasar tiempo en familia: todos los miembros de la familia pueden participar moviendo la tierra, regando o recogiendo los frutos.

Se comen más frutas y verduras: quienes cultivan sus propios alimentos, en especial los niños, se acostumbran más a comer frutas y verduras, toda la familia vive la experiencia de la cosecha a la mesa donde apenas hay que recorrer unos pasos para servir un delicioso plato natural.

Tener un huerto es un trabajo diario, que exige responsabilidad y dedicación, nos da la oportunidad de tener actividades y es una buena excusa para desprendernos de las pantallas que hoy en día abundan, en especial para los niños. En las huertas se viven momentos tranquilos, de actividades minuciosas, de hecho se usa como terapia para personas mayores. 

Se perciben los ciclos naturales: se aprende cómo funcionan los ciclos de la naturaleza, comprobando cómo una semilla se convierte en una planta y cómo, en su caso, de ella se obtienen los frutos. También se verá cómo los cambios del clima afectan a las plantas, si necesitan una frecuencia de riego diferente en época de lluvia o en verano. Se fomenta la conexión con la tierra, a los niños les encanta jugar con tierra y con agua. 

Por lo tanto, también es una herramienta educativa: la naturaleza es variada y casi infinita. Tiene de todos los colores y sabores. Se puede hacer un diario con anotaciones periódicas e incluso dibujos de los cambios que se producen en el semillero y la huerta. Descubrirán que es una actividad divertida y llena de novedades. Al comprender cómo funcionan las cosechas se entiende cómo es el funcionamiento de la naturaleza lo cual ayuda a conectarse con ella, en especial para los niños.

Más alimentos agroecológicos: al hacer tu propia huerta seguramente vas a preferir usar abonos ecológicos y olvidarte de los agentes químicos para proteger las plantas. 

Satisfacción personal: tanto los niños como los adultos sienten una enorme gratificación al recoger sus hortalizas y preparar la comida que ellos mismos han obtenido, al comprobar que todo trabajo tiene su fruto. 

Cuidar de la naturaleza: todo esto hará que conozcamos más la naturaleza y nos preocupemos más por cuidarla y conservarla, empezando por nuestro entorno más directo. 

Esta semana, les recomendamos un rico Molde de verduras


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