17 Ago

Invitación a participar

La sostenibilidad de procesos como La Canasta no es nada fácil. Mientras en otros países iniciativas de este tipo no dan abasto para responder a la demanda y las personas incluso entran en listas de espera, en nuestro caso convocar y mantener a las personas vinculadas al proceso es todo un reto. Es claro para quienes venimos trabajando en el ejercicio que las condiciones de nuestros países, y de Colombia en particular, plantea desafíos muy complejos. Uno de ellos, por ejemplo, es el de establecer un precio justo para los alimentos producidos en las fincas de la red.

Por un lado, sabemos que es necesario pagar mejores precios a quienes producen si queremos romper el círculo vicioso que perpetúa la pobreza en el campo. Históricamente el campesinado ha “subsidiado” la alimentación de las ciudades proveyendo comida a precios muchas veces por debajo de los mismos costos de producción, que no permiten la permanencia del campesinado en condiciones de vida digna en el campo. Por el otro lado, muchas, si no la mayoría de las personas en las ciudades no puede destinar cantidades mayores de dinero a la comida. Por eso, comer comida sana se vuelve un lujo que no pueden afrontar, y esto es simplemente una de las formas más crueles de discriminación, de vulneración de derechos: el que tiene plata come bien, para el resto, lo que nos quiera dar el agronegocio.

En La Canasta somos muy conscientes de esta realidad. Entendimos que al principio los precios iban a ser altos para la mayoría y que la forma de solucionar esto, sin cortar por el lado más débil (pagar menos al campesinado), era con volúmenes cada vez mayores. También comprendimos que el primer paso era fortalecer la producción, generando las condiciones para que la producción agroecológica se afianzara y extendiera. Así, podemos llegar a bajar costos fijos, que se reflejarán en los precios. De esa manera podemos ir logrando bajar el precio de los alimentos de manera justa.

La Canasta 2013-08-10 068Para eso necesitamos ser cada vez más personas involucradas en el proceso. A pesar de muchos esfuerzos, el proceso es lento. Por eso queremos convocar a más personas, incluso que no necesariamente viven en Bogotá, a que aporten a este proceso con las canastas de donación. La invitación es a que pidan canastas de donación para las familias vinculadas a la Fundación Bella Flor en el sur de la ciudad, con la frecuencia que les quede bien. Esto nos permitirá mover más alimentos en la red, aumentar volúmenes, ir bajando costos, garantizar la sostenibilidad del proceso, a la vez que aportamos a la calidad de vida de familias que están en una situación económica difícil que les impide a veces acceder a alimentos de buena calidad.
La idea es que logremos una cantidad estable de donaciones para poder empezar procesos conjuntos con Bella Flor, porque no es el objetivo promover prácticas asistencialistas, sino reforzar procesos que permitan a las personas que hoy están en una situación de vulnerabilidad mejorar sus condiciones y encontrar alternativas de vida. ¡Rotemos el link de la página con la gente que creemos puede participar de esta manera en la red!

Y para refrescarnos y tomar algo delicioso, Limonada con pepino


¿Quieres saber más sobre La Canasta?

¡Haz click aquí!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *