28 Feb

La alimentación es una prioridad

Esta semana queremos presentarles una nueva finca que hace parte de nuestra Red Agroeocológica La Canasta. A continuación una presentación de su proyecto y sus valores de trabajo y vida.

Este proyecto de producir y comercializar alimentos orgánicos empezó cuando mi esposo y yo sentimos la necesidad de sembrar y cosechar nuestra propia comida, para asegurarnos de conocer su procedencia, no aplicar tóxicos en su producción y que estuviera regada con agua limpia, pues esperábamos nuestro primer hijo. Y así mismo, queríamos contribuir con la conservación del medio ambiente. Eso, hace 9 años.

Todos los fines de semana viajábamos a la finca de los padres de mi esposo, y nuestra pequeña huerta crecía poco a poco. Nuestros hijos, que rápidamente fueron 2, la pasaban muy felices untándose de tierra, gateando, caminando en el prado, en contacto con animales del campo. Con el tiempo nos dimos cuenta, que no queríamos estar en la ciudad y nos propusimos tener una vida coherente con nuestros principios. Es así como hace 6 años vivimos en una finca en La Vega – Cundinamarca, hacemos parte de la red de productores agroecológicos de Jero El Granjero y La Canasta. Y hoy día, también hacemos parte de la Red de Reservas Naturales de la sociedad civil.

La buena alimentación es vital y por ende una prioridad, es un acto social y cultural. Comer con otros nos permite conversar, recordar, tomar decisiones, que bueno que en estos momentos podamos utilizar alimentos frescos, orgánicos y locales. A través de la alimentación nuestro organismo recibe lo más esencial para mantener la vida y la salud. Debemos apropiar muchas costumbres entorno a la alimentación para ponerla como una meta: las prácticas agroecológicas, la permacultura, las culinarias, cocinar en casa, el retorno al uso de alimentos nativos, el consumo responsable.

Debemos prepararnos para el mundo que enfrentaremos en los próximos 100 años, con mayor esperanza de vida, escasez de recursos naturales, enfermedades crónicas y degenerativas. No podemos simplemente dejarnos llevar por el mercado y el consumismo, y seguir alimentando generaciones enfermas. Si no hacemos un alto y frenamos el consumo de ultraprocesados, harinas refinadas, azúcares refinados, comida chatarra, si no respiramos aire puro, vamos a seguir alimentando no nuestro cuerpo sino los bolsillos de las grandes industrias farmacéuticas.

En resumen, comer orgánico es vivir bien. Esta premisa, debe agrupar cada vez a más consumidores, que deben exigir comida limpia y sana. A medida que sean más los consumidores, habrá mayor oferta y los precios van a poder ser accesibles para todos. Ojalá en el futuro podamos ir a las plazas de mercado con la tranquilidad de que encontraremos alimentos agroecológicos y que vamos a conocer su procedencia.

Esta semana te recomendamos un rico Jugo de tomate de árbol con mora


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