17 Ene

La Canasta y sus participantes

Desde que La Canasta fue concebida hace ya casi 6 años, ésta se planteó como una Red de Confianza entre personas produciendo y personas consumiendo alimentos agroecológicos. Esta frase, en la práctica, es lo que mantiene viva esta iniciativa. Es gracias a las personas que participan en La Canasta que seguimos luchando por acercar al campo y a la ciudad, o mejor dicho, a las personas del campo con sus cultivos y a las personas en la ciudad con su demanda por alimentos “buenos”.

En varias ocasiones hemos enfatizado que La Canasta no es un mercado, sino mucho más que eso, es entre otras, una propuesta para brindar relaciones más justas entre las personas que participan en este ciclo agroalimentario y entre estas y el planeta.

En nuestro día a día es muy fácil entender a nuestro mundo como el único y es difícil abstraernos y ver que nuestro mundo es solamente un pequeñísimo componente de los muchísimos mundos que hay. De esta manera, con La Canasta hacemos lo posible por acercar mundos, o por lo menos visibilizarlos, específicamente el mundo de los comensales en la ciudad y de los productores en el campo. Semana a semana contamos historias como esta, en las cuales intentamos explicar qué es lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos de esta manera. En otras palabras, procuramos que los comensales que reciben los alimentos en la ciudad, sepan de dónde vienen estos alimentos, quién los cultivó, de qué manera y por qué así y no de otra manera. Recíprocamente, transmitimos la retroalimentación y los deseos de los comensales a las familias que cultivan los productos para que ellos puedan también perfilar sus producciones hacia donde los comensales en la ciudad las demandan.

Este es un gran reto, pero cada vez que percibimos manifestaciones de que esto se logra, la satisfacción es inmensa, no solo para nosotros sino también para quienes disfrutan los alimentos o para quienes logran producir lo que los comensales quieren recibir. Cada encuentro que organizamos entre productores y comensales, bien sea en la forma de una reunión en la ciudad o en el campo, o durante alguna visita a las fincas, es un momento en el que se percibe que quienes participan respiran felicidad.

Claramente no pretendemos responder directamente a todos los deseos de todas las partes, porque ya aprendimos que esto es imposible, pero creemos que hasta el momento hemos logrado que las familias campesinas que producen los alimentos se sientan orgullosas de su trabajo y bien remuneradas para poder continuar en este y que las familias que reciben las canastas puedan alimentarse bien con productos frescos y producidos con amor.

Esta semana les sugerimos un rico Batido de mango, mora y fresa


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