30 Oct

La comida y el día de los muertos

Foto de http://perufolklorico.blogspot.com/2010/11/gastronomia-origen-e-historia-de-la.html

Foto de tomada de Blog Perú Folclórico

Esta semana reciben su Canasta en la víspera del Día de los Muertos, que por estos lados se ha ido transformando en Halloween, por diversas influencias. El año pasado hablamos de las ahuyamas, este año queremos mencionar los TANTA WAWAS y lo que se teje alrededor de ellos. Los tanta wawas son unos panes que se preparan para estas fechas en la zona andina, especialmente en Bolivia y Perú. El nombre viene del aymara, Tanta, pan y Wawa, bebé. Es que estos panes no son cualquier pan, se elaboran con diferentes formas, muchas veces como bebés, con caritas pintadas, o como caballos o llamas. Los tanta wawas son un elemento muy importante en estas fechas, porque hacen parte del altar que se prepara para recibir a aquellos que partieron al otro mundo, y que vuelven el mediodía del 1 de noviembre, por veinticuatro horas, a compartir sus platos y bebidas favoritas con quienes los recuerdan y esperan de este lado. De esta forma, el alimento es el vehículo del encuentro, del recuerdo y del agasajo. El alimento es la vida que se comparte, y que une los dos mundos, que por unas horas se juntan en esta época del año, directamente vinculada además con el calendario agrícola.

Hay varias cosas que nos parecen maravillosas de esta tradición: por un lado, la idea del ciclo de la vida y la muerte, que permite el reencuentro, y que se enraiza en los procesos naturales, a través de los significados que han construido los pueblos alrededor de ellos. Y por el otro, la centralidad del alimento en este encuentro del mundo de los vivos y el de los muertos. Eso le da un peso que realza su importancia. No se nos ocurriría hacer un altar con la hamburguesa hecha de la mezcla de restos de carne no apta para consumo humano desinfectada con amoniaco de la que hablamos la semana pasada. Tampoco pondríamos una mazorca de maíz transgénico que contamina y pone en peligro nuestras especies nativas. Pero sí pondríamos una rica preparación con ingredientes de La Canasta, porque qué mejor forma de homenajear, recordar y reencontrarnos con los que ya no están que ofrecerles alimentos llenos de vida, cultivados con amor por los productores y productoras que cada día cuidan la tierra, el agua y las semillas.

Si alguien le encuentra sentido a esta tradición, y quiere apropiarse un poquito de ella, le recomendamos sobre todo incorporar a su altar las papas con que nos deleita don Fabriciano desde su finca en Boyacá. Mandarlas en esta canasta es nuestra forma de colaborar con él en la tarea que lo tiene muy ocupado por estos días: juntar firmas y colaborar con la demanda de inconstitucionalidad a la ley que penaliza a quien conserva, usa, intercambia sus semillas.

Y para preparar las papas, una receta de Rösti, una tortilla de papa rallada al estilo Suizo.

 


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