06 Nov

La comida y la comunidad

Tejiendo redes...

Tejiendo redes…

La semana pasada nos encontramos con algunas de las personas que participan en esta red para compartir un rato, charlar, y sobre todo, conocernos. En la conversación, Carolyn, una participante de la red que ha emprendido la tarea de organizarse con sus vecinos para recibir La Canasta, dijo que la intención que los guía es básicamente la de formar comunidad. No profundizamos sobre el tema en ese momento, pero nos quedamos pensando en qué significaba eso de crear comunidad y en qué medida La Canasta, y los alimentos en general, podían contribuir a ello.

Vivimos en un contexto que nos apabulla cotidianamente con mensajes diametralmente opuestos a esta intención. En general, somos colocados en el lugar de consumidores, y cada vez menos de ciudadanos con derechos, o de miembros de una comunidad unida por lazos solidarios. Es la lógica del sálvese quien pueda, y los demás verán qué hacen. Cada una de las personas tiene que ver por sí misma, y no queda tiempo ni energía para poder ver, reconocer y encontrarse genuinamente con las demás. A pesar de que esta lógica avanza y coloniza cada vez más espacios, en La Canasta encontramos que somos también muchas las personas que tomamos decisiones pensando no sólo en el bienestar individual, sino también en el de las demás personas, y en el de la naturaleza. Que ustedes reciban hoy una canasta sorpresa en sus casas es muestra de ello. Cuando el mensaje hegemónico es comprar para ser, y comprar cada vez más, cambiar los objetos cada vez más rápido, mantenernos a la moda, y lo que nos mueve ya no son siquiera necesidades, sino anhelos, mucho más volátiles y cambiantes, la apuesta por redes como la de La Canasta es una acción constructora de otros relacionamientos, de otras lógicas. Lo importante de la canasta que reciben hoy no es sólo lo que está dentro de ella, sino lo que está detrás, y lo que permite proyectar a futuro. Una de las cosas que permite proyectar es precisamente una comunidad, entendida como un grupo de personas unidas por lazos de solidaridad y confianza, que reconocen la importancia y el valor de las demás. Lo interesante de La Canasta es que no se trata de una comunidad virtual ni pasajera, sino una construida sobre acciones concretas y duraderas.

La invitación es a que busquemos formas de seguir construyendo este proceso, de encontrarnos y de conocernos. Una buena opción es que hagamos circular invitaciones a eventos a los que estemos vinculados, actividades que la ciudad ofrece en sus espacios públicos, o lo que se les ocurra.

La receta de esta semana nos trae la propuesta de un batido de mango y fresa con yogurt.

 


¿Quieres saber más sobre La Canasta?

¡Haz click aquí!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *