26 Mar

La Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular

Esta semana queremos contarles qué fue y qué se discutió en la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular que se llevó a cabo en Bogotá del 15 al 17 de marzo. En esta Cumbre se reunieron unas 4000 personas de todo el país, en un espacio de discusión y concertación acerca de las problemáticas del campo y de los pequeños productores. Fue precedida por una serie de encuentros previos en cada región, precumbres, donde las organizaciones sociales identificaron esas problemáticas.

Como síntesis de algunas de ellas mencionaron la preocupación compartida por la presencia de multinacionales con prácticas nocivas como la contaminación indiscriminada, o incluso el destierro y desplazamiento forzado, que se convierten en una amenaza contra comunidades indígenas, afro colombianas y campesinas. Identificaron también que se requieren acuerdos inter étnicos sobre el ordenamiento del territorio, considerado un bien colectivo de todas las comunidades asentadas en él, y que a la vez, es fuente de conflicto entre ellas.

Entre las problemáticas ambientales más importantes identificaron la contaminación de los ríos y recursos hídricos, que afectan la pesca y la alimentación, y los impactos por la actividad industrial y los megaproyectos. Además, se viven con preocupación los procesos de concentración y despojo de tierras, en diferentes regiones del país, que se acompañan de desplazamientos masivos hacia las grandes ciudades de la población rural víctimas del conflicto armado.

Finalmente, hubo un consenso entre las organizaciones presentes acerca del incumplimiento de los acuerdos por parte del gobierno nacional, y el rechazo al pacto agrario.

Del encuentro salió un pliego de exigencias, mandatos para el buen vivir, la democracia y la paz, construídos alrededor de varios ejes, y del reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos: Tierras, territorios colectivos y ordenamiento territorial; La economía propia contra el modelo de despojo; Minería, energía y ruralidad; Cultivos de coca, marihuana y amapola; Derechos políticos, garantías, víctimas y justicia; Derechos sociales; Relación campo-ciudad; Paz, justicia social y solución política.

La Canasta un vehículo para facilitar la relación campo-ciudad

La Canasta un vehículo para facilitar la relación campo-ciudad

Es interesante que uno de los puntos identificados sea precisamente la relación campo-ciudad, y la necesidad de crear modelos alternativos que permitan el beneficio mutuo, basados en la solidaridad y la economía propia. Vemos entonces que modelos como el que construimos en La Canasta responden, más allá de sus particularidades, a necesidades sentidas a lo largo y ancho del país. Eso nos anima a seguir en este proceso de aprendizaje continuo, donde el encuentro con la diversidad de expresiones del país es importante para alimentar nuestras propias reflexiones y prácticas.

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