24 Feb

La tierrita que protege los alimentos

En La Canasta es común que cada vez que nos encontramos quienes hacemos parte de la red en el campo y en la ciudad, surja el tema de la calidad de los productos. Así pasó en nuestra Asamblea. Le hemos echado cabeza – y tinta – al asunto, y siempre tenemos algún punto de vista que se agrega al asunto.

En todo caso, hubo algo muy interesante de esta última discusión. Cuando abordamos la cuestión, algunas personas manifestaron que uno de los temas por los que otros a quienes invitaron a participar en la red no se mantuvieron en el ejercicio fue precisamente el tema  de la calidad. Hay quienes consideran que los productos llegan “sucios” o sea con tierra, y esto es una razón para no seguir participando. Entonces hicimos un llamado a los productores para mejorar en ese aspecto. ¡La respuesta fue rotunda por parte de casi todos! Si se limpian los productos más de lo necesario, duran menos. La tierra en productosFue ahí cuando don Fabriciano nos lo explicó de una manera muy bella que intentaremos reescribir aquí. “Los alimentos que crecen en la tierra, están protegidos por ésta durante todo su proceso de germinación, crecimiento y maduración. Una vez cosechamos estos alimentos, los exponemos a condiciones a los que no están acostumbrados y es la tierrita que traen consigo la que los puede proteger de la mejor manera. Si se lava una papa y se le quita toda la tierra que la protege, va a durar mucho menos antes de dañarse. Si se le quitan las hojas externas a una cebolla, las hojas internas se afectarán también.”

Es por esto que vemos yucas y papayas con sus cáscaras limpias pero parafinadas, limones con algún baño de un líquido grasoso, etc. En La Canasta hacemos lo posible por hallar un justo balance entre enviar productos que estén en buen estado para comerse sin llegar a extremos de generar desperdicios innecesarios para lograr estándares meramente estéticos. No se imaginan el rollo que esto implica.

Por si fuera poco pretender cambiar estándares estéticos, y de cómo se concibe la calidad, cuando armamos sus canastas se cruzan muchos otros factores. Por ejemplo, sabemos que cayó una granizada en la finca de Jairo y Judith, y que los brócolis que estaban espléndidos para cosechar después de 5 meses, se magullaron. ¿Les decimos que no los manden y se los den a las gallinas? ¿O los recibimos y explicamos qué pasó? ¿Será que todas las personas se conmueven ante el magullón del brócoli que hasta el día anterior estaba en todo su esplendor? ¿O será que somos demasiado laxos con el asunto? ¿O que no funcionamos con criterios de mercado y estamos jodid@s? ¿O que no sabemos ponernos en los zapatos de quienes reciben las canastas en la ciudad?  Una comensal fiel y muy querida de La Canasta nos llamó la atención y nos dijo que no se puede pretender que quienes consumen “se acostumbren” a que las cosas no lleguen de buena calidad. Y tiene toda la razón. Pero vuelve y juega ¿qué es realmente calidad? En todo caso ¿verdad que ha mejorado un montón, no? Al menos eso concluimos al final en la Asamblea…

Esta semana, los invitamos a que prueben una receta de Rosalba de una rica Sopa de fríjoles verdes


¿Quieres saber más sobre La Canasta?

¡Haz click aquí!


One thought on “La tierrita que protege los alimentos

  1. Para sumar al argumento de Don Fabriciano.

    Hay una vitamina , la b12 , que parece ser es casi inexistente en fuentes no animales. Hay una teoría (aun por comprobar, pero igualmente valida) que dice que esa vitamina viene en la tierra, pero, solo en tierra agro ecológica como la de La Canasta. Entonces, los alimentos que vienen con esa tierra no se deben lavar. En esa tierra viene nutrientes muy importantes.

    Todo tiende a indicar, como lo argumenta el artículo, que el estándar de los alimentos ‘sucios’ es un estándar puramente estético y parece ser que además, un estándar equivocado.

    Saludos y agradecimiento a Don Fabriciano en esta ocasión y a todo el equipo de La Canasta en general por siempre estar en la búsqueda de mejorar con importantes argumentos los hábitos de consumo y la relación con el entorno y la alimentación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *