31 Jul

La triste realidad de las guayabas ;)

Esta semana la mayoría de las canastas vienen con guayabas criollas. No fue posible conseguir suficiente para todas las Canastas, por lo que completamos algunas con naranjas. Puede parecer raro que en Colombia sea difícil conseguir guayabas. Sin embargo, cada vez hay menos árboles de guayaba criolla, porque el mercado convencional prefiere otras variedades, como la guayaba pera, más grande y uniforme.

Por otro lado, la guayaba “silvestre” se paga muy mal. Tan mal, que no vale la pena dedicar tiempo de trabajo para recogerlas, ya que muchas veces no la pagan a más de dos mil pesos la caja de varios kilos. Además, hay personas que tienen guayabos en sus fincas pero se les dificulta cosecharlas sin ayuda y no encuentran gente para hacer esos trabajos. Es el caso de Don Rafael y Doña Virgelina en Arbeláez. Su hija Ludivia nos contactó hace un tiempo y nos contó que sus papás tienen una finca donde cultivan varios alimentos de tierra templada, como plátanos, bananos, bore, café, naranjas, limas y también… ¡guayabas! Nos alegró mucho saber que finalmente íbamos a poder tener guayabas en La Canasta. Sin embargo, Don Rafael necesita ayuda para ciertos trabajos de la finca y no consigue quién los haga. Decidimos entonces armar paseo el domingo, conocer a don Rafael y su finca y, de paso, recoger las frutas. Allí nos contó que en la zona se cultiva mucha habichuela y mucho tomate, que utilizan grandes cantidades de químicos en su producción, y que la gente prefiere trabajar en esos cultivos y no con él, que utiliza los métodos tradicionales como el azadón y el machete para el mantenimiento y cuidado de sus cultivos.

Pasamos un muy lindo domingo en la finca de Don Rafael, Virgelina y Ludivia. Sin embargo, quedamos preocupados por esta situación que se repite entre los grupos de productores, que tienen muchas dificultades para encontrar gente que quiera trabajar con ellos en el campo. Esperamos que con procesos como el que estamos construyendo con ustedes y los productores, logremos ir cambiando esa realidad.


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