11 Mar

Las tortas de ahuyama y de guatila

Quien se haya dado el gusto de probar las tortas de ahuyama y de guatila que se ofrecen como adicionales de las canastas de cada semana, podrá dar fe de lo deliciosas que son. Tenemos la convicción de que esta característica, como pasa con todos los alimentos que vienen en La Canasta, tiene todo que ver con las personas que se encargan de cultivarlos, cuidarlos y prepararlos.

La Canasta 2013-03-03 077En el caso de las tortas, la artífice es Ana. Hace algún tiempo, las ahuyamas y las guatilas de su finca en Aguadita se volvieron muy prolíficas, tanto que las plantas empezaron a extenderse en todas direcciones, incluso por encima del techo del galpón. Dado que la idea es lograr cierta variedad en los alimentos que se incluyen cada semana en las canastas, y que las ahuyamas y guatilas no necesariamente se adaptan a nuestros cronogramas, Ana decidió recuperar una receta de su infancia para que estos productos no se perdieran.

Recordó que allá en Santander, su mamá preparaba estas tortas para darle gusto a su familia, cuando se antojaban de algo dulce. Implementó entonces esa receta, que mezcla la ahuyama con huevos, mantequilla, queso, bocadillo, miga de pan y azúcar o panela. La de guatila tiene un proceso algo distinto y el resultado en ambos casos son unas tortas sabrosas, que se pueden comer en el desayuno, como postre o por la tarde cuando entran esas ganas de comerse algo dulce. Se combinan perfectamente con un buen café, mejor sin dulce para no empalagarse. Ana recomienda calentar la de guatila para que vuelva a quedar esponjosa.

Horno de leñaCuando hay suficiente cantidad de tortas pedidas, Ana usa el horno de barro. Alguna vez se chamuscaron un poco, porque este horno es muy potente, y calcular los tiempos de cocción puede ser más complicado. Aquella vez dejó a consideración de quienes habían pedido las tortas el que las pagaran o no, porque la presentación era poco apetitosa, aunque las tortas estaban buenísimas. Fue muy grato que todas las personas entendieran lo sucedido y aceptaran las tortas ese día. De eso se trata finalmente este ejercicio: entender las vicisitudes de la producción artesanal, compartir las experiencias del proceso, ponerse en los zapatos del otro, abrirse a nuevas experiencias culinarias, relacionarse de otra forma con la comida, que ya no es anónima.

En cuanto a las propiedades de la ahuyama, es una maravilla: tiene muchos nutrientes, tanto minerales como vitaminas, además de aportar fibra y betacarotenos. Ojo, no hay que tirar las semillas porque también son un alimento muy benéfico. Además por ser una planta nativa que crece incluso de forma silvestre y que ha tenido un uso milenario en nuestro continente, la ahuyama no requiere de grandes cuidados para su producción y es muy resistente, por lo que su producción agroecológica no es tan complicada.
Otro dato interesante es que depende de las abejas para su polinización, lo que indica que el agroecosistema en el que crece debe estar equilibrado y contar con la presencia de estos insectos.

Otras formas de comer la ahuyama: receta de Jugo de ahuyama


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