09 Ago

Las vacaciones para La Canasta

Las épocas de vacaciones, tanto a fin de año, como en Semana Santa, receso en octubre y más aún a mitad de año, son periodos duros para La Canasta. Si bien la gente no deja de comer, si se alteran las rutinas en los hogares, muchas personas viajan y en general se modifican los hábitos alimenticios en los hogares. O al menos eso creemos, porque generalmente desde La Canasta sentimos bajas considerables en los pedidos durante estos periodos. También creemos que en muchos casos hay personas que interrumpen sus pedidos por algunas semanas y luego se les olvida retomarlos.

El modelo de La Canasta está basado en un Red conformada por productores y productoras en el campo y comensales en la ciudad, que hacemos compromisos de producción y consumo, respectivamente. En la medida que la cantidad de comensales se mantenga y eventualmente crezca moderadamente, podemos mantener nuestro compromiso de compra a las fincas e incluso hacer nuevos compromisos. Claro está que esto no es una ecuación matemática y cada semana varían quienes piden, llegan nuevas personas a la Red y otras salen por diversos motivos.

Siendo fieles a nuestros principios, los esfuerzos que hacemos para buscar nuevos comensales están limitados, pues queremos que la labor de facilitación que realiza el equipo de La Canasta sea lo más eficiente posible en términos de costos, para lograr dirigir la mayor parte de los ingresos por ventas de canastas directamente a las personas produciendo los alimentos. Analizando nuestros balances e incluso comparando nuestro modelo con otras iniciativas similares, podemos estar contentos que este objetivo se está cumpliendo a cabalidad.

Para lograr esto, los márgenes que maneja La Canasta son mínimos, y es ahí donde empieza nuestra Red a tener relevancia. Cada cual desde su rol, campesinos y campesinas en las fincas cultivando alimentos diversos y de buena calidad, el equipo de La Canasta trabajando de manera eficiente y buscando balances entre todas las partes y los comensales probando nuevas preparaciones, compartiéndolas y usando el poder del voz a voz para que nuestros mensajes lleguen a muchos otros potenciales comensales, entre otras maneras de apoyar esta Red.

Todas las personas que participamos en este ciclo agroalimentario sostenible podemos involucrarnos más o menos, dependiendo de nuestras posibilidades, pero lo importante es que nos apropiemos e identifiquemos con éste modelo. Las canastas deben ser cada vez de mejor calidad, tener mayor variedad y responder más a los deseos y necesidades de los comensales, y la demanda por estas debe ser cada vez mayor para traer mayores volúmenes de las fincas y eventualmente incluir nuevas familias campesinas. Con solo estar leyendo estas líneas, estamos despertando ideas para participar más activamente en la red, probablemente. ¡Por lo pronto, bienvenido el fin de las vacaciones de mitad de año!

Ya para celebrar, una rica idea para un Jugo de tomate de árbol con naranja


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