27 Sep

Lo que hay detrás de una canasta

Como hemos escrito en varias ocasiones, si bien La Canasta es un mercado que llega a nuestras casas cada semana, consideramos que hemos logrado construir mucho más que un mercado. Detrás de éste hay un grupo de personas que ha recibido los alimentos, y las ha empacado en cada caja con mucho cariño, tomando decisiones dependiendo de las cantidades de cada producto que hayan llegado de las fincas y el estado de éstos.

También están todas las personas que han ido a las fincas a recoger los productos y los han traído a Bogotá. También intervienen todas las manos que han transformado, procesado o empacado los diferentes productos, usando recetas y técnicas diversas, pensando siempre en producir alimentos saludables y ricos para los comensales. Y lógicamente están todas las manos campesinas que han sembrado las semillas o las plántulas en sus fincas, han cuidado los suelos, han regado y cuidado las plantas para cosechar los alimentos.

Detrás de cada canasta hay un mundo entero de relaciones entre personas, animales y la naturaleza, con toda la complejidad que esto conlleva. Se tejen amistades, se perfeccionan técnicas, se comparten saberes, se aprende, se hacen experimentos para mejorar, se ríe, se llora, se pierden cosechas, se alimentan muchas bocas, etc. Día tras día se construye y fortalece esta red a la que pertenecemos y que está enmarcada en lógicas como la agroecología, la economía social y solidaria y el consumo consciente y responsable.

Para no ir muy lejos está don Humberto, quien nos colabora desde su rol como transportador, tanto para traer los productos desde las fincas hasta Bogotá como para distribuirlos a sus casas los miércoles. Don Humberto está con La Canasta desde sus primeras semanas y ha ido ganándose la confianza y el cariño de la mayoría de quienes interactuamos con el día a día. Para ilustrar esto, don Humberto ya no tiene que preocuparse por su alimentación los martes, pues al llegar a La Pradera a recoger los productos que acopian allí los productores de Subachoque, siempre lo reciben con un rico desayunito para hacerle frente al frío de la madrugada en esas tierras. Hacía el medio día va a recoger productos a donde doña María, quien le tiene listo el almuercito para que pueda seguir haciéndole frente al día. Y hasta ahí sabemos, pero no nos extrañaría que en las otras paradas que hace don Humberto por aquí y por allá durante el día, le tengan también cafecito, onces o medias nueves. ¡Y muy merecidas!

Esta historia, es solo una que ilustra las relaciones positivas que se han ido construyendo con la disculpa de distribuir mercados, eso si basados en lógicas que facilitan estas relaciones. ¡Esperamos, con la participación de todas las partes involucradas, seguir construyendo esta red y generando los impactos positivos logrados hasta ahora!

Esta semana, te invitamos a probar unas ricas Croquetas de quinua y plátano


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