21 Sep

Los Acuerdos y el Agro

La semana pasada escribimos sobre los aspectos generales del punto 1 de los Acuerdos de Paz, que tiene que ver con el campo. Esta semana quisiéramos seguir viendo algunos aspectos de los acuerdos que son relevantes para lo que buscamos hacer en La Canasta.

La Canasta 2012-02-04-008Una de las cosas que nos llamó la atención en la lectura de los Acuerdos fue el punto 1.3.3.1 sobre los estímulos a la economía solidaria y cooperativa. Dice “con el propósito de estimular diferentes formas asociativas de trabajo de o entre pequeños y medianos productores y productoras, basadas en la solidaridad y la cooperación, y que promuevan la equidad de género, la autonomía económica y la capacidad organizativa en especial de las mujeres rurales, y fortalezcan la capacidad de los pequeños productores y productoras de acceder a bienes y servicios, comercializar sus productos y en general mejorar sus condiciones de vida, de trabajo y de producción, el Gobierno Nacional creará e implementará el Plan nacional de fomento a la economía solidaria y cooperativa rural”.

Esto se complementa con otros elementos, en relación con la comercialización de los alimentos y su disponibilidad en términos de derecho a la alimentación. Incluye el diseño e implementación progresiva de un mecanismo de compras públicas, y la promoción de mercados para la producción de la economía campesina, familiar y comunitaria. Es muy interesante que al fin se esté pensando no sólo en la parte de la producción del ciclo agroalimentario, sino que también se incluyan los temas de comercialización. Una de las cosas que identificábamos cuando estábamos empezando con este proceso, era que se podían encontrar inversiones en relación con el aspecto productivo, en general proyectos de corto plazo para promover ciertos cultivos en ciertas partes, pero que no se pensaba luego dónde se iba a comercializar esa producción. Y el resultado es que muchas veces la gente se quedaba en el campo con una producción que se perdía por no tener cómo ni dónde venderla, o porque los precios se van por los suelos en época de cosecha y no vale la pena ni recoger los productos. Ese fue el cuello de botella que identificamos y que dio origen a La Canasta como organización y como red. Nos dimos a la tarea colectiva de pensar el ciclo agroalimentario completo, pensando en cómo hacer para que el campesinado permaneciera en el campo en condiciones de vida digna, y entendimos que había que empezar por ahí, por la comercialización.

Que se complementen los mercados con compras públicas es otro punto a resaltar. Hace tiempo que venimos escuchando de diferentes iniciativas para que las entidades públicas compren los alimentos que requieren directamente a quienes los producen, pero no conocemos ningún programa que lo haya concretado en Colombia. Este tipo de medidas permitirían por fin generar unos volúmenes de compra lo suficientemente grandes y permanentes como para que la producción campesina deje de asumir todos los riesgos y las dificultades de la comercialización.

Si bien estas medidas no solucionan todo el tema en cuestión, son enfoques que es necesario incorporar si queremos cambiar la situación en el campo, generando dinámicas distintas a las actuales que equilibren sobre todo la relación campo ciudad.

Para darle la trascendencia que se merece el momento histórico por el que está pasando el país, y para aprovechar un poco más el espacio del formato físico que manejamos para estos escritos, hemos decidido omitir la receta semanal en esta ocasión. Esperen nuevas recetas pronto y mientras tanto los invitamos a consultar nuestra sección de recetas. ¡Hay muchísimas para escoger!


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