27 Jun

Los bichos en un huerto agroecológico

Seguramente no es muy popular que hablemos de plagas en nuestros cultivos, pero es parte de la cultura agroecológica que promovemos y la realidad en un sistema en armonía con la naturaleza. Algunos comensales (seguramente muchos más que no nos lo han manifestado) se han encontrado alguna vez con una tijereta, una lombriz, un pulgón o con un gusano o babosa en su canasta, cosa que lamentamos. A pesar de hacer un buen lavado después de cosechar y una revisión de nuestros productos al empacarlos, es casi imposible ubicar todos los insectos que muchas veces se esconden muy bien, en ocasiones dentro de la fruta o verdura.

Entendiendo que no es agradable recibirlos en su mercado, cosa por la que nos esmeramos al máximo en los procesos de selección y postcosecha, queremos darles una perspectiva diferente sobre estos pequeños bichos. Estos insectos no pican, no contagian enfermedades, no son tóxicos o generan problemas a la salud, más allá de su molesta apariencia. ¿Cómo controlamos el daño de los bichos en los cultivos? Inevitablemente, en los cultivos agroecológicos hay una gran diversidad de insectos como las tijeretas, babosas, áfidos, pulgones, abejas, avispas, grillos, arañas, mariquitas, gusanos, chizas y otra gran cantidad de bichitos. No todos hacen daño en la huerta, de hecho se controlan entre ellos si hay equilibrio en el cultivo. Cada productor procura disminuir la incidencia de aquellos que hacen daño usando extractos de plantas amargas (ruda, manzanilla, matricaria y otras) o urticantes y de sabor fuerte (ají, ajo, ortiga) y algunos productos como los hongos entomopatógenos que los controlan o previenen. Sin embargo, la mejor prevención es la diversidad del cultivo, en nuestro caso, la mayoría de las huertas cuentan al menos con 50 variedades de plantas, entre ellas muchas flores; y la nutrición del suelo con abonos orgánicos como humus de lombriz, compostaje, microorganismos eficientes, materia orgánica y agua limpia.

Nuestra cultura de consumo actual nos ha enseñado a privilegiar lo perfecto en apariencia. El desperdicio de alimentos por cuestiones estéticas y el derroche de químicos y energía para lograr esa perfección visual, encarecen al alimento y a la final es engañoso para el consumidor, pues a pesar de su apariencia son alimentos ricos en tóxicos y pobres en nutrientes. A diferencia de la agricultura convencional, con las prácticas agroecológicas de nuestra red no eliminamos la diversidad en la huerta, trabajamos con ella y procuramos un equilibrio del ecosistema que nos permita producir en las mejores condiciones posibles. Cuidamos así los insectos y otros animales polinizadores, observamos ranas, mariposas y diversas aves que nos visitan permanentemente, controlan insectos y claro que cobran su cuota con una que otra fruta o verdura.

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