26 Abr

Los ritmos de la tierra

El pasado sábado 22 de abril celebramos el Día Internacional de la Madre Tierra. Este día nos invita a pensar en nuestro planeta y en la naturaleza. Para quienes vivimos en ciudades, cada vez más grandes, es muy fácil perder conexiones directas con la naturaleza por hallarnos inmersos en ambientes “construidos” por nosotros mismos. Al salir de la ciudad y alejarnos de la multitud de ruidos y olores que producimos en las ciudades, nos conectamos un poco más con la naturaleza, con sus sonidos, con sus olores… Desafortunadamente, no siempre es tan fácil alejarnos de la ciudad para lograr esta conexión.

 

Vista-Campo

Al estar en el campo empezamos a escuchar los sonidos de los animales, del viento en las plantas y muchos más sonidos que en la ciudad serían imperceptibles por la cantidad de sonidos y ruidos que generamos nosotros mismos. En la medida que podamos acercarnos a la naturaleza, recordaremos que en el “silencio” de ésta hay una riqueza de sonidos increíble, por ejemplo. Es fácil olvidarlos al no oírlos frecuentemente por estar en la ciudad.

De esa misma manera, inmersos en las ciudades, donde casi siempre tenemos a nuestra disposición los productos que deseemos en los diferentes mercados que hay, se nos olvida que la tierra tiene sus ritmos naturales y que para lograr imponer nuestros ritmos, debemos alterar los procesos naturales e intentar controlar la mayoría de las variables y así poder tener lo que queramos, cuando lo queramos. Esto quiere decir que hemos buscado las maneras de simular los procesos que hace la naturaleza, pero de manera más eficiente, medida en términos económicos principalmente.

Estas son precisamente las lógicas en las que La Canasta no quiere funcionar, por el contrario La Canasta va con los ritmos que nos dicta la tierra. Es por esto, en parte, que recibimos canastas sorpresa en nuestras casas en vez de poder elegir los productos que deseemos cada semana. Como comensales conscientes y responsables recibimos lo que la tierra nos esté brindando cada semana y nos acogemos a los ritmos de la tierra. Cuando no hay cosecha de naranjas, pues simplemente no podemos tomar jugo de naranja o cuando hay cosecha de duraznos, como ahora, podemos disfrutarlos.

Celebremos entonces el Día de la Tierra, adaptándonos a los ritmos naturales de ésta. Por lo pronto podemos acercarnos y pensar la tierra desde nuestra alimentación, pero también hagamos lo posible por salir de la ciudad y conectarnos con la tierra, sus sabores, sus olores, sus sonidos y sobre todo hagamos lo posible por respetar sus ritmos y acogernos a ellos.

Esta semana receta de Crema de apio


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