04 Nov

Nosotros y La Naturaleza

Uno de los temas de actualidad sobre el cual hemos escrito ya en varias ocasiones en los últimos meses es la sequía y sus impactos en los cultivos de las familias campesinas de nuestra red y del país en general. En estos días, el tema de la sequía, las lluvias y en general los impactos de la naturaleza en la humanidad nos ha llamado mucho la atención por algunos hechos que muchos de ustedes también habrán vivido posiblemente.

Amarillo y VerdeHace poco más de un mes comentamos sobre cómo los cultivos y la vegetación en general estaba sufriendo con las altas temperaturas y la falta de lluvias. ¡Los campos ya no eran verdes sino amarillos! Las mandarinas no crecían al mismo ritmo que sus cáscaras por falta de agua. En fin, podemos continuar enumerando los efectos de esta sequía prolongada generada en gran parte por el Fenómeno del Niño, y en la que no podemos descartar los efectos antrópicos del modelo de desarrollo hegemónico.

Llegó octubre, mes de lluvias tradicionalmente, y trajo algunas lluvias aisladas que le dieron un respiro a la naturaleza y ayudaron a que la vegetación y los cultivos aprovecharan al máximo esa poca agua que cayó. Volvimos al mismo sitio este fin de semana y la sorpresa no fue menor al ver el paisaje verde de nuevo. Con la poca agua que ha caído, la naturaleza y su fuerza vuelven a intentar llegar al equilibrio del ecosistema.

No obstante, el sol siguió calentando y vimos arder a los cerros al lado de Monserrate. Doña María estaba preocupada porque el pino que se sembró décadas atrás en los cerros “se prende como aceite” y su casa no es lejos de donde se estaba quemando el monte. Desde nuestras casas vimos como los helicópteros cargaban gigantes cantidades de agua en el Parque Simón Bolivar, las transportaban hacía los cerros y vimos como esas grandes cantidades de agua caían al monte ardiente como gotas de agua en el mar. ¡Momento de reflexión para entender cuan pequeños somos y cuan grande es la naturaleza! Todo el día vimos a los helicópteros  ir y venir, y al final de la tarde cayó la única cantidad de agua que podía darle fin al fuego. ¡Afortunadamente llovió!

Luego, la siguiente noche, por lo menos bajando la cordillera hacia el Magdalena, la naturaleza nos volvió a recordar su magnitud con una imponente tormenta con vientos, truenos y rayos como hace rato no sentíamos. También nos dimos cuenta del poder de la naturaleza.

Todos estos fenómenos nos enseñan que la naturaleza puede más que nosotros, se recupera más fácil y es más fuerte. No obstante, no estamos cuidando de ella como deberíamos y estamos contribuyendo a que los fenómenos naturales sean cada vez más extremos, más largos y con más consecuencias negativas para campesinos y campesinas que viven de la tierra. Inevitablemente, esas consecuencias nos llegarán, o más bien nos llegan, también a las ciudades.

Esta semana, los invitamos a probar la receta de Rebanadas  de Pepino Cohombro en Yogurt


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