01 Mar

Nuestra Asamblea. Parte 2

La semana pasada les contamos los resultados de nuestra Asamblea Anual. Esta semana nos gustaría contarles algunos detalles del evento, esos detalles que hacen que esta reunión anual sea también el envión que necesitamos para empezar el año con energías renovadas.

Una de las cosas más bonitas que tiene la Asamblea, es la posibilidad de ponerle una cara, de encontrar a la persona que identificamos con las etiquetas que ponemos cada semana en sus canastas. Nombres que vemos impresos semana tras otra durante todo un año, finalmente se materializan en los y las comensales que vienen por primera vez a este espacio.

Están también los y las comensales que participan cada año. Algunas se van del país, vuelven, y regresan a La Canasta y a la Asamblea. Con otras nos encontramos en las salidas a las fincas, en las reuniones de comensales, y están ahí prácticamente desde el primer día. Ahí es cuando recordamos que La Canasta es un proceso de muchas personas, que la sienten propia, que les es propia, que a pesar de no vernos tan seguido, vamos caminando juntas. Al final de la reunión nos damos un rato de charla, que suele confluir en recordar cómo hemos cambiado –para bien- en cómo los comienzos fueron de mucho trabajo, y de cómo hemos ido aprendiendo, volviéndonos más prácticas, y delegando muchas tareas para que el proceso no dependa de unas personas, sino que sea capaz de seguir su camino con muchas otras que se van sumando. Así, hoy el equipo cuenta con Rosalba en las visitas a las fincas, con Claudia en el proceso de armado virtual, con Sergio en la parte contable, con Julio y Daniel en el armado, con Humberto que asume tareas de armado y transporte, don Fabio, John Freddy, don Jorge…. que llevan las canastas cada semana (con todos ellos nos reunimos a fin de año en una bien merecida parranda al son de la carranga de los hermanos de don Fabriciano, que además de producir las papas más sabrosas de Boyacá y región, tienen su grupo musical).

ppt-asambleaDe esta manera, la Asamblea, es más que  la posibilidad de encuentro entre productoras y productores y comensales, y quienes permiten la conexión entre esos dos, para revisar el desempeño de la organización y tomar decisiones sobre su futuro. Es el acto mismo de tejer la red, si se quiere. Es la condensación, la materialización de esa red. Es invocar el espíritu que le dio y le da vida a La Canasta, es una especie de ritual anual que le da sentido al trabajo cotidiano que implica este proceso. Un ritual bastante peculiar, hecho de conversaciones en ronda para discutir las cifras del power point que representa ventas, ingresos, gastos, márgenes, muy serio de a ratos, pero ritual al fin.

Esperamos que nuestra ronda sea cada vez más grande, y que tanto comensales como productores y productoras aprovechen esa posibilidad de encuentro cada vez más.

Esta semana los invitamos a probar esta rica receta de una verdura agridulce: Repollo y zanahoria en miel y limón


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