29 Oct

Nuestro clima tropical

La Canasta 2013-07-08 049Mal si no llueve, mal si llueve mucho… En esas estamos en estos días. Hace unas semanas estábamos quejándonos y sufriendo mucho en el campo por la falta de agua. En ciertos lugares no llovía desde mayo y la naturaleza no daba casi frutos. Por fin, hace unas semanas, cayeron las tan anheladas lluvias, pero ahora no para de llover, llueve torrencialmente, la lluvia arrasa con cuanto puede y empiezan los problemas con la humedad. Por ejemplo, a las moras les salen hongos después de tan solo un par de días de haber sido arrancadas de la mata, por eso les recomendamos comerlas o congelarlas lo más pronto posible.

En fin, el clima es cada vez menos predecible y los periodos secos son cada vez más largos y más intensos, y las lluvias caen con más fuerza y dan menos tregua.

El trópico tiene maravillosas ventajas en términos de una diversidad de productos que podemos disfrutar durante todo el año, lo que está en relación también con los pisos térmicos y la posibilidad de tener los más diversos climas de acuerdo a la altura en la que nos encontremos. No obstante, el cambio climático está amenazando esta diversisdad.

Frente a este escenario de desorden climático que estamos padeciendo es necesario ponernos a pensar en serio y a actuar de manera urgente en acciones de mitigación. Esto no es fácil, porque entre otras cosas, implica tener recursos para invertir. Por ejemplo, con el grupo de Subachoque hemos presentado proyectos para financiar reservorios de agua que nos permitan recolectar el agua en épocas de mucha lluvia para poder afrontar las subsiguientes épocas de escasez de agua. Sin embargo, todavía no lo hemos logrado, aunque seguimos trabajando en eso. Con La Canasta también intentamos pensar un poco en estas cosas desde nuestro día a día.

En el campo, hacemos un esfuerzo por planificar y escalonar las siembras y por prever los cambios y variaciones en el clima para mitigar los efectos que nos afectan. La cosa no siempre funciona y a veces empezamos y sobre la marcha se nos olvida y volvemos a sembrar como antes, muchas veces dando prioridad a unos pocos productos, lo que nos vuelve más vulnerables a los cambios y embates del clima.

En la ciudad también hay muchos que entienden la interdependencia que hay con el campo y que para que allí se puedan hacer inversiones o cambios en las fincas o para planificar siembras, es necesario saber más o menos para cuantos se planifica, porque si no, no tiene sentido el ejercicio. Por eso hay un grupo importante de personas matriculadas, que ya hicieron el compromiso de recibir La Canasta durante un período determinado. Mejor dicho, y como no nos cansamos de repetir, La Canasta es una red de confianza entre personas en el campo y en la ciudad y esperamos que cada vez más nos podamos entender como tal y actuar consecuentemente para apoyarnos unos a otros en las épocas de lluvia y de sequía.

Esta semana, receta de Salsa de ahuyama y queso crema para untar


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