20 Ene

Petróleo baja, papa sube

Estas últimas semanas les hemos comentado acerca de las dificultades a las que se enfrentan los y las productoras de La Canasta debido a la falta de lluvias, así como los agricultores y agricultoras del resto del país. Según informan los medios, las alzas de los precios llegan hasta el 30 %, como en el caso de la papa. También subieron las hortalizas y verduras.

Parece apenas lógico que si se pierden las cosechas, la escasez haga que los precios suban. Al menos en la lógica actual. Sin embargo, hay elementos que se deben poner sobre la mesa (metáfora muy adecuada al tema de los alimentos, por cierto).

Sequia en huertas

El Fenómeno del Niño y sus consecuencias no empezaron ayer. Tampoco el cambio climático se nos vino encima de un día para el otro. Que la producción de alimentos requiere agua tampoco es una novedad. Entonces: ¿dónde está la planificación, el apoyo estatal para la construcción de reservorios de agua, el manejo integrado de las cuencas, la previsión? Parece que fuera mucho pedir, pero no son ni más ni menos que las medidas mínimas necesarias para asegurar la provisión y el acceso a los alimentos de la población en condiciones adecuadas. ¿Soberanía alimentaria, tal vez?

Otro elemento a poner sobre la mesa: el petróleo no para de bajar, el precio del barril está por debajo de promedios históricos, pero nada que baja en el mercado local. Este tema es complejo, no queremos hablar a la ligera, hay un montón de factores a tener en cuenta, como la baja por los ingresos de la exportación, por mencionar sólo una, pero la duda nos sigue rondando sobre cuál es la lógica que se aplica en este caso. Además, ya que estamos en estas digresiones ¿Qué inversiones se han hecho para poder disminuir la dependencia del petróleo como fuente energética? ¿Qué hemos avanzado en energías alternativas? ¿Qué incentivos tiene la agroecología como modelo de producción menos dependiente de insumos  derivados del petróleo (que además es la vía para la construcción de la soberanía alimentaria)?

Desde la Revolución Verde, petróleo y alimentos se vinculan en el modelo de producción, aunque no en cuanto a la relación entre los precios de uno y otros, al parecer.

Este debate, especialmente sobre los precios, está presente en este momento en la Red La Canasta. ¿Cómo hacer frente a esta coyuntura, tal vez no tan coyuntural, dado que el cambio climático llegó para quedarse? ¿Quién debe responder y absorber las pérdidas? ¿Cómo se comparten riesgos? Todos los aportes a este debate para que construyamos una respuesta colectiva son bienvenidos. Quedamos pendientes…

PD: sobre la tatarabuela de las heladas (palabras textuales de doña Anaís) que cayó ayer alrededor de Bogotá, hablaremos la próxima semana

Esta semana, receta de Plátanos coliceros o popochos en panela


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