30 Abr

Repúblicas bananeras

Amigos de La Canasta. Esta semana queremos hablarles de un producto muy tropical, pero no queremos hacer énfasis en sus propiedades nutricionales, que son muchas, sino en las prácticas de producción a gran escala de ésta y otras frutas tropicales. Como ustedes saben los bananos son una de las frutas emblemáticas del trópico y de su historia. Las bananeras se constituyeron como mini estados en muchos países del caribe latinoamericano. Las empresas que se encargaban de la producción y comercialización de este producto eran en su mayoría extranjeras y se instalaron en los territorios para manejar un negocio del que dependía un gran porcentaje de las economías locales. Regiones enteras dependían del trabajo que se generaba a través de esta industria, las empresas construyeron pueblos de acuerdo a sus necesidades y concepciones del espacio, y allí vivieron por años controlando el negocio, la economía y, en algunos casos, la política.

Don Rafael bajando un racimo de plátano en su finca en Arbelaez

Don Rafael bajando un racimo de plátano en su finca en Arbelaez

Por muchos años, estas compañías controlaron las plagas de los cultivos usando productos cada vez más tóxicos, haciendo aspersiones aéreas que afectaron la biodiversidad y la salud de las personas que trabajaban en los cultivos. Un día llegaron las bolsas tratadas, es decir impregnadas con un fuerte agroquímico; estas bolsas envolvían los racimos para protegerlos de una plaga en particular, pero pusieron en peligro la vida de muchas especies, incluidos los habitantes locales. Esta práctica fue denunciada hace algunos años y por esta y otras razones esas empresas tienen pilas de demandas en sus escritorios, las compañías que otrora decidieron el destino de toda una región, no de un país, sino de medio continente, empezaron a retirarse dejando tras de sí países buscando organizar sus economías, pero repitiendo los esquemas de producción que aprendieron del pasado. Actualmente, si bien existen esfuerzos por controlar el uso de los agroquímicos más fuertes, estos productos se siguen usando indiscriminadamente y lo más grave es que los llevamos a nuestras casas para comerlos.

Algunos agrónomos que trabajaron en alguna de esas empresas cuyo nombre no debe ser nombrado, nos cuentan que sospechan siempre en el supermercado cuando ven las frutas redondas y brillantes pues saben que muchas veces los productores no esperan los plazos establecidos que deben respetar para vender un producto después de ser fumigado. Estos agrónomos nos contaban que si ven un gusanito en una fruta se la comen más tranquilos.

La historia del banano es impactante por su incidencia en la historia de los países de Latinoamérica, pero la historia de muchas frutas tropicales es similar a la del banano y son bañadas con mucha frecuencia por productos que nos afectan a nosotros, a los animales, los ecosistemas y en particular a las abejas.

Les hemos contado en otras comunicaciones que decidimos que este sea el año de las abejas en La Canasta. Tenemos la idea de apoyar a Don Arturo y a otros productores a instalar más colmenas en las fincas porque queremos ofrecer a las abejas espacios libres de productos como el glifosato, que han afectado terriblemente sus opciones de supervivencia.

Hay varios estudios que han revelado que productos como el Imidacloprid y la clotianidina, son productos que se usan comúnmente como insecticidas para la producción de alimentos, que actúan en la planta y después éstas los liberan a través del polen. El uso de productos como éste está directamente ligado con el Trastorno del Colapso de las Colonias que afecta a las abejas. Si además de afectar nuestra salud, se pone en peligro la salud de otras especies y el lugar donde vivimos ¿por qué seguir consumiendo esos productos? Hay muchas alternativas, todos podemos hacer parte del cambio.

Esta semana reciben berenjenas, les sugerimos una rica receta de berenjenas asadas con salsa de yogurt.

 


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