15 Jun

Se suspende el paro, sigue La Canasta

LaMingaSirve

Imagen tomada de http://congresodelospueblos.org/

El pasado domingo 12 de junio de 2016 se suspendió el paro agrario, después de la firma de varios acuerdos hechos entre la Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular y el gobierno nacional, representado entre otros por los ministros del Interior de Agricultura, y de Medio Ambiente. Entre varios temas hubo acuerdos sobre las garantías para que se puedan realizar movilizaciones pacíficas en el país, sobre el eventual reconocimiento de los Territorios Campesinos Agroalimentarios – TCA que les dan mayores derechos a los campesinos, sobre temas referentes a la paz y el territorio y sobre la construcción de una política pública minero-energética sostenible.

También se elaboró un plan para abordar el tema de la relación campo-ciudad que empezará con una reunión el próximo 17 de junio entre la Cumbre Agraria y los jefes de cartera del interior, y funcionarios de los ministerios de agricultura, medio ambiente, vivienda y de planeación nacional y con otra reunión el 22 de junio directamente con el presidente Juan Manuel Santos, donde se evaluarán los avances y se hará seguimiento a los acuerdos.

Como dice en uno de los afiches lanzados al fin del paro agrario: “¡Lo logramos!” En otras palabras, fue necesario que varios campesinos y campesinas, entre muchos otros, se movilizaran para que fueran tenidas en cuenta sus voces. Eso nos lleva a preguntarnos sobre la democracia en la que vivimos y los niveles de representación real que tenemos los ciudadanos y ciudadanas.

Desde que empezó La Canasta hace unos años, decidimos que íbamos a poner en práctica un ejercicio que se saliera de las lógicas tradicionales de las relaciones campo-ciudad y sobre las cuales precisamente protestan las familias campesinas. En otras palabras, La Canasta es nuestra manera de movilizarnos, expresar nuestra inconformidad y demostrar que las cosas se pueden hacer de otra manera. Existen muchas maneras de ejercer presión desde nuestro rol como ciudadanos, nosotros optamos por hacerlo con un ejercicio real de comercialización de alimentos, construyendo un modelo sostenible de relación campo-ciudad.

La Canasta es un puente entre el campo y la ciudad, generando una relación entre estas dos partes lo más directa posible y basada en la agroecología y la economía social y solidaria. Con La Canasta demostramos que hay otras alternativas que respetan a todas las personas involucradas y al medio ambiente. La Canasta es viable gracias en parte también a los comensales que participan en este modelo de ciclo agroalimentario sostenible.

Nuestra movilización, participando en el modelo de La Canasta, tiene como finalidad, así como la Minga Nacional, que el modelo de desarrollo (rural) del país tenga como eje principal la sostenibilidad y la justicia social que es tan necesaria para la tan anhelada paz del país.

Esta semana, Pilar nos vuelve a deleitar con una receta llena de historia y muy rica: Cocido de mestizo colorado


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