29 Jul

Ser o no ser (una canasta cerrada), esa es la cuestión

Hay características del modelo de La Canasta que hacen que este ejercicio sea más exigente para quienes la reciben en la ciudad que las formas de comprar comida a las que nos hemos acostumbrado, específicamente el hecho de que sea cerrada. Este tema vuelve a surgir porque fue un cuestionamiento que nos hicieron varias personas que conocimos en  Agroexpo.

Torre canastasComo ya les habíamos comentado antes, invitados por la RAPE Región Central (región Administrativa y de Planeación Especial) tuvimos la oportunidad de dar a conocer nuestro modelo, contar nuestra experiencia, y darnos a conocer al público de la feria. Además, estuvimos presentando a La Canasta la semana pasada en el evento de Fedeorgánicos en la Cámara de Comercio de Bogotá, donde propusimos la agroecología, la economía solidaria y el consumo responsable como pilares para hacer posible la permanencia del campesinado en el campo, más allá de las modas relacionadas con la comida orgánica y las posibilidades de exportación de la producción local. En ambos eventos nos pasó lo mismo: productores y productoras de todo el país coincidieron en la necesidad de que estas formas de producir y comercializar alimentos agroecológicos se extiendan, se agranden, lleguen a más gente, tanto en el campo como en la ciudad. En que la producción agroecológica debe entenderse integralmente, en clave de soberanía alimentaria, afianzando redes que abarquen todo el ciclo agroalimentario.

Del lado de potenciales consumidores/as de La Canasta, surgió con cierta frecuencia el cuestionamiento de por qué no se puede elegir lo que llega, característica que desincentiva a algunas personas a participar. En este sentido, como ya hemos conversado en los espacios de encuentro y a través de este medio, el hecho de que sea cerrada tiene que ver con la intención de que el riesgo no lo asuman todo completo quienes producen. Así, al momento de que los alimentos que se sembraron varios meses antes, y que fueron cuidados, atendidos, recibieron abonos, agua, tal vez incluso se salvaron de alguna helada, o de ser comidos por los animalitos que aparecen con hambre en las huertas, están listos para cosechar, no corren el riesgo de que se pierdan porque no fueron pedidos en la ciudad. Este esquema permite además planificar las siembras, pudiendo asegurar que al momento de la cosecha no se perderán alimentos y tener una logística de armado viable. Es parte de la pata “consumo responsable” del modelo, que hemos tratado de flexibilizar con la posibilidad de completar las canastas con combos a elección. Pero a la vez, según hemos percibido, esta característica va en contra de nuestros hábitos citadinos muy arraigados, y eso repercute en que muchas personas interesadas no se deciden a participar en la red. He ahí el dilema, al mejor estilo “To be or no to be”, ser o no ser una canasta cerrada, esa es la cuestión… para que reflexionemos colectivamente y le encontremos la comba al palo.

Esta semana, receta de Bombitas de Papa Criolla


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One thought on “Ser o no ser (una canasta cerrada), esa es la cuestión

  1. Muy interesante el articulo. Yo creería que para resolver parte del asunto es que las personas que piden las canastas con regularidad (ya sea semanal o quincenal) por ejemplo cada 2 pedidos pueda escribir que no desea un producto en especifico y dar alternativas de cambio por otro producto.

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