12 Jun

Sobre la cebolla y otras cosas que hacen llorar

Si esta es la primera vez que ustedes piden, muchas gracias y bienvenidos a este proyecto. Vale la pena aclarar, una vez más, que La Canasta no es un mercado, sino muchas cosas más. Es un proyecto para apoyar la producción agroecológica de pequeños productores campesinos; una iniciativa para promover el consumo consciente y responsable; una idea para cambiar la manera de comercializar alimentos buscando un mayor beneficio para ambas partes y un intento por cambiar las lógicas y hábitos de consumo.

Certificadores La Canasta

La Canasta no es un mercado, es una iniciativa para motivar un modelo de producción y consumo de alimentos más amigable y respetuoso con las personas y la naturaleza. Por todas estas razones, esperamos que cuando ustedes reciban esta caja, vean en ella más que un mercado y estén dispuestos a entender estos productos de una manera diferente. Al recibir productos agroecológicos es necesario hacer un cambio en la idea de calidad que traemos del supermercado, pues si bien estas cebollas no han recibido una sola fumigada con químicos y estas espinacas tampoco, es probable que algunas hojas estén mordidas o que encuentren entre sus cajas algún bichito. Esto es normal y hasta una garantía de la vida detrás de esta comida, pero como nos han acostumbrado a la redondez, brillantez y uniformidad en los productos a veces no pensamos que esas características implican cosas más graves que un gusanito paseador.

Entonces, si para disfrutar de un producto libre de químicos hay que aceptar un poquito más de tierra en la envoltura, la ecuación vale la pena, o por lo menos así lo vemos en La Canasta. Y si además de eso, ustedes saben que el productor que trabajó la tierra para ofrecernos esta comida recibió un precio justo y que se redujeron al máximo los empaques, pues las ganancias son más y para beneficio de muchos.La cebolla convencional por ejemplo, recibe entre 12 y 15 fumigaciones mientras crece, la cebolla larga que consumimos en muchos lugares implica la degradación de lagos y terrenos pues los suelos ya no tienen nada que aportar y es tanta la cantidad de químicos que se les echa que dan ganas de llorar antes de siquiera pelarlas. Si alguna vez han visitado el Lago de Tota pueden recordar la triste capital de la cebolla por la cantidad de terreno que le han ganado a la laguna y la contaminación que la está acabando por el uso excesivo de químicos. Las papas no son un mejor ejemplo pues ellas también reciben buenas dosis de pesticidas, herbicidas, etc., un cultivo de papa recibe hasta 18 fumigaciones en el ciclo de cosecha y qué decir del ¡arroz, el tomate o las fresas!

En la página web de La Canasta www.la-canasta.org podrán encontrar varias entradas con descripciones y recetas de los productos que les enviamos hoy. Para que puedan disfrutar de ellos, compartimos con ustedes la receta de una rica sopa de cebolla.


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