13 Abr

Propuesta de reforma constitucional para el reconocimiento y protección del campesinado

CampesinosLa semana pasada se presentó un proyecto de reforma de la Constitución, con el fin de reconocer al campesinado como sujeto de derechos, reconocer el derecho a la tierra y la territorialidad campesina y su derecho a la consulta popular. Con la reforma propuesta se empezaría a hablar de campesinos y campesinas, en lugar de trabajadores agrarios, como figura hoy en la Constitución. Esto no es un detalle menor porque implica reconocer que el campesinado es un sujeto de derechos y que amerita especial protección.

El artículo 64 que se propone reformar quedaría así: “Los campesinos y campesinas son sujetos de especial protección. Las comunidades campesinas tienen un particular relacionamiento con la tierra basado en la producción de alimentos conforme a la economía campesina y la protección del ambiente, así como en tradiciones y costumbres compartidas que los distinguen de otros grupos sociales.

Se garantiza el derecho a la tierra. Es deber del Estado promover políticas redistributivas que permitan el acceso del campesinado a la tierra en forma individual, asociativa o colectiva, así como a otros recursos productivos. En todos los casos la distribución de los recursos productivos garantizará la equidad de género.

El Estado reconoce y protege el derecho de las comunidades a mantener, controlar y desarrollar sus conocimientos tradicionales, recursos genéticos y semillas conforme a su modo de vida.

El Estado reconocerá diversas formas de territorialidad campesina en áreas geográficas cuyas características agroecológicas y socioeconómicas requieran o permitan el fortalecimiento de la economía propia y el desarrollo de planes de vida de comunidades campesinas.

Las comunidades campesinas tienen derecho a participar de manera activa en el ordenamiento del territorio y en los asuntos que les afecten. En los casos en los que se planee la realización de proyectos que impliquen la intervención o afectación de territorios campesinos, de tierras destinadas a la agricultura basada en la economía campesina o de recursos naturales existentes en estos territorios, el Presidente de la República, los gobernadores o alcaldes, según sea el caso, deberán realizar una consulta popular con los habitantes de las tierras o territorios afectados. En todos los casos la decisión tomada por el pueblo será obligatoria.

Los derechos a la educación, a la salud, a la alimentación, a la vivienda, a la seguridad social, a la recreación y demás derechos tendientes a mejorar la calidad de vida del campesinado se adecuarán, en su formulación y aplicación, a las necesidades campesinas. El Estado garantizará el acceso a servicios de crédito, comunicaciones, comercialización de los productos, asistencia técnica y empresarial en forma individual y colectiva a campesinos y campesinas, con el fin de mejorar su ingreso y de garantizar el pleno goce de sus derechos”

¡Estaremos pendientes de lo que ocurra en el Congreso!

Esta semana, los invitamos a probar una receta de Budín vegano de mandarinas


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31 Mar

Últimas noticias en los medios

Esta semana se publicaron los resultados de una investigación del DNP que indica que en Colombia se desperdician 9,76 millones de toneladas de alimentos al año, o lo que es lo mismo, un tercio de los alimentos disponibles no llegan a ser consumidos y se dañan… ¡9,76 MILLONES de TONELADAS! Es una cifra tan grande que es difícil imaginarse tal cantidad de comida. El estudio del DNP tuvo en cuenta los diferentes momentos del proceso que va desde la producción hasta el consumo. La mayor parte se pierde en la etapa de la producción (40,5 %), luego menos en la post cosecha y el almacenamiento (19,8%), en el procesamiento industrial (3,5 %), en la distribución (20,6%) y en los hogares (15,6%).

Estas cifras corresponden con cálculos de nivel global. La FAO calcula que también en el mundo se pierde un tercio de los alimentos producidos, lo que equivale a 1300 millones de toneladas al año. En general, América Latina desperdicia menos cereales que Europa, América del Norte y Oceanía, Asia industrializada y Asia meridional y sudoriental, pero más que África, pero es la que más desperdicia en oleaginosas y legumbres. La FAO también indica en su informe “Pérdidas y desperdicios de alimentos en el mundo. Alcance, causas y prevención” que en los países de ingresos altos y medianos, los desperdicios se producen porque se tiran incluso cuando aún están buenos para consumir, mientras que en los países con ingresos bajos se pierden más en las primeras etapas, no tanto en el consumo. ZanahoriaEntre los múltiples factores que involucra el asunto, se menciona el de los estándares de calidad de los vendedores minoristas en el caso de los tubérculos y las frutas y hortalizas en los países de ingresos medios y altos. Se menciona un caso de Inglaterra, donde los estándares de calidad de las zanahorias exigen que todas sean rectas y de un naranja brillante. Cualquier desperfecto es identificado por una máquina clasificadora que las descarta para consumo humano y las destina (al menos) para consumo animal. Esta misma historia la hemos escuchado infinidad de veces de los grupos productores de La Canasta que han intentado proveer a grandes superficies, por ejemplo.

Y es un solo factor del asunto. No profundizamos en la tierra que se destinó al cultivo de alimentos desperdiciados, los agrotóxicos que consumieron, la erosión que causaron al ser producidos con el paquete de la Revolución Verde, el agua que consumieron, por no mencionar los casi mil millones de personas que padecen hambre, y que una vez más queda demostrado, no es por falta de alimentos, sino por falta de acceso a los mismos. Y podríamos seguir el razonamiento pensando en la agricultura industrial y sus promesas de acabar con el hambre en el mundo a partir de innovaciones tecnológicas de por lo menos dudosa reputación…

Necesitamos afianzar las propuestas agroecológicas, que incluye el reconocimiento de los derechos de campesinos y campesinas para empezar a dar respuestas concretas al tema alimentario en el mundo. En La Canasta seguimos trabajando para eso.

Esta semana, te invitamos a probar una Tortilla de huevo con zanahoria


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16 Mar

¿Qué hacer la próxima semana?

La próxima semana, es la Semana Santa, como la mayoría de nosotros lo sabe. Desde que inició La Canasta hace unos años, hemos decidido no enviar canastas en Semana Santa. Esto por varias razones, pero la principal es que tanta gente sale de Bogotá, que asumimos que los pedidos se bajarían mucho y estaríamos haciendo todo el esfuerzo que implica distribuir los mercados para solamente hacer llegar alimentos a muy pocos hogares.

La Canasta 2012-12-07-014No obstante, la decisión no es fácil, porque como ya les hemos dicho, la tierra no descansa ni tiene festivos, sino que sigue sus ciclos naturales y los productos siguen madurando a su propio ritmo. Esto quiere decir que puede que haya algunos productos que se pierdan porque si no se cosechan a su debido tiempo, pues no nos dan 2 semanas de espera mientras descansamos y/o rezamos.

Y para complicar aún más la ecuación, para quienes salimos de la ciudad a tomar otros aires, no hay problema en que no llegue mercado en una semana, pero para quienes nos quedamos disfrutando de la paz y tranquilidad de la ciudad, y en este año también del Festival Iberoamericano de Teatro, no recibir canasta si puede ser mucho menos que ideal. En el caso de nuestra familia, cada vez que no nos llega nuestro mercado semanal de La Canasta, nos vemos en la necesidad de ir al mercado y pensar en qué debemos comprar para cocinar en los próximos días. Y eso se ha vuelto una tarea muy compleja y poco deseable para nosotros. Cocinar con lo que nos daba la tierra cada semana fue al principio un poco inusual y nos tomó un rato acostumbrarnos, pero después de unos meses la moneda se volteó completamente y hoy en día lo inusual para nosotros es tener que ir al mercado a escoger los productos para la semana. Como dicen, el hombre es un animal de costumbres, y esto es una prueba de ello.

Uno de los grandes cuestionamientos que nos han hecho constantemente es que la canasta sea sorpresa y que los comensales no puedan escoger los productos y las cantidades que deseen. Hay varias razones para esto, pero la principal, es que esto nos permite compartir parte de las responsabilidades y riesgos entre el campo y la ciudad y hacer de este ciclo agroalimentario, uno sostenible. Si la tierra nos da éste o el otro producto ahora, ¿por qué dejarlo perder para consumir otro que posiblemente no esté en cosecha sino que haya sido importado, guardado, acelerado o retardado para acoplarse a la demanda?

En todo caso ya sabemos que podemos hacer la próxima semana sin los mercados de La Canasta: salir de Bogotá o ir a una plaza de mercado a ver y preguntar qué está en cosecha, para aprovechar, no los precios reducidos, sino lo que la tierra nos está dando en este momento.

Esta semana los invitamos a probar la receta de Pasta con salsa de ahuyama


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09 Mar

Reciclar y reutilizar

Para nadie es un secreto que la polémica sobre el manejo de las basuras ha sido muy grande. Desafortunadamente, la polémica política y de intereses económicos se robó el espectáculo y se perdió perspectiva sobre lo principal, el manejo de las basuras.

Doña JuanaCada día mandamos alrededor de 6 mil toneladas de residuos al relleno sanitario de Doña Juana. Recibir cantidades tan grandes de desechos es muy complejo y lentamente demanda más y más espacio, en especial si la cantidad de desechos sigue aumentando en vez de disminuir. Los más afectados por este ciclo insostenible de las basuras son los habitantes de las zonas aledañas al relleno, algunas poblaciones campesinas que han visto como los campos alrededor de ellos se transforman en montañas de desechos. El año pasado, la CAR dio la licencia para expandir el relleno. Y esto puede continuar a menos que las personas que producimos los desechos pensemos al respecto y ACTUEMOS.

Desde su concepción, La Canasta ha tratado de ser muy consecuente con sus ideales y hacemos lo posible por minimizar el uso de empaques. Es necesario que ciertas cosas vayan empacadas, porque si no el reguero de tomates cherry no sería muy ideal. También debemos transportar los mercados en cajas, empacar los yogures en frascos, etc. Ahora bien, la pregunta es ¿qué podemos hacer luego con estos empaques que son necesarios para que el mercado nos llegue de la mejor manera?

Para quienes así lo deseen, en La Canasta fomentamos la reutilización de los empaques que sean idóneos para esto. A quienes nos devuelven los empaques, muchas gracias. A quienes no lo han hecho aún, u olvidan hacerlo al recibir el siguiente pedido, los invitamos a pensar en esto, pues cada uno de nosotros tiene una responsabilidad directa sobre la reducción de la cantidad de desechos que ingresa a Doña Juana.

Caja desarmadaPara nosotros es muy impactante pensar que estamos intentando reducir nuestro impacto en la generación de basuras cuando cada semana tenemos que armar entre 40 y 60 cajas nuevas. La buena noticia es que también armamos alrededor de 30 cajas usadas cada semana y más o menos la misma cantidad de cajas nos llega de vuelta cada semana. También nos llegan frascos, cajas de plástico, empaques de huevos, etc. Mejor dicho, pensamos que no lo estamos haciendo mal, pero estamos seguros que lo podemos hacer aún mejor. Cada caja puede servir para varias idas y vueltas de mercados, eso si cada vez se verá un poco más arrugada y lógicamente también con tierrita que queda de algunos de los productos. Un consejo para facilitar el proceso es que corten las cintas de las cajas para poderlas guardar planas mientras viene el próximo mercado y nos las devuelven para su siguiente mercado. Para quienes prefieren no reutilizar las cajas y otros empaques, les recomendamos que hagan lo posible porque estos lleguen a las manos de los recicladores de oficio que les darán el uso adecuado.

Esta semana los invitamos a probar una receta de Ají de mango


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02 Mar

Aprender haciendo

Torre canastas invEste es uno de los lemas de La Canasta. Aclaramos, no es improvisar. Se trata de un proceso en el que a través de la práctica y la reflexión, retroalimentándose, vamos avanzando en este proceso de crear un espacio de relaciones e intercambios basado en los principios de la responsabilidad, la solidaridad y la equidad. Y de garantizar la sostenibilidad del mismo. Lo confesamos, cuando empezamos, pensamos que la cosa iba a ser un poco más simple, y que íbamos a alcanzar nuestros objetivos más rápido. De todas maneras, como dijimos en la Asamblea de La Canasta, una vez metid@s en el baile, bailamos, y además con gusto.

Como habrán notado, ahora estamos probando una nueva coreografía, menos estructurada, más libre, que responda mejor a los gustos de cada persona, sin perder de vista el conjunto. Con nuestro nuevo modelo, cada quien puede elegir cómo arma su pedido. Para llegar a este punto, que parece simple, hemos recorrido un largo camino. Cuando recién empezamos, en el modelo de La Canasta Solidaria, l@s consumidores/as tenían que realizar varias tareas, entre ellas, participar el día de la llegada de los productos en el armado de las canastas. Con el tiempo, y a pesar de la ventaja del encuentro periódico entre las personas de la red, el compartir de la sopa comunitaria y los talleres variopintos aportados por l@s consumidores/as, entendimos que teníamos que proponer algo más práctico, para que más gente participara en la red. Así montamos el modelo de los pedidos por internet y el envío a domicilio.

Este fue un paso importante, al que le metimos mucho tiempo, pensamiento y entusiasmo. Con este modelo hemos aprendido mucho, mejoramos en muchos aspectos también, y logramos convocar más gente para el ejercicio. En la Asamblea de fines de 2014 decidimos cambiar las canastas, que eran de dos tamaños, para ofrecer 3 opciones y los combos. No sabíamos en ese momento qué iba a pasar, y a pesar de que tuvimos una baja en los pedidos al principio, la cosa fue mejorando con el paso del tiempo. En la última Asamblea decidimos poner el costo del domicilio aparte, para que las personas pudieran armar su pedido con más flexibilidad. Es muy difícil prever cómo van a reaccionar las personas de la red ante estos cambios, a pesar de que tenemos una comunicación fluida con muchos de ustedes, y estamos muy pendientes de sus comentarios y aportes. Queremos contarles que la cosa está funcionando muy bien, y que sentimos que hemos encontrado un equilibrio entre la “rigidez” de la canasta cerrada (que no es tal, sino simplemente una forma de respetar el trabajo de campesinos y campesinas que producen para la red y a quienes nos corresponde asegurar que sus productos serán pedidos y no se van a perder porque justo esa semana nadie los quiso) y la flexibilidad que también merecen quienes apuestan a este proceso desde la ciudad. Muchas gracias a todos y todas.

Esta semana les sugerimos una preparación muy fresca: Limonada con pepino cohombro y yacón


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24 Feb

La tierrita que protege los alimentos

En La Canasta es común que cada vez que nos encontramos quienes hacemos parte de la red en el campo y en la ciudad, surja el tema de la calidad de los productos. Así pasó en nuestra Asamblea. Le hemos echado cabeza – y tinta – al asunto, y siempre tenemos algún punto de vista que se agrega al asunto.

En todo caso, hubo algo muy interesante de esta última discusión. Cuando abordamos la cuestión, algunas personas manifestaron que uno de los temas por los que otros a quienes invitaron a participar en la red no se mantuvieron en el ejercicio fue precisamente el tema  de la calidad. Hay quienes consideran que los productos llegan “sucios” o sea con tierra, y esto es una razón para no seguir participando. Entonces hicimos un llamado a los productores para mejorar en ese aspecto. ¡La respuesta fue rotunda por parte de casi todos! Si se limpian los productos más de lo necesario, duran menos. La tierra en productosFue ahí cuando don Fabriciano nos lo explicó de una manera muy bella que intentaremos reescribir aquí. “Los alimentos que crecen en la tierra, están protegidos por ésta durante todo su proceso de germinación, crecimiento y maduración. Una vez cosechamos estos alimentos, los exponemos a condiciones a los que no están acostumbrados y es la tierrita que traen consigo la que los puede proteger de la mejor manera. Si se lava una papa y se le quita toda la tierra que la protege, va a durar mucho menos antes de dañarse. Si se le quitan las hojas externas a una cebolla, las hojas internas se afectarán también.”

Es por esto que vemos yucas y papayas con sus cáscaras limpias pero parafinadas, limones con algún baño de un líquido grasoso, etc. En La Canasta hacemos lo posible por hallar un justo balance entre enviar productos que estén en buen estado para comerse sin llegar a extremos de generar desperdicios innecesarios para lograr estándares meramente estéticos. No se imaginan el rollo que esto implica.

Por si fuera poco pretender cambiar estándares estéticos, y de cómo se concibe la calidad, cuando armamos sus canastas se cruzan muchos otros factores. Por ejemplo, sabemos que cayó una granizada en la finca de Jairo y Judith, y que los brócolis que estaban espléndidos para cosechar después de 5 meses, se magullaron. ¿Les decimos que no los manden y se los den a las gallinas? ¿O los recibimos y explicamos qué pasó? ¿Será que todas las personas se conmueven ante el magullón del brócoli que hasta el día anterior estaba en todo su esplendor? ¿O será que somos demasiado laxos con el asunto? ¿O que no funcionamos con criterios de mercado y estamos jodid@s? ¿O que no sabemos ponernos en los zapatos de quienes reciben las canastas en la ciudad?  Una comensal fiel y muy querida de La Canasta nos llamó la atención y nos dijo que no se puede pretender que quienes consumen “se acostumbren” a que las cosas no lleguen de buena calidad. Y tiene toda la razón. Pero vuelve y juega ¿qué es realmente calidad? En todo caso ¿verdad que ha mejorado un montón, no? Al menos eso concluimos al final en la Asamblea…

Esta semana, los invitamos a que prueben una receta de Rosalba de una rica Sopa de fríjoles verdes


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10 Feb

Nuestra Asamblea Anual

El domingo pasado tuvimos nuestra asamblea anual, el espacio que tiene La Canasta para tomar las decisiones en cuanto al rumbo y a los lineamientos generales para todo el año. Participan por un lado los grupos productores de la red que están vinculados de manera activa, y por otro lado quienes reciben la canasta en la ciudad, estando matriculados desde hace un tiempo.

AsambleaEste año lamentablemente no pudieron participar todas las personas que tienen el derecho a hacerlo, pero de todas maneras tuvimos una jornada de discusión y de toma de decisiones bien interesante. Aprovechamos para agradecer a quienes fueron, y a quienes enviaron sus aportes previamente. Algo importante con respecto a cómo se han desarrollado las asambleas es que no se ha requerido someter las decisiones a votación, porque se realiza un ejercicio de discusión, análisis de pros y contras, y se ha llegado a consensos, a veces a través de negociaciones entre los diferentes puntos de vista. Es bien interesante tener a quienes producen y a quienes consumen los alimentos sentados en la misma ronda, poniendo sus opiniones y haciendo un esfuerzo por entenderse mutuamente. Y llegando a acuerdos.

Entre los temas que se discutieron estuvo, por ejemplo, la posibilidad de cambiar el día de distribución de las canastas. Este fue un punto propuesto por quienes estamos a cargo de los procesos de cierre de pedidos, armado y pedidos a las fincas.

Los grupos productores analizaron el tema en relación con el tiempo disponible para cosechar o elaborar sus productos entre el pedido por parte de La Canasta y el día en que envían sus productos a Bogotá. Sopesaron también el resto de pedidos que reciben, cómo organizarían su oferta, qué pasaría si no se piden todos los productos ofertados, cómo funcionaría el transporte, entre otras variables. Por su parte, quienes reciben La Canasta en Bogotá tuvieron en cuenta el día de cierre de pedidos, cuándo tienen más disponibilidad de hacer su pedido, y no olvidarse por el trajín de la semana, cuándo cocinan más en la casa, qué día empiezan a cocinar granos porque se les fueron acabando los frescos. También se pensaron temas logísticos como que si se reciben los productos los lunes, los festivos se vuelven un dolor de cabeza, y además hay que estar pendientes el domingo de todas las cosas que surgen a último momento, o si se pretende distribuir un sábado, la gente sale de Bogotá y además el tráfico es imposible…. Finalmente se acordó dejar el mismo día, especialmente porque era muy complicado para algunos grupos productores, y hacer algunos cambios en la forma en que se sistematizan los pedidos para poder hacerlo en menos tiempo y no tener que pasar todo el sábado en esa tarea. Tal vez cambiar la hora del cierre de pedidos también.

Asamblea 2Y así con el resto de temas: cambio de precios, estándares de calidad, nuevos productos, etc, etc, etc. En síntesis, nos fue muy bien, tomamos decisiones colectivamente y compartimos los alimentos que cada quien trajo para el almuerzo.

Esta semana, los invitamos a probar la receta de Soufflé de ahuyama


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03 Feb

Se viene la Asamblea de La Canasta

La Canasta 2012-12-09-052En estos días estamos terminando de organizar nuestra Asamblea Anual. La Asamblea es un espacio que decidimos crear al formalizar La Canasta como entidad sin ánimo de lucro, con el objetivo de que sea un espacio de decisiones y construcción colectiva de este proceso. Participan en ella, por un lado, las personas que fundamos La Canasta, que nos denominamos “gestores/as”, y que somos quienes estamos en el día a día del proceso, y quienes asumimos el reto de crear un modelo que uniera producción, comercialización y consumo bajo los principios de la agroecología, la economía social y solidaria y el consumo consciente y responsable. Nuestra responsabilidad es la de unir la producción y el consumo, a través del ejercicio de comercialización. Por otro lado, están llamadas a este espacio las personas responsables de la producción agroecológica, y las responsables del consumo consciente y responsable.

A las personas encargadas de la pata de la producción se las hemos ido presentando a través de sus historias, y en las salidas y visitas a sus fincas. Los y las “comensales” o consumidores/as conscientes y responsables que son convocadas son aquellas que se han matriculado a La Canasta y han permanecido, y las que tienen una presencia constante y activa en la red.

La Asamblea siempre es un escenario interesante. Tiene la responsabilidad de tomar las decisiones sobre las líneas gruesas de trabajo, sobre los temas que son neurálgicos y que marcan el rumbo de la red. El año pasado, por ejemplo, se decidió el cambio de productos, previa evaluación de la conveniencia del cambio, y de las implicaciones que eso tendría para todas las “patas” de la red. Otra decisión importante fue la de la conformación de un fondo, con el aporte del 5 % del precio de venta por parte de quienes producen, para financiar la asistencia técnica y las visitas por parte de profesionales en agroecología para evaluar el estado de las fincas, de la producción, y proponer soluciones a los temas que las afectan. Después de un año tenemos un fondo suficiente para ese fin, así que se está coordinando el tema para concretarlo a más tardar el mes entrante.

Vale aclarar que el cambio de producto fue un cimbronazo fuerte, y se sintió en la baja de los pedidos, que por suerte se han ido recuperando (y esperamos que siga así). El hecho de que haya sido producto de una decisión colectiva hizo que todos y todas lo asumiéramos y continuáramos trabajando.

Otra actividad importante del escenario de la Asamblea es presentar el estado de las finanzas y la destinación de los ingresos, y analizar las estrategias para mejorar estos aspectos, que hacen a la sostenibilidad económica del proceso, y siempre son difíciles de lograr en este tipo de modelos que van un poco, o bastante, contracorriente.

La semana entrante les estaremos contando los resultados de nuestro encuentro. Hasta entonces.

Esta semana proponemos una forma distinta de usar los bananos verdes, aquí una receta de Patacones o Chips de banano verde


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27 Ene

La tatarabuela de las heladas

IMG-20160127-WA0004Así definió Anaís, nuestra productora de Ciudad Bolívar, la helada que cayó la semana pasada. Ella y su grupo “Cultivadores de Vida”  nos mandan deliciosas fresas, papas, cubios, frutas y hortalizas de clima frío cada semana.  Conversamos con ella para conocer cómo van las cosas, evaluar las pérdidas y revisar qué hacemos como red ante esta situación, que ustedes saben se agrava por la larga sequía que se viene dando desde el año pasado. La semana pasada estuvimos con el grupo de Subachoque haciendo el mismo ejercicio. Será un tema a tratar en nuestra próxima asamblea, en la que colectivamente decidiremos qué haremos y cómo enfrentaremos estas situaciones.

Anaís nos contó que estos días cayeron otras heladas “las hijas y las nietas de la anterior”. Muchos cultivos se han perdido en estos meses, con estas condiciones climáticas. Eso implica que habrá menos alimentos disponibles, y que productores y productoras verán reducidos sus ingresos en una proporción muy importante. El trabajo de muchos meses se ha perdido.

Además, nos contó que siempre en su comunidad se espera que los años bisiestos como el actual vengan de la mano con cambios, positivos o negativos. Este año pinta difícil, y lo corroboran las cabañuelas y las contra cabañuelas. Las cabañuelas son una forma de prever lo que ocurrirá con el clima durante el año, revisando lo que ocurre los primeros 12 días del año, cada uno correspondiente a un mes, desde enero a diciembre. Con las contra cabañuelas se verifica lo que indicaron las cabañuelas, contando los siguientes 12 días, pero hacia atrás, o sea, de diciembre a enero. Cuando las cabañuelas y las contra cabañuelas se contradicen, significa que el clima estará variable. Este sistema es muy conocido en el campo colombiano, y Anaís nos cuenta que siempre les ha sido de gran utilidad. Este año las cabañuelas anuncian la predominancia de meses secos, con algunas lluvias acercándonos a la mitad del año, y grandes heladas antes de llegar al final. Prevé que será un año más bien duro, de escasez en cuanto a la alimentación.

La experiencia en el campo también les da otras herramientas a campesinos y campesinas para saber qué va a pasar. La helada se puede anunciar al llegar la noche, cuando está muy despejado durante el día, y hace frío por la mañana y por la tarde.

IMG-20160127-WA0002Anaís nos contó que se sintió muy desesperanzada y triste cuando amaneció la noche de la helada, y vio sus cultivos arruinados. Cuando logró juntar fuerzas para ir a verificar en las diferentes partes de la finca, tuvo, a pesar de todo, una grata sorpresa: los cultivos que plantó en forma de espiral, no se helaron. Su trabajo de rescate de técnicas ancestrales se evidenció no sólo útil, sino necesario para estas épocas.

Esperamos compartir estas experiencias y aprendizajes también en la asamblea, para que la red La Canasta siga fortaleciendo la producción campesina agroecológica y vinculándonos desde la ciudad a lo pasa en el campo.

Para aprovechar las fresas que se salvaron de las heladas, receta de Batido de fresa, banano y mango

A continuación unas fotos que nos envió Anaís de la helada de anoche.

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20 Ene

Petróleo baja, papa sube

Estas últimas semanas les hemos comentado acerca de las dificultades a las que se enfrentan los y las productoras de La Canasta debido a la falta de lluvias, así como los agricultores y agricultoras del resto del país. Según informan los medios, las alzas de los precios llegan hasta el 30 %, como en el caso de la papa. También subieron las hortalizas y verduras.

Parece apenas lógico que si se pierden las cosechas, la escasez haga que los precios suban. Al menos en la lógica actual. Sin embargo, hay elementos que se deben poner sobre la mesa (metáfora muy adecuada al tema de los alimentos, por cierto).

Sequia en huertas

El Fenómeno del Niño y sus consecuencias no empezaron ayer. Tampoco el cambio climático se nos vino encima de un día para el otro. Que la producción de alimentos requiere agua tampoco es una novedad. Entonces: ¿dónde está la planificación, el apoyo estatal para la construcción de reservorios de agua, el manejo integrado de las cuencas, la previsión? Parece que fuera mucho pedir, pero no son ni más ni menos que las medidas mínimas necesarias para asegurar la provisión y el acceso a los alimentos de la población en condiciones adecuadas. ¿Soberanía alimentaria, tal vez?

Otro elemento a poner sobre la mesa: el petróleo no para de bajar, el precio del barril está por debajo de promedios históricos, pero nada que baja en el mercado local. Este tema es complejo, no queremos hablar a la ligera, hay un montón de factores a tener en cuenta, como la baja por los ingresos de la exportación, por mencionar sólo una, pero la duda nos sigue rondando sobre cuál es la lógica que se aplica en este caso. Además, ya que estamos en estas digresiones ¿Qué inversiones se han hecho para poder disminuir la dependencia del petróleo como fuente energética? ¿Qué hemos avanzado en energías alternativas? ¿Qué incentivos tiene la agroecología como modelo de producción menos dependiente de insumos  derivados del petróleo (que además es la vía para la construcción de la soberanía alimentaria)?

Desde la Revolución Verde, petróleo y alimentos se vinculan en el modelo de producción, aunque no en cuanto a la relación entre los precios de uno y otros, al parecer.

Este debate, especialmente sobre los precios, está presente en este momento en la Red La Canasta. ¿Cómo hacer frente a esta coyuntura, tal vez no tan coyuntural, dado que el cambio climático llegó para quedarse? ¿Quién debe responder y absorber las pérdidas? ¿Cómo se comparten riesgos? Todos los aportes a este debate para que construyamos una respuesta colectiva son bienvenidos. Quedamos pendientes…

PD: sobre la tatarabuela de las heladas (palabras textuales de doña Anaís) que cayó ayer alrededor de Bogotá, hablaremos la próxima semana

Esta semana, receta de Plátanos coliceros o popochos en panela


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