03 May

¿Tamal o empaque?

Esta semana un comensal con quien a veces entablamos largas conversaciones sobre temas relacionados con los impactos de las nuevas tecnologías en el campo, y en el sistema agroalimentario en general, nos compartió una nota muy interesante.

bioplasticoFue publicada por en la Smithsonian Magazine y analiza la producción de plástico a partir de maíz. Ese plástico es utilizado para empacar comida, y aunque tiene algunas limitaciones como la temperatura  la que puede ser expuesto, se presenta como la opción ecológica frente a los plásticos convencionales provenientes del petróleo. Por un lado, se presenta como biodegradable. Pero además, permitiría ahorrar mucho petróleo que en la actualidad se usa para hacer el plástico convencional, a la vez que reduce significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero si algo hemos aprendido después de las falsas promesas de los agrocombustibles, y de otras propuestas tecnológicas que no ponen en cuestión las lógicas y dinámicas del sistema convencional, es que en el mejor de los casos no son realmente soluciones, o que incluso pueden empeorar la situación de crisis socio-ambiental en la que nos encontramos. Téngase en cuenta en este punto que el mayor minorista del mundo, Wal-Mart, con un historial poco honroso en temas ambientales, está buscando incorporarlo a sus empaques. Y además, que uno de los principales productores es nada más y nada menos que Cargill, el mayor comercializador de maíz del mundo.  El artículo da cuenta de algunos de los cuestionamientos que genera esta propuesta. Por un lado, es biodegradable en ciertas condiciones, que en general sólo se cumplen en procesadores especiales de residuos orgánicos, por lo que mezclarlo con el compost casero no es una opción. Pero aún más preocupante es el hecho de que se sigan destinando cultivos alimenticios para generar productos no alimenticios. Igual que los agrocombustibles, este nuevo uso del maíz competirá con su uso en alimentación. Ya sabemos que esto tuvo mucho que ver en la subida de los precios de los alimentos en el 2008, que repercutió en la vida de millones de personas que vieron afectado su acceso a los alimentos por esa razón. Pero además, perpetúa y profundiza un modelo de agricultura insostenible, que acaba con la bio y la agrobio diversidad, que utiliza cantidades ingentes de agua, fertilizantes de síntesis, agrotóxicos, más el paquete tecnológico de las semillas transgénicas… ¡y es petróleo-dependiente para su producción!

Entonces, ¡ojo a los cantos de sirena tecnológicos que nos prometen solucionarnos los problemas, cambiando todo para que nada cambie, en un gatopardismo tecnológico que profundiza las injusticias sociales y ambientales en el planeta!

Esta semana, los invitamos a probar la receta de Repollitas de bruselas con ajo asadas


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