23 Nov

Todo lo que hay detrás…

Cada semana, los miércoles como hoy, entregamos las canastas que nos pidieron desde la semana anterior. Muy probablemente se podrán imaginar que detrás de los alimentos que llegan cada semana hay muchas manos, historias, personas, lugares y actividades. Una de las razones de ser de La Canasta es precisamente el visibilizar todo lo que hay detrás de un alimento que recibimos en la puerta de nuestra casa. Cuando vamos a un mercado cualquiera, las historias que podremos rescatar de la mayoría de los productos son normalmente las historias e información que hace que el producto se venda mejor.

Claro está que desde La Canasta queremos también que nuestros mercados se vendan mejor, pero esa no es nuestra motivación. Por el contrario, vender los mercados es solo una excusa y un medio para poder acercar al campo a la ciudad, para lograr que quienes vivimos en la ciudad entendamos de mejor manera las lógicas detrás de las decisiones que se toman en las fincas en el día a día. Desde la ciudad es muy habitual ir a un mercado y sentir que las cosas están muy caras por ejemplo, pero cuando entendemos toda la labor que hay detrás de un brócoli por ejemplo, es más fácil comprender que puede que el precio errado no sea el alto sino el bajo.

La semana pasada fuimos a la finca de Alex y entre varias personas alistamos el terreno para sembrar lechugas, espinacas, y calabacines si no nos falla la memoria. Después de arreglar el terreno y abonarlo con minerales y con el compost, sembramos varias plantulitas y las regamos para iniciar su proceso de crecimiento en tierra. Luego deshierbamos otra parcelita para permitir a los cultivos el crecimiento sin mucha competencia de otras matas.

Vivir esta experiencia nos permitió comprender mejor que detrás de los mercados hay mucho trabajo y cariño que les da un toque extra especial a nuestras canastas.

En efecto, detrás de cada canasta, cada semana, está el conocimiento de doña Anaís y su esposo Liborio que han cultivado la tierra desde niños en su tierra natal Usme y Sumapaz. También está la historia de don Pedrito, ahora presidente de ARAC en Subachoque que por problemas de salud ocasionados por sus trabajos previos, decidió para nuestra fortuna volver a cultivar como lo hacían sus ancestros y ahora nos brinda las delicias de su huerta. No podemos olvidar la incansable labor de doña María que desde su huerta en los cerros de Bogotá y con ayuda de don José su esposo, nos llenan las canastas de ricas y frescas lechugas entre otros. Detrás de los calabacines encontramos el empuje de Jairo que desde su finca en Aguabonita y con la invaluable sabiduría de Judith nos llenan las canastas de una variedad increíble de productos. Al saborear los cítricos recordamos la labor de Wilson y Mélida que los recolectan cada semana y los sacan en mula hasta la principal para embarcarlos en algún colectivo que los lleva a Fusa donde los recogemos. Y así podemos seguir llenando páginas y páginas.

Esta semana te invitamos a probar un rico Puré de papa con cubios, ahuyama y zanahoria


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