05 Jun

¿Transgénicos? No gracias

Los transgénicos son una creación de laboratorio, en la que una porción de material genético de un determinado ser vivo se introduce en otro ser vivo. Este tipo de traspaso es IMPOSIBLE en la naturaleza, porque se mezclan seres de diferentes “reinos”, o de diferentes especies. Se hace para desarrollar en un ser determinadas características que no tiene en la naturaleza. La transgénesis más extendida en el mundo es la de las semillas RR y BT. ¿Son más productivas? ¿Resisten a las sequías y al cambio climático? ¿Tienen más propiedades nutricionales? ¿Han mitigado el hambre en el mundo? La respuesta a todas estas preguntas es un rotundo NO. ¿Entonces, para qué se hace? ¿Para qué se manipula la naturaleza al nivel de la información genética, con todos los riesgos que esto implica? Veamos por ahora qué pasa con las semillas RR.

Las semillas RR se llaman así porque son “Roundup Ready”. Listas para el Roundup, que es la marca comercial de la empresa Monsanto para el glifosato. Estas semillas son capaces de seguir viviendo después de ser rociadas con glifosato, un herbicida total, esto es, un herbicida que mata toda planta que toca. Excepto las que han sido manipuladas genéticamente, incorporándoles un gen de una bacteria, para que no se mueran al contacto con el agrotóxico. En este punto hay que aclarar quién es Monsanto. Ésta era una empresa dedicada a la producción de químicos, de hecho fabricaba el tristemente famoso “agente naranja” usado en la guerra de Vietnam, responsable de que aún hoy en ese país haya nacimientos con malformaciones. Con el tiempo, se fue metiendo en el negocio de las semillas, y hoy controla alrededor del 90% de la soja transgénica del mundo, de la que detenta la patente, o sea el monopolio de su venta. Además, hasta comienzos de la década del 2000 tenía también la patente del glifosato. Esto es, era dueña del paquete completo. La extensión de la soja transgénica en países como los del Cono Sur de América Latina, ha llevado al aumento exponencial del uso del glifosato, del que ya se ha comprobado su potencial cancerígeno. Médicos y pobladores de zonas fumigadas están denunciando al mundo el incremento de los casos de cáncer y también la aparición de malformaciones.

El tema es que las hierbas, al estar expuestas al químico de forma constante, desarrollan resistencias también. Entonces, es necesario aplicar productos cada vez más fuertes. Se están volviendo a utilizar algunos que habían sido retirados del mercado por su alta toxicidad.

Maíz secándose donde Mario y Ana

Maíz secándose donde Mario y Ana

Pero esto no es todo, en Francia, un científico demostró que las ratas que consumen maíz transgénico desarrollan tumores y envejecen más rápido. O sea que el problema no está solamente en los agrotóxicos que forman parte del modelo tecnológico de los transgénicos, sino en los transgénicos en sí mismos. Hay muchos científicos, que no tienen sus intereses comprometidos con las grandes empresas, que vienen pidiendo una moratoria a los transgénicos desde el mismo momento en que aparecieron, porque advierten de los riesgos desconocidos a los que nos enfrentamos al manipular la naturaleza con criterios científicos reduccionistas y guiados por los intereses de las grandes empresas. Como dato, 6 empresas transnacionales, Monsanto, Dupont, Bayer, Basf, Dow y Syngenta controlan el 75 % de las semillas comerciales.

En La Canasta tenemos el compromiso de no usar semillas transgénicas, y trabajamos en la trazabilidad de nuestras semillas, también para protegerlas como patrimonio de la humanidad.

Y para levantar el ánimo, preparemos una rica ahuyama, fácil y rápido.

Para quien quiera investigar un poco más sobre este tema, les recomendamos visitar www.etcgroup.org


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One thought on “¿Transgénicos? No gracias

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