01 Jun

Volvió el Paro Agrario

Esta semana arrancó un nuevo paro agrario en Colombia, y las noticias que nos llegan desde los lugares de mayores concentraciones de manifestantes son preocupantes en términos de la falta de garantías para la movilización y la protesta social. Más allá de eso, lo que se manifiesta, en el sentido literal del término, de hacerse presente, es una serie de problemas estructurales que no han sido resueltos, y que las organizaciones campesinas consideran tampoco cuentan con las voluntades suficientes para avanzar en esa resolución.

Paro-Agrario-Pancarta

Foto tomada de Revista Semana (click en foto para abrir artículo)

Para darle contexto al asunto, al menos en uno de sus aspectos, el reclamo de las promesas incumplidas viene de la mano de una serie de datos que reflejan estos problemas estructurales: el coeficiente de Gini de concentración de tierras es de 0,88 en Colombia, siendo 1 que toda la tierra está en una sola mano y 0 que está repartida equitativamente. 0,88 es un coeficiente altísimo, que indica que la tierra está en muy pocas manos, y que existe una gran cantidad de minifundios y microfundios, y de campesinos y campesinas sin tierra. Este coeficiente ha subido en los últimos años, lo que muestra que la tendencia es a una concentración cada vez mayor. Y a esto se agregan leyes como la ley de ZIDRES, que alimentan ese proceso, en lugar de revertirlo. Parece que la historia de “Siervo sin tierra” sigue tan actual como cuando se escribió, allá por la década de 1950. Por eso los reclamos históricos del campesinado tienen que ver con su reconocimiento como sujeto de derechos, el reconocimiento a sus territorialidades, y la reforma agraria integral, por mencionar algunos. Integral, porque no se trata sólo de repartir la tierra, de garantizar el acceso a la misma, sino de crear condiciones que hagan posible y sostenible la vida en el campo, como infraestructura, acceso a servicios, redes de comercialización.

La Canasta se puso como desafío crear una red campo ciudad de comercialización justa y solidaria. Estos son pasos necesarios, aunque no suficientes. Hemos avanzado en la construcción de esta red, hemos logrado sostener el proceso, y seguimos avanzando, pero sabemos que sin políticas públicas y sin voluntad política de generar los cambios necesarios para que el campesinado pueda permanecer en condiciones de vida digna en los territorios, nuestro esfuerzo es un aporte importante, pero demasiado pequeño para las necesidades que enfrenta el país.

De todas maneras, tal como hicimos en el paro anterior, ponemos la experiencia de La Canasta como un ejemplo real, concreto, replicable, de que las relaciones entre el campo y la ciudad, entre la producción agrícola y la naturaleza, pueden fundarse sobre lógicas diferentes a la acumulación en unas pocas manos que se hace a costa de las personas y la naturaleza. Es este el aporte de todas las personas que hacemos posible este proceso, tanto quienes producen en el campo como las y los comensales en la ciudad, y esperamos poder ponerlo a disposición de otras personas y organizaciones interesadas.

 

Esta semana, nuestra amiga Pilar nos deleita con una receta de pimentones rellenos. ¡Gracias a Pilar por seguir compartiendo recíprocamente sus ricas recetas! 


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